«Era un currante nato, pero tenía un carácter complicado»

Abdenego de Souza era natural de Brasil donde los vecinos cuentan que «tenía familia e hijos» así como que «había sido militar»

E. F. / D. S. F. LA CARIDAD.

Abdenego de Souza, de 50 años, llegó hace años de Brasil donde, según los vecinos, «tenía familia e hijos». Le conocían como 'el brasileño' o 'Sousa'. Dicen que «había sido militar, pero no estaba en activo». Se ganaba la vida realizando labores de jardinería y otros trabajos de albañilería y construcción. Tras trabajar durante muchos años en la empresa Nemesio Bedia Construcciones, había montado la suya propia . Realizaba todo tipo de trabajos, «tanto te podaba el seto, como te construía una acera», afirmó una vecina de El Franco, donde De Sousa estuvo realizando obras recientemente. Allí se encontraba ayer su herramienta.

«Era una persona encantadora, se desvivía por sus hijos», dijo esta clienta, quien aseguró que él se mostraba preocupado porque «no tenía quien llevara a sus hijos al colegio porque su mujer viajaba mucho, pero al parecer contrató a alguien», apuntó. Dijeron también de él que era una persona muy metódica, a la que le gustaba cumplir los horarios y que «odiaba la falta de respeto de la juventud», según manifestó la propietaria de un establecimiento, en el que este vecino compraba el material para sus obras.

«Todo esto me parece muy raro», dijo, tras asegurar que De Sousa había quedado en pasarse en la mañana del lunes (ayer) a recoger unas herramientas que había dejado en su casa tras las obras.

Todos los que le conocían, afirmaron que «nunca pensamos que iba a hacer algo así. Era un currante nato, pero tenía un carácter complicado y ya había tenido problemas con alguna empresa». Dijeron también que «no alternaba con nadie, él iba de casa al trabajo y del trabajo a casa, siempre muy pendientes de los niños».

De Souza todavía acudió el pasado sábado a la romería de los Remedios en Porcía con sus dos pequeños, a los que a media tarde llevó con su bisabuela materna, que habitualmente los cuidaba. «Era un hombre muy creyente que iba todos los domingos a misa», coincidieron en señalar varios vecinos, así como que «era reacio a rehacer su vida ante la separación, ya que se encontraban tramitándola».

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