Joyas del patrimonio en peligro

Exterior deteriorado del Palacio de Villanueva, en Llanera./Imanol Rimada
Exterior deteriorado del Palacio de Villanueva, en Llanera. / Imanol Rimada

La asociación Hispania Nostra incluye bienes patrimoniales de Llanera, Siero y Sariego en su 'lista roja' | Vecinos y asociaciones creen que hay más vestigios históricos con peligro de desaparecer para siempre en el área central de la región

Marcos Gutiérrez
MARCOS GUTIÉRREZSiero

Desde hace más de diez años la Asociación Hispania Nostra elabora un ranking anual de inmuebles y monumentos en riesgo en toda España. La zona central de Asturias cuenta con tres elementos patrimoniales incluidos en esta clasificación. Son el palacio de Celles, en Siero; el de Villanueva, en Llanera, y el Palacio de Vigil de Quiñones en Sariego.

Víctor Antona, de la Asociación Hispania Nostra, explica que «en todas las regiones hay luces y sombras. En Asturias lo que sorprende es el elevado número de bienes de propiedad particular». El miembro del comité científico de esta entidad cree que el problema es que, mientras que en los bienes de titularidad pública «poco a poco se actúa», los que quedan atrás «son los particulares, por el elevado coste del mantenimiento». El «estado del inmueble, abandono y pérdida de valores» son algunos de los criterios de inclusión de edificios en esta lista. El palacio de Celles sufre, de acuerdo con la definición que se da en el ranking, un «lamentable abandono, hundimiento del tejado, grietas y deterioro generalizado», lo que «provoca riesgos estructurales y peligro de hundimiento». Carmen Blanco, presidenta de la Asociación de Vecinos San Juan Bautista de Celles, destaca que la entidad «va a seguir trabajando por la defensa del palacio». «La dirección de Patrimonio del Principado de Asturias es la que tiene que darle a la dueña del inmueble un proyecto de rehabilitación», explica.

En su opinión, el Principado «tiene el personal y medios suficientes para hacerlos, además de expedientes como el de César Álvarez, que desde 2007 determinó la situación del palacio y que era necesario desarrollar una actuación urgente».

Pese a que en los últimos años se ha paliado su mal estado con obras para frenar su deterioro, el palacio de Villanueva de San Cucao es otro de los inmuebles en riesgo. El peligro para este ejemplo del barroco rural asturiano del XVII «es ahora menor», de acuerdo con el vecino Santiago Martínez, cuya casa se encuentra justo frente al edificio. «Se puso tejado en las dos torres y en la zona central está hormigonada la parte de arriba de los muros, también se reconstruyó la parte delantera», comenta. Cree que hace no tanto tiempo «se corrió riesgo y, de hecho, cayeron por la parte de atrás unos 15 o 20 metros de arriba a abajo».

Los vecinos de Celles reunidos a la entrada del emblemático palacio de la parroquia sierense.
Los vecinos de Celles reunidos a la entrada del emblemático palacio de la parroquia sierense. / Pablo Nosti

Destinos culturales

Chema Martínez, de la Asociación de Vecinos San Cucufate, se muestra «contento» por las obras de conservación que se hicieron. «Esperamos que prosigan. Sería ideal destinar el palacio a alguna actividad social o institucional, garantizando así su conservación y futuro».

En Sariego, el palacio de Vigil de Quiñones, conocido también como Palacio de Moral, es el tercer edificio de la zona central cuya integridad pende de un hilo, de acuerdo con Hispania Nostra. Este ejemplo de arquitectura señorial asturiana, edificado a principios del siglo XVII, tiene un grave riesgo de «deterioro por abandono y usos indebidos».

Fuera de esta lista, el área central de la región cuenta con ejemplos de elementos patrimoniales que, de acuerdo con los vecinos, merecen una mayor atención. En Siero, la plataforma Lugones en Pie lleva tiempo pidiendo que se ponga en valor un elemento como el depósito de agua de La Cebera, obra de Ildefonso Sánchez del Río. Dani Cabal, integrante de la plataforma cree que este singular enclave «data de los años treinta y es de los pocos edificios verdaderamente antiguos que quedan en Lugones», por lo que le sorprende que «no esté catalogado» como el resto de obras de Sánchez del Río.

«Es hora de aportar dinero»

También cree que es una lástima la situación de «la fábrica de metales que se está dejando caer en La Cebera». Considera imprescindible que, respecto al depósito de aguas, «se mejore el edificio, se arregle, se instalen carteles informativos y se mejoren los accesos. Es el momento de aportar dinero en serio, porque lleva treinta años cayéndose».

Luis Álvarez, presidente de la Asociación de Vecinos de Cayés, en Llanera, pone el acento en la situación de la capilla de la Ponte y el palacio de los Díaz Campomanes. «Tal parece que existe una negligente gestión de autoridades locales y autonómicas», comenta. Asegura que los vecinos están «preocupados por los bienes monumentales e industriales» de la parroquia «con más patrimonio industrial del concejo y Asturias». Lamenta que la capilla y el palacio se encuentran en una situación «de gravedad», que tal vez no resista la crudeza de un nuevo invierno. «Creemos que hay un incumplimiento por parte de la Consejería de Cultura», explica, y añade que la inclusión de estos bienes «en el inventario del patrimonio cultural determina un nivel de protección que en estos momentos no existe».

Álvarez considera que la ley de patrimonio vigente «autoriza a intervenir para que se respeten valores culturales». «Necesitamos conocer y defender la herencia de nuestra sociedad y que no queden escombros para las generaciones futuras», concluye. El casco antiguo de la Pola también genera preocupación entre vecinos como Mari Salva Prieto, defensora de la historia y la cultura popular de Siero, y Juan José Domínguez Carazo, cronista oficial del concejo. Domínguez es tajante: «La Pola «se viene abajo». Cree que el estado en el que se encuentran determinados inmuebles antiguos de la ciudad es más que mejorable. También comenta que conjuntos como el de El Bayu merecen la pena ser rehabilitados «y llevar allí alguna asociación cultural». Además, lamenta el estado del palacio de Celles, al que «dejaron caer miserablemente» tras años de desuso.

Exterior del palacio de Vigil de Quiñones.
Exterior del palacio de Vigil de Quiñones. / Pablo Nosti

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