«La escuela tendría que enseñar que la verdad existe, que no todo es opinable»

El ministro Pedro Duque, en la sede de Tecnalia, en el Parque Tecnológico de Vizcaya. / JORDI ALEMANY
El ministro Pedro Duque, en la sede de Tecnalia, en el Parque Tecnológico de Vizcaya. / JORDI ALEMANY

«No blindar los Presupuestos de ciencia, que miran hacia la riqueza futura, ha sido un error craso en los últimos años»

LUIS ALFONSO GÁMEZ BILBAO.

Reuniones y visitas se sucedieron ayer sin descanso en un viaje relámpago a Vizcaya del ministro de Ciencia, Innovación y Universidades. Astronauta antes que político, Pedro Duque asumió hace solo nueve meses el reto de liderar la ciencia española en un momento delicado, tras ser una de las grandes paganas de la crisis económica. En la sede de Tecnalia, antes de un encuentro en la Universidad del País Vasco, el ministro habló con este periódico.

-Hace unos días vimos que ya se ha hecho a la idea de dar mítines.

-Me he hecho a la idea de participar en un proceso electoral. Mítines... también. Pero lo que seguramente se me dará mejor será dialogar con la gente.

-¿Alguna vez había pensado que acabaría en la política?

-No. Como muchos ciudadanos, muchas veces he pensado: «Si yo mandara, haría esto». Hubo un momento en que me dieron la oportunidad de hacerlo y dije que sí.

-¿El peor momento como político fue cuando le acusaron de comprar un chalé a través de una sociedad para eludir impuestos?

-Sí, sobre todo porque era mentira que hubiéramos comprado el chalé con una sociedad para eludir impuestos. Lo peor fue pasar de un lugar en que los periodistas científicos hablaban conmigo de cosas positivas -ir al espacio, animar a los niños a estudiar ciencias...- a otro en el que hay gente que está deseando mentir para hacerte daño.

-Pero eso es ahora habitual en la política.

-Sí. Y además, por lo que me dicen los más veteranos, antes no era así. Te podían atacar por tus decisiones, por cómo habías utilizado el dinero público o si habías favorecido a uno más que a otro, pero no por cosas personales y haciéndose eco de bulos de internet.

-Si Pedro Sánchez repite como presidente, ¿seguirá usted como ministro de Ciencia?

-Si fuera presidente, también les diría a todos que van a seguir. Es lógico. Ha sido poco tiempo y creo que hemos demostrado que, cada uno en lo suyo, hemos intentado sacar cosas adelante.

-Así que el presidente le ha dicho que seguirá.

-Sí. Lo correcto, si ganamos las elecciones, creo que sería seguir de momento como estamos porque tenemos muchas cosas en marcha.

-Hablemos de algunas. España invierte en I+D+ i el 1,2% del PIB, con grandes desigualdades regionales. La media europea está en el 2% y Alemania, Austria y Dinamarca superan el 3%. ¿Cuándo seremos europeos en esto?

-Esa es la suma de la ciencia, la innovación y el desarrollo, tanto en el sector público como en el privado. Estamos en Tecnalia y, si todo fuera como esto, tendríamos mejores cifras de inversión privada en I+D+i. ¿Qué tenemos que hacer? Pues tratar de utilizar una posición fuerte pero dialogante para alcanzar un pacto por la ciencia y la innovación. Tenemos los mimbres, pero el Estado debería hacer más esfuerzo, pasar del 1,7% al 2,5% en los Presupuestos, y fomentar que las empresas puedan hacer innovación de la mejor manera posible. Por ejemplo, creando centros tecnológicos como este en toda la geografía nacional.

-Parece difícil un pacto por la ciencia cuando tanto en la derecha como en la izquierda hay partidos que desconfían de la ciencia.

-Yo no creo que haya esa polarización tan grande. Creo que hay una inercia que tenemos que romper. En 1986 dimos el gran salto con la Ley de la Ciencia y ahora nos falta dar un empujón de volumen al sistema. Tenemos que aumentar la contribución pública y fomentar la privada.

-En países como Alemania, los políticos tienen claro que la inversión en ciencia genera riqueza y aquí, cuando llegan las vacas flacas, se recorta en ciencia e innovación.

-No blindar los Presupuestos que miran hacia la riqueza futura y dedicarse simplemente a parchear el Estado presente ha sido un error craso en los últimos ocho o nueve años.

-Un científico me decía el otro día que ha sido «un suicidio colectivo».

-No hemos llegado a tanto, pero sí ha sido una decisión anómala en Europa. Si no lo arreglamos cuanto antes con una expansión que rellene ese hueco, podría causar muchas décadas de penurias y de rebaja de la prosperidad. Ciencia e innovación se han seguido haciendo, pero no llegamos al nivel del pelotón de cabeza, que es el que garantiza una prosperidad futura.

-¿Cuándo alcanzaremos el 2% del PIB? Ponga una fecha.

-Pues, vamos a intentarlo para el final de la próxima legislatura; es decir, en cuatro años. Ahora lo que hace falta es un Gobierno que proponga unos Presupuestos donde eso esté reflejado. Durante los últimos años ha habido un incremento notable de la producción científica española, pero gracias a comportamientos heroicos que no son sostenibles.

Las pseudociencias

-El Gobierno decidió el año pasado combatir las pseudoterapias. ¿Por qué no se hizo nada antes?

-No lo sé. El problema de la desinformación en internet, que hace que las personas cada vez tengan mayores dudas sobre qué es verdad y qué no lo es, es creciente y exponencial. Por eso ha llegado el momento de hacer algo, sobre todo respecto a los bulos y las promesas que pueden resultar perjudiciales para la salud.

-Parece de locos que, en el país con uno de los mejores sistemas sanitarios públicos, haya quien ponga su salud en manos de chamanes, homeópatas, acupuntores...

-Ahora, en internet y en las redes sociales, parece borroso el límite entre verdad y opinión. Uno permanentemente recibe mensajes que coinciden con lo que cree, con lo que se reafirma en sus opiniones. Y eso no es la verdad. La verdad se busca fuera, en experimentos, en las agencias estatales de técnicas sanitarias... El problema quizá sea volver a convencer a la gente de que la verdad existe. En muchísimas cosas existe, y se puede buscar y encontrar. Otra cosa es la opinión. Uno puede ser de un partido o de otro, pero...

-Pero la Ley de la Gravedad no es votable.

-No, no es votable. Disponemos de estructuras que dándoles tiempo, medios e información pueden determinar si algo te cura o no te cura. Y la gente tiene que entender que, si un remedio por el que te cobran dinero no está en el sistema nacional de salud, en el 99% de las ocasiones no funciona y te están engañando.

-¿Qué siente usted, que ha visto nuestro planeta desde el espacio, cuando alguien le dice en Twitter que la Tierra es plana?

-En Twitter hay que tener paciencia. ¿Qué siento yo? A esta pobre gente le pasa que lo único que leen y ven son cosas de la Tierra plana, no escuchan nada más y se les ha ido un poco la olla.

-También hay muchísima gente que, en la misma línea, no cree que se llegara a la Luna en 1969 o piensa que nos envenenan con los 'chemtrails'.

-Es un problemón porque no puedes usar permanentemente el dinero público para decir lo que es verdad y lo que no.

-¿Qué se puede hacer entonces para frenar a la pseudociencia?

-No lo sé, pero creo que hay que utilizar la escuela. A lo mejor nos falta una orientación específica en la educación básica para ayudar a la gente a discriminar qué es opinión y qué no lo es. La escuela tendría que enseñar a los niños que la verdad existe, que se puede conocer, que no todo es opinable, que muchísimas cosas no lo son.