«Los lobos se están acercando a los pueblos», advierten los ganaderos

José Ramón González junto a la oveja atacada el sábado junto a la carretera a los Lagos. / NEL ACEBAL
José Ramón González junto a la oveja atacada el sábado junto a la carretera a los Lagos. / NEL ACEBAL

A pesar del invierno, cuando suelen remitir los daños, los profesionales encadenan «ataques cerca de lugares poblados y durante el día»

GLORIA POMARADA CANGAS DE ONÍS.

El invierno es tradicionalmente una época en la que los ataques de la fauna salvaje al ganado tienden a remitir. Sin embargo, los profesionales del sector vienen advirtiendo que la «calma» invernal se está quebrando. Los ejemplos no han faltado en los últimos días: este sábado el lobo mataba a una oveja en La Huesera, junto a la carretera CO-4 de acceso a los Lagos de Covadonga, a unos siete kilómetros del Santuario y cerca del Mirador de la Reina. Ocurría a las once y media de la mañana y a escasos metros de la cabaña donde sus propietarios se encuentran «desde diciembre». Apenas cinco días antes una oveja y sus dos crías, de dos días de vida, aparecieron destripadas en una finca de Soto de Cangas, junto a la carretera que conduce a Covadonga y el aparcamiento disuasorio número dos. El patrón de muertes registradas en zonas bajas y de presencia humana se repite también en más daños recientes, como el caso de dos ganaderos piloñeses que encontraron los cadáveres de seis ovejas y heridas a otras cinco en las inmediaciones de Lozana. Aquellos ejemplares estaban destinados a acompañar a la comitiva de los Reyes Magos en la cabalgata de Gijón y sus propietarios señalaron que la finca disponía de pastor eléctrico.

Su caso no es único según los relatos de más ganaderos de la comarca. El regidor de pastos de la Montaña de Covadonga, José Antonio García, indica que los cánidos «bajan a las fincas, antes no se veía pero ya venimos avisando desde hace tiempo». Dentro de la propia Montaña de Covadonga, junto a la carretera CO-4 de acceso a los Lagos y cerca del lugar del ataque del sábado, un ganadero cangués grababa hace apenas dos semanas a un ejemplar de lo que consideraron una loba. Se encontraba a apenas unos metros del Mirador de la Reina y en las inmediaciones de queserías. También José Ramón González y Elena Barrio, los dueños de la oveja muerta en La Huesera, relatan cómo durante las noches por su cabaña y cuadra «rondan hasta cuatro lobos, uno de ellos enorme».

Desde Amieva, el concejal del ramo y ganadero Alberto Suárez explica que en su concejo «faltan tres cabras de estos últimos días». «Ahora está casi todo el ganado cerrado, pero los lobos andan igual por aquí, el otro día llegó hasta la puerta de la cuadra, a un kilómetro de Sames. Había rastros y había hecho hueco en una pila de cuchu, luego por la mañana las vacas no querían salir. A los lobos solo les falta meterse dentro», lamenta. Suárez indica además que «ya no le tienen miedo a la gente como antes» y «van a donde haya ganado, si acaban con lo de aquí van hasta Oviedo».

También a «mascotas»

Fuera de los límites de Picos de Europa, los ganaderos narran más experiencias similares. Luis Cueto, presidente en funciones de la Asociación de Ganaderos de Piloña, sostiene que ayer mismo le trasladaron nuevas bajas en Montecoya. Los lobos «se ven por los pueblos, en Areñes por ejemplo, cruzando la carretera. Se crían cerca de las poblaciones y se van haciendo domésticos. Saben que no les va a pasar nada», dice. Cueto reclama más medidas por parte de las administraciones y una mayor implicación de la sociedad en los problemas del medio rural. «Vamos a tener que acabar abandonándolo todo, estamos viendo que los jóvenes se marchan», lamenta.

En el otro extremo del Oriente, en la sierra del Cuera, Xuan Valladares explica que la situación está actualmente «tranquila». «En invierno hay menos casos porque el ganado está guardado, aunque se están dando», indica. Como integrante de Asturias Ganadera dice recibir testimonios de toda Asturias de profesionales que le trasladan «situaciones kafkianas» como «lobos que llegan junto a la nave industrial de un polígono» o ejemplares que «chocaron contra el cristal de una casa persiguiendo a una oveja». «Es cada vez más descarado», explica, a la par que lamenta que parte de la sociedad asturiana siga sin reconocer el problema. «Cuando llegue al Campo San Francisco se empezarán a dar cuenta», considera. Indica, además, que se están dando ya casos de ataques tanto a perros de caza como a «mascotas» en los pueblos.

Valladares, también biólogo, llama asimismo a desterrar el «mito» de los perros pastores como solución a todos los ataques. «El mastín defensor se ve muy dificultado por el relieve que tenemos. Las medidas preventivas dependen del cuándo y el dónde», recuerda. Cita en este sentido casos de ganaderos que «gastan 1.800 euros al año en perros y aún así tienen 70 pérdidas».

«Las protestas sirven»

«Los lobos son inteligentes, si ven que hay donde comer y les sale gratis va perdiendo el respeto. En sitios donde se forman más manadas se van acercando a los pueblos, es elemental», explica. La solución que plantean desde Asturias Ganadera pasa por cambiar los protocolos, con batidas «inmediatas» tras los ataques. Solo así, consideran, se podrá fijar una relación de causa-efecto en los cánidos. Valladares pone también como ejemplo los modelos de «Alemania o Francia», donde los controles están abiertos «a cazadores y ganaderos locales». En la región, indica, las batidas «se están haciendo pero son ineficaces».

El pasado año, el colectivo ganadero de la comarca protagonizó media docena de manifestaciones en enclaves como Cangas de Onís, Cabrales, la Vega del Enol, Infiesto, Ponga o Arriondas, muchas de ellas coincidiendo con la celebración de ferias y fiestas. Por el momento, desde Asturias Ganadera señalan que el calendario de este 2019 está pendiente de definir, pero sí destacan que las protestas «sirven». «Si no presionamos no nos harán caso», zanjan.

 

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