«Me gustaría hace r un dúo con Beyoncé»

Diego 'El Cigala'. / E. C.
Diego 'El Cigala'. / E. C.

El artífice de 'Lágrimas Negras' celebrará este jueves en Oviedo con su público asturiano los quince años del disco que lo encumbró Diego

A. VILLACORTA OVIEDO.

Ramón Jiménez Salazar (Madrid, 1968) no se llama Ramón. Es, para el arte, Diego 'El Cigala' y llega este jueves al Auditorio Príncipe de Oviedo con la gira '15 años de Lágrimas Negras', el álbum que incluso para él «fue toda una sorpresa» y que lo acercó al gran público. Con su inconfundible voz rasgada y sus aires de gitano viejo, 'El Cigala' promete que «la gente que se acerque al concierto lo va a gozar recordando grandes temas de ese disco que marcó un antes y un después» en una carrera que ya arrancó en 1997 con el disco 'Undebel'. Será el broche de oro al ciclo 'Latidos'.

¿Cómo se presenta el verano?

–No se puede presentar mejor. Llevamos haciendo conciertos por Europa junio y julio y en agosto vamos hacer un show cada dos días. Desde Huelva hasta Galicia. Las vacaciones las dejaremos para septiembre y una vuelta por Argüero, al restaurante El Verano, no me gustaría perdérmela.

Veo que conoce bien Asturias.

–Asturias es una seña de identidad de este país. Tengo grandes amigos que un día salieron de esta bendita tierra para cruzar el charco. Me encantan sus gentes y su gastronomía.

¿El público asturiano es flamenco, tiene compás?

– Si hay algo que tiene el flamenco es que no entiende de geografía. El flamenco es universal. O lo sientes o no, da igual de dónde vengas.

¿Y lo de las juergas flamencas hasta las tantas es verdad o leyenda?

–(Risas). Hoy (por ayer)baila 'Farruquito' en Madrid y la cosa no pinta nada mal.

Dice la Wikipedia que es Diego como resultado de una disputa familiar entre su padre y su tío ante la pila bautismal.

–Mi tío quería que me llamase Ramón y así me bautizaron, pero mi padre quería que me llamase Diego y con este nombre me quedé.

¿Y 'Cigala'?

–Me lo pusieron los hermanos Losada porque yo de joven no paraba y decían que me movía más que una cigala (Risas).

Ha titulado su último trabajo 'Indestructible'. ¿Así se siente?

–'Indestructible' fue uno de los temas que eligió mi mujer, Amparo, para mi disco de salsa. No, no me siento indestructible, pero sí con mucha fuerza y muchas ganas.

Su pérdida supuso un golpe enorme y, sin embargo, no canceló el concierto que tenía poco después... ¿De dónde saca el coraje cuando vienen mal dadas?

–Fue una experiencia durísima, pero fue la propia Amparo la que me hizo prometer que no cancelaría. Hoy las fuerzas me las dan mis hijos. Eso es lo más grande que me ha dado la vida, pero también la música, que es la que me alimenta el alma.

¿Ser sobrino de Rafael Farina imprime carácter?

–Farina ha sido y es uno de los grandes, referencia y fuente de inspiración. Es un orgullo pertenecer a una estirpe tan gitana y tan flamenca.

Un flamenco con nacionalidad dominicana. ¿Tiene algo que ver con los impuestos?

–Fijar mi residencia en Dominicana también fue idea de Amparo. Trabajamos mucho en México, Argentina, Miami, toda América, y los viajes se hacen muy pesados desde allí. El clima es estupendo y es un magnífico lugar para descansar. Era una opción muy adecuada para poder criar a nuestros hijos y estar más cerca de ellos.

¿Está al día en política española?

–Si te digo la verdad, no estoy nada al día de la vida política. Viajando todo el año por todo el mundo, es difícil.

Los gitanos están siendo perseguidos en algunos lugares... ¿España sigue siendo racista?

–España es un país maravilloso y un ejemplo de convivencia para muchos.

Ha hecho casi de todo: desde encargarle un vídeo erótico a Esteso hasta doblar 'Toy Story'. ¿Le queda algún capítulo pendiente?

–Un disco cantando a México.

¿A quién admira?

–Es imposible nombrarlos a todos en el plano musical. Sin embargo, para mí son una fuente de inspiración personajes como Ghandi o Martín Luther King, que son un ejemplo de vida y tolerancia.

Y, puestos a soñar, ¿con quién le gustaría hacer un dueto?

–Con Marc Anthony o con Beyoncé.

Sigue muy influido por los sones latinoamericanos. ¿Le han dado mucha caña los puristas?

–El gran Bebo me abrió todo un mundo con estos sones con los que disfruto investigando y cantando. No hay que tener miedo a las críticas nunca. Todo lo contrario:son las que te hacen mejorar cada día, las que te recuerdan que nunca es suficiente.

¿A quién le cantaría con ganas?, ¿y al oído?

–A mis hijos. Al oído, a mí pequeñita Aurora, para no despertarla.

¿Ellos continuarán su legado artístico o el duende se acabó con usted?

–Eso nunca se sabe. Hay mucho arte en sus venas, pero lo que tienen que descubrir es si eso les hace felices. Si no, es imposible.

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