Los vecinos de Carreño, en pie de guerra ante los robos

Parroquia de Logrezana, donde ocurrieron los robos. / A. G.-O.
Parroquia de Logrezana, donde ocurrieron los robos. / A. G.-O.

Han creado un grupo para advertirse si detectan una presencia extraña y muchos han instalado sistemas de seguridad en sus casas

A. G.-OVIESCANDÁS.

Los vecinos de la parroquia de Logrezana, en Carreño, están «hartos». En las últimas semanas varios vecinos han sido víctimas de uno o incluso de varios robos. La preocupación es patente en la zona. Se avisan cuando detectan una presencia extraña y algunos han cogido la costumbre de controlar sus fincas antes de irse para casa. Cada vez son más los que apuestan por instalar alarmas, pero ni siguiera las cámaras han logrado frenar a los ladrones.

Hace tan solo unos días, uno de estos vecinos vio a través de las cámaras de seguridad cómo varias personas accedían a su finca. «Entraban cantando y riéndose, pero en cuanto vieron las cámaras salieron corriendo», explica otro afectado. El hombre tardó solo seis minutos en llegar hasta la zona, tiempo suficiente para que los ladrones huyesen del lugar. El problema, apuntan, es la gran cantidad de caminos que hay en esa zona, lo que hace más fácil que estas personas escapen sin ser vistas.

Los vecinos critican, además, la falta de presencia policial. «Llevamos así un mes y todo sigue igual. Sigues sin ver a una sola patrulla por aquí. Es una vergüenza», comentan. Por si eso fuera poco, afirman que cada vez que llaman los efectivos tienen que trasladarse desde Gijón y, por tanto, no conocen la zona. «En el caso del hombre que vio a los ladrones por la cámara, por ejemplo, llamó a la Guardia Civil y tardaron más de media hora en devolverle la llamada porque no sabían llegar», relatan.

La hora del día no sería inconveniente tampoco para los amigos de lo ajeno. «Ayer intentaron entrar en casa de otra vecina cuando salió a dar un paseo y eran las nueve de la mañana», explican. En los últimos días habría habido, además, dos robos más en la misma noche.

Un situación que para los vecinos se ha vuelto «insostenible. Ya no sabemos qué hacer. Entre nosotros intentamos mantenernos al tanto y en el momento, si pasa algo, si salimos a mirar, pero tampoco podemos estar haciendo batidas. No es nuestro trabajo». Hasta el momento, según explican, se han puesto en contacto con el concejal del Ayuntamiento de Carreño de Medio Rural, pero no descartan pedir una reunión con la alcaldesa, Amelia Fernández, si los robos no cesan. «Un día va a haber una desgracia porque la gente está muy caliente. Estamos desesperados y eso no parece que se vaya a acabar», lamentan.

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