El Tren del Sella ya echa humo

El Tren del Sella ya echa humo
La locomotora VA8, durante sus pruebas en la estación de Figaredo, en Mieres. / G. BAS

Feve prueba una vieja locomotora de vapor para estrenarla en la fiesta de las Piraguas

Alejandro Fuente
ALEJANDRO FUENTEMieres

Son los caminos de acero de la comarca del Caudal, los raíles que recorren la ruta por este valle, los que sirven estos días de soporte y guía, como antaño, a una vieja locomotora de vapor. Se trata de una VA8 que ha sido restaurada por la antigua Feve y que encontramos realizando pruebas en el trazado que recorre los concejos de Mieres, Aller y Morcín. Ha llamado la atención por la zona y causado una gran expectación entre los vecinos. «Es una máquina arreglada recientemente cuya efectividad está siendo probada por las vías; y ha superado el examen con nota», afirmaba ayer Guillermo Bas, licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Oviedo y doctor por la UNED, uno de los máximos defensores de la rampa de Pajares como Patrimonio Mundial y gran experto ferroviario.

Bas explicaba que para conocer la historia de esta locomotora hay que remontarse al año 1905, cuando el Ferrocarril Cantábrico encargó a la casa alemana Krauss una serie de tractoras de tipo 0-4-1T para sus trenes de mercancías, que cubrían el trayecto entre Llanes y Santander y que siguieron construyéndose, con alguna variación, hasta veinte años más tarde.

Carácter minero

En 1929, el Cantábrico necesitaba un modelo de mayor potencia y se dirigió a la casa afincada en Bilbao Babcock & Wilcox. Partiendo de los planos de las Krauss, la firma vasca añadió un eje libre delantero, convirtiendo la locomotora en una 1-4-1T, lo que permitía instalar una caldera más grande, capaz por tanto de desarrollar más fuerza.

«Es la última locomotora de vapor de vía estrecha que se construyó en España», aseguraba Bas. Salió de las factorías de la Babcock de Sestao, en Vizcaya, y entró en servicio en 1958. «Era el vigesimosexto ejemplar de este modelo, casi treinta años después de que fuese proyectado», señalaba este experto. Fue destinada al remolque de trenes de mineral entre Figaredo y el puerto de San Esteban de Pravia, «pero en 1965 la llegada de las locomotoras diésel relegó por completo a las de vapor».

Ahora esta máquina ha regresado a Figaredo para estas pruebas. ¿Y cuál va a ser su destino? Se espera que tenga una función turística por parte de la empresa ferroviaria; de hecho, está previsto que su reestreno sea este verano por los camino de hierro de la región durante la próxima fiesta de las Piraguas. Tirará del famoso Tren Fluvial, también conocido como Tren de las Piraguas o del Sella, el próximo 4 de agosto, uniendo Arriondas y Ribadesella con motivo del 82 Descenso Internacional del Sella, la gran fiesta del verano en Asturias.

En 1969, la número 8 remolcó el último tren de vapor del Vasco. En abril de 1970, fue vendida a la empresa minera Hunosa, que la utilizó para remolcar los trenes de carbón en bruto entre el Pozo Barredo y el lavadero de El Batán, en Mieres. En mayo de 1995 fue cedida al Museo del Ferrocarril de Asturias y restaurada para su exposición. Después, Feve se hizo cargo de ella para su restauración funcional. Ahora su base está en los talleres de El Berrón, donde se encuentra a la espera de poder empezar a echar humo por los raíles asturianos.