Muere Alfonso Martínez, superviviente de los fusilamientos de Tiraña de 1938

Alfonso Martínez Valles. / E. C.
Alfonso Martínez Valles. / E. C.

Se salvó en el último momento de morir a tiros, cuando tenía 17 años, junto a una fosa ya excavada. Hay trece personas enterradas

E. C.

Fue un 21 de abril de 1938 en el núcleo lavianés de Tiraña. La guerra civil en Asturias ya había acabado pero se sucedían las represiones a quienes habían apoyado al gobierno democrático de la República. Al borde de la fosa, ya lista, estaba un joven que entonces tenía 17 años. Era Alfonso Martínez Valles. Uno de los mandos del cuerpo ejecutor le dijo que él no iba a tumbar al nuevo régimen y lo dejó marchar. Pero su padre, junto con otras doce personas, acabaron en esa improvisada tumba. Fue ayer cuando este superviviente falleció, a los 98 años, en Gijón. Era el presidente de honor de la asociación de familiares que mantienen vivo el recuerdo de lo allí sucedido, señalaba Yerba Antuña, de este colectivo.

El pecado de los fusilados fue tener ideas socialistas o comunistas, «pero Alfonso recordaba que también había católicos entre los represaliados». Las víctimas fueron Selina Valles, de 24 años; Virginia Suárez, esposa de Celestino García, de 38; Sara Corte, de 23; José Díaz Cuetos, minero de 38 años; Baldomero Suárez, dueño de un pequeño comercio; Benito Martínez, de la Hueria Baxo; Alfredo Vigón, minero; Alfredo González, de 40 años; Pedro Pedrezuela, 39 años; Tomás Montes, minero de 42; Avelino Cepeda, minero de 35 años, y Juan Iglesias, maestro de escuela en Bimenes.

El funeral de despedida de Alfonso Martínez Valles es hoy, a las cuatro de la tarde, en el salón de actos del tanatorio de Cabueñes.