El uso de gas pimienta causa una treintena de heridos en el Descenso del Nalón

La investigación trata de determinar quién empleó el aerosol y la asociación de vigilantes del Principado culpa a la seguridad contratada

MARTA VARELA

Una pelea multitudinaria, con una treintena de heridos y la presencia de un espray de gas pimienta. La última edición del Descenso Folclórico del Nalón en Laviana, el pasado 20 de agosto, terminó muy alejada de la fiesta que se había vivido durante el resto de la jornada.

Hacia las ocho menos cuarto se producía un altercado entre los asistentes en el que alguien utilizó gas pimienta, lo que provocó lesiones a varias personas.

La pelea comenzó en la zona de acceso al río Nalón, en Puente de Arco, y en ella tomaron parte varios integrantes de las peñas que habían bajado el río en sus artilugios. «Se enzarzaron en una pelea multitudinaria con el resultado de más de treinta lesionados», explica la Asociación de Vigilantes de Seguridad Privada de Asturias (Avispa), que critica con dureza el dispositivo de seguridad del festejo. Y es que, añade Avispa, entre quienes resultaron heridos estaría personal de la empresa privada de seguridad contratada por la organización. Es más, este colectivo de vigilantes asegura que uno de esos trabajadores había sido la persona que recurrió al espray de gas pimienta; algo que, no obstante, no se ha podido comprobar todavía.

La Guardia Civil de Laviana y el juzgado de guardia se encargan de la investigación de este suceso. En el juzgado, hasta el momento, se han presentado, mantiene Avispa, «25 denuncias interpuestas por las personas que resultaron lesionadas».

Y según ha podido saber EL COMERCIO la mayoría de estas denuncias están motivadas en las lesiones que les habría provocado el gas pimienta. Queda por dilucidar quién o quiénes utilizaron dicho espray. Además, al parecer, nadie avisó a la Guardia Civil de que se estaba produciendo un altercado.

Avispa puntualiza que las autoridades judiciales están procediendo a identificar a la totalidad del «supuesto» personal de seguridad privada y critican que las empresas contratadas dilaten la entrega de la relación de empleados, algo que, además, es obligatorio.

Según las informaciones recabadas por Avispa, cuatro operativos de seguridad (dos vigilantes y otros tantos auxiliares) sufrieron lesiones de importancia. «Llama la atención que el personal utilizado para prestar los servicios de seguridad fuese contratado por una empresa de trabajo temporal y no directamente por las empresas de seguridad privada», apostilla este colectivo.

Las tres empresas implicadas -Provisa Seguridad, de Salamanca; una de sus filiales, Serva-Servicios Auxiliares; y una empresa de trabajo temporal- ya han sido citados judicialmente para prestar declaración ante las posibles responsabilidades penales y civiles, en caso de que uno de ellos hubiera sido quien usó el gas pimienta. También Delegación del Gobierno podría recurrir a la vía administrativa para sancionar.

Es más, Avispa considera que «los organizadores del Descenso, al ser los arrendatarios del servicio de seguridad, y el propio Ayuntamiento de Laviana» tendrán que responder por lo sucedido. «Este Consistorio vuelve a ser otra vez, desgraciadamente, protagonista de nuevos incidentes de seguridad relacionados con las celebraciones festivas en su municipio».

«Irresponsabilidad»

Los responsables de Avispa consideran «una irresponsabilidad del Ayuntamiento no haber dispuesto las medidas y recursos adecuados y no contar con un plan de seguridad ajustado a las necesidades reales de la celebración festiva».

En España, la legislación señala que es legal adquirir un espray de este tipo, aunque tiene que estar homologado por Sanidad y la Policía puede sancionar si considera que se usa indebidamente.

Provoca el cierre inmediato de los ojos, dificultad de respiración, picor de nariz y tos. La duración de sus efectos depende de la fuerza que tenga el espray, aunque el efecto completo medio dura alrededor de treinta a 45 minutos. Después, todavía pueden quedar secuelas que se van diluyendo con el paso de las horas.

Este compuesto químico irrita los ojos hasta el punto de causar lágrimas, dolor e incluso ceguera temporal. Aunque no es letal, en casos excepcionales puede provocar la muerte del afectado.