El año más surrealista del Manchester United

Policías vigilan el estadio de Old Trafford. /
Policías vigilan el estadio de Old Trafford.

Empezó con Valdés apartado y con un fax tardío por De Gea, y termina con un partido suspendido por una falsa bomba olvidada en un simulacro anterior

RODRIGO ERRASTI MENDIGURENMadrid

La campaña 15-16 puede ser una de las más agitadas y surrealistas en la historia reciente del Manchester United. El club, el tercero más valioso en 2016 según Forbes (3.317 millones) y considerado el que más seguidores tiene repartidos por todo el mundo, comenzó la temporada con unas grandes expectativas, derrotando en el primer partido de la Premier al Tottenham con un autogol rival. Ahora será el encargado de cerrar el torneo, dos dias más tarde que el resto, luchando por conservar la quinta plaza después de que su partido se suspendiese al aparecer un artefacto explosivo en Old Trafford... aunque después los artificieros confirmaron que era un objeto olvidado de un simulacro efectuado cuatro días antes.

La evacuación de los aficionados y jugadores el pasado domingo ha sido la última de las situaciones inesperadas que ha vivido el Manchester United, que al menos tiene la esperanza de cerrar la campaña el sábado con un título: la histórica FA Cup, que disputará en Wembley ante el Crystal Palace.

Es lo único que puede arreglar una campaña deportivamente para olvidar, después de que el City les haya robado la cuarta plaza que da opción a disputar la previa de la Champions. Clasificado por derecho para la Europa League, matemáticamente aún tiene una opción de superar a los vecinos, que serán entrenados por Guardiola, aunque es quimérica porque ello pasa por ganar 18-0 al Bouremouth el martes. Su victoria más abultada en la Premier League data de 1995, con un 9-0 ante el Ipswich Town y esta temporada no ha anotado más de tres goles en la Premier.

Habrá que ver si un título permite seguir en el cargo a Louis Van Gaal, al que se ha dado por destituido en varias ocasiones pero al que la directiva no ha querido despedir ponderando que haya sacado a varios jóvenes de la cantera como Lingard, Varela, Love, Borthwick-Jackson, Weir, Fosu-Mensah, Pereira, Keane, McNair y sobre todo el joven goleador Marcus Rashford, incluido en la prelista de 26 por el seleccionador inglés Roy Hodgson de cara a la Eurocopa-2016 tras sus 7 goles en 16 partidos.

Baile en la portería

La temporada ya arrancó complicada, con la sorprendente noticia de que Víctor Valdés había sido apartado del equipo por haberse negado a entrenar con el filial, algo que el catalán negó. Tras meses trabajando en solitario, aceptó irse cedido al Brujas.

Esta situación hizo que Van Gaal contratase a Sergio Romero, al que había tenido en el AZ Alkmaar, y al que puso de titular todo agosto mientras De Gea estaba en la grada, a la espera de que se concretasen las negociaciones entre su club y el Real Madrid. No se calentaron hasta el último día de agosto y los clubes no supieron llegar a un acuerdo antes del cierre del mercado. Un fax tardío de los blancos al Manchester United, que trabajaba en el fichaje de Martial que ha ofrecido un rendimiento acorde a su alto traspaso, evitó que el portero español, mejor jugador de los red devils las tres ultimas campañas, dejase la entidad. Una semana después, horas antes del derbi con el Liverpool, renovó su contrato.

Plaga de lesiones

Esa quizá fue la última buena noticia en 2015. Los 181 millones de euros invertidos este verano (Schweinsteiger, Depay, Schneiderlin, Darmian más los citados Martial y Sergio Romero) no dieron un salto de calidad al equipo.

Además, Luke Shaw se lesionó de gravedad en un partido ante el PSV, que posteriormente dejaría fuera de los octavos de final de la Champions al equipo, que cayó en la jornada final de la fase de grupos ante el Wolfsburgo. Otra derrota días más tarde con él Bournemouth provocó que el club pensase en su destitución. Contactó con Carlo Ancelotti, pero este les informó que ya tenía un acuerdo con el Bayern, algo que se anunció poco después días antes de Navidad.

Mata lamenta el desalojo y confía en ganar la FA Cup

final en wembley

"Nuestros aficionados ni siquiera pudieron tener un final normal a esta campaña, pero esperemos brindarles una victoria para cerrar la temporada", reconocía Juan Mata en el blog de su web personal.

El asturiano se congratula de que "afortunadamente, nos hemos ganado la oportunidad de ofreceros un título esta temporada y eso es lo que vamos a intentar hacer el próximo sábado.Terminar ganando la FA Cup sería maravilloso, un gran premio. He tenido la fortuna de jugar una final en Wembley y de ganarla y sé lo mucho que significa esta competición. Es única en el mundo. Sus más de 140 años de historia, la gran cantidad de clubes que la disputan cada temporada (he leído que más de 700) y que desde hace unos años la final sea en Wembley hacen de la FA Cup algo único. Tendremos que dar nuestro mejor nivel para superar a un Crystal Palace que llega a la final tras eliminar a cuatro equipos de Premier y que siempre resulta un equipo muy competitivo, con un estilo de juego muy trabajado".

Ni Ancelotti ni Guardiola

Pese a que la prensa especulaba con la llegada inminente de José Mourinho, sin equipo tras ser despedido del Chelsea, el club hizo un intento final por Josep Guardiola, que había dado su palabra a Txiki Beguiristain y Ferran Soriano pero aún no había rubricado el acuerdo. Pese a que Ed Woodward, director general del club, le prometió plenos poderes, el catalán prefirió a los citizens al saber que le sería más fácil trabajar con personas con las que ya había compartido vivencias en Barcelona.

A nivel de resultados el equipo era incapaz de mantener una buena racha, afectado por una inaudita plaga de lesiones (que afectó incluso a Ander Herrera y De Gea), que provocó que la Europa League se jugase con mayoría de canteranos.

Altercados en la recta final

El azar quiso que el bombo emparejase a los diablos rojos con sus vecinos de Liverpool, que salieron vencedores y aspiran a ganar el trofeo en Basilea ante el Sevilla. En la Premier, aferrados a los goles de Martial, las paradas de De Gea y a la calidad y asistencias de Mata, el equipo llegó a mayo dependiendo de si mismo pero cayó en Upton Park ante el West Ham. Lo hizo en un partido que comenzó con 75 minutos de retraso al ser atacado el autobús del club con botellas y piedras a la llegada al estadio, en unos hechos violentos casi olvidados en Inglaterra.

Y en la misma semana, se produjo el desalojo de Old Trafford por la fals bomba, un teléfono móvil conectado a los conductos de gas. «Es escandaloso este fiasco ha causado problemas enormes a los aficionados que habían venido de muy lejos, malgastado el tiempo de muchos policías y artificieros del ejército, y puesto en peligro numerosas vidas de manera inútil, porque la evacuación de decenas de miles de personas de un estadio siempre tiene sus riesgos. Es sencillamente inaceptable que haya ocurrido algo así, hay que saber cómo ha sucedido, por qué ha ocurrido, y quién será responsable», dijo el alcalde de Manchester, Tony Loyd, en un comunicado.

Ya solo quedan dos partidos para cerrar la quizá más surrealista temporada de un club que debe solucionar más cosas que su banquillo. Logre o no la FA Cup.