«Nos están arruinando», claman los afectados por el corte del Pontón

Más de setenta personas se concentraron ayer entre Prestín y Cangas de Onís para exigir soluciones al corte del Pontón. / FOTOS: XUAN CUETO
Más de setenta personas se concentraron ayer entre Prestín y Cangas de Onís para exigir soluciones al corte del Pontón. / FOTOS: XUAN CUETO

Vecinos de Ponga y Amieva y empresarios de la zona se concentran para exigir celeridad en los trabajos ante la llegada del verano

GLORIA POMARADAPRESTÍN (PARRES).

A las puertas del verano, el malestar en los concejos afectados por el corte de la carretera del Pontón se multiplica. El pasado 21 de enero el temporal de lluvia y las consiguientes riadas dañaban un tramo de poco más de cien metros de la N-625 a la altura de Camporriondi, en Amieva, incidente que obligó a cortar un carril de la carretera. Dos meses después, con el inicio de las obras de reparación, el cierre al tráfico se extendía a ambos viales, lo que obligó a desviar el tráfico por el vecino concejo de Ponga. Cansados de no ver avances cinco meses después, vecinos de Amieva y del concejo pongueto, así como transportistas, hosteleros, empresarios turísticos y ganaderos afectados se concentraron ayer en Prestín para exigir a Fomento celeridad en los trabajos. «Nos están arruinando, tengo cuarenta anulaciones de grupos, lo que supone mil euros cada uno. Además estoy pagando 7.000 euros entre gastos de desplazamientos y taxis por el desvío», lamentó Gabriel Iglesias, con una empresa de turismo activo en Puente Vidosa, al otro lado del corte. «Tengo también un hotel que no pude todavía abrir de continuo, antes tenía 17 trabajadores y ahora cinco», lamentó el empresario pongueto. Como él, la familia de Guillermo Fernández se ha visto obligada a cerrar su hotel. «Mi madre está cerrando los fines de semana, la gente no viene y la que lo hace marcha enfadada», indicó este vecino de Camporriondi. Llegado desde el mismo pueblo, Miguel Torices recordó cómo el cierre de la nacional altera el día a día de los vecinos: «Tengo que bajar al médico y lo haré andando. También está afectado el transporte escolar y los camiones», dijo. En Santillán, antes de llegar al corte desde Cangas, los negocios también se resienten. Es el caso de la panadería local, donde han notado «una bajada grande de afluencia». «No vendemos ni una barra de pan», señaló Ana Labra, encargada del reparto en la empresa familiar, por lo que sufre también las consecuencias en los desplazamientos. «Tardo media hora más y la carretera es mala», recordó. Lo mismo le ocurre al transportista cangués Luis Vega, que debe llegar a Palencia para cargar forraje ganadero. «Estoy yendo por La Robla, son doscientos kilómetros más y 150 euros extra de gasoil», apuntó.

Por todo ello, los más de setenta afectados que ayer protagonizaron un corte en la propia nacional, a la entrada de Cangas, exigieron que «de aquí a principios de julio se pongan todos los medios posibles, que se trabaje a tres turnos a diario, que se facilite el tráfico durante el día y que se avancen los trabajos durante la noche». En un comunicado leído por Salomé García pidieron asimismo «más trabajadores para que se terminen antes las obras». Los participantes, respaldados ayer por políticos como la edil del PP de Cangas Marifé Gómez o los concejales de Amieva Carlos Salazar (PP) y José Antonio Sánchez (Ciudadanos), sostuvieron además que habían solicitado «manifestarnos en la recta de Prestín, pero se nos denegó porque quedaría cortada la carretera para emergencias». «Aquí sí se tiene en cuenta a los vecinos. Nosotros somos españoles de segunda», clamaron. Tras la concentración de ayer y de una primera celebrada el 8 de marzo en Camporriondi, los afectados adelantaron futuras movilizaciones de no solventarse el problema.

1,68 millones

La intervención de la discordia está dotada de 1,68 millones de euros, con los cuales está previsto instalar estructuras en voladizo en el tramo afectado. Desde Fomento han venido señalando en los últimos meses la «complejidad» de la obra por el «valor medioambiental» del entorno, entre la montaña y el Sella.