«La responsabilidad social es un proyecto de inteligencia empresarial»

«La responsabilidad social es un proyecto de inteligencia empresarial»
JORGE PETEIRO

La vicerrectora Eugenia Suárez destaca el impacto positivo de la colaboración entre las compañías y su entorno

Paloma Lamadrid
PALOMA LAMADRIDGijón

«Si una empresa realiza actuaciones económicamente viables, socialmente justas y respetuosas con el medio ambiente, estamos hablando de una empresa responsable». Así ha explicado esta mañana Eugenia Suárez Serrano en qué se traduce el concepto de responsabilidad social empresarial. La vicerrectora de Acción Transversal y Cooperación con la Empresa de la Universidad de Oviedo ha ofrecido una conferencia sobre la importancia de esta forma de dirigir una compañía en el marco de una jornada organizada por EL COMERCIO y en la que también ha tenido lugar una mesa redonda con casos prácticos expuestos por representantes de CaixaBank, Caja Rural de Asturias, Vegalsa-Eroski y Corporación Alimentaria Peñasanta (CAPSA).

Suárez Serrano, que es profesora de Organización de Empresas desde hace una década, ha señalado a los 'millennials' como una de las principales razones para aplicar la responsabilidad social corporativa. Ha explicado que los jóvenes de hoy en día conceden más valor a los líderes empresariales que a los religiosos y políticos. Esto unido a que consideran que uno de los objetivos prioritarios de las empresas es mejorar la sociedad y a que, en 2020, el 40% de los consumidores serán 'millennials' revela la importancia de que las compañías sean responsables.

«La responsabilidad social es un proyecto de inteligencia empresarial», ha apuntado la vicerrectora, que también ha puesto en valor que este modelo de dirección «es un nuevo paradigma que ayuda a las empresas a afrontar el futuro». En este sentido, ha señalado que, a mayor vinculación del modelo de negocio con la responsabilidad social corporativo, menos serán los riesgos«. Para que su aplicación sea realmente efectiva, ha añadido, es necesario »extender ese modelo por la cadena de valor y países« en los que la empresa esté implantada.

Para ejemplificar cómo se aplica en el seno de una organización, cuatro entidades han ofrecido sus testimonios. La representante del departamento de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) de Vegalsa-Eroski, Nerea Altair Quintela, ha hecho referencia al programa Desperdicio Cero, que consiste en entregar los alimentos que se retiran de la venta a organizaciones solidarias. «Es un beneficio para estas entidad porque para nosotros no cabría que los comedores sociales no tuvieran abastecimiento», ha señalado. Además, Vegalsa-Eroski, como compañía dedicada a la alimentación, fomenta los hábitos de vida saludables para intentar rebajar la tasa de obesidad infantil.

Por su parte, el responsable de Comunicación, Relaciones Institucionales y RSC de CAPSA, Manuel Reinerio Fernández, ha destacado que la responsabilidad social corporativa de la empresa que engloba a Central Lechera Asturiana gira alrededor de cuatro ejes principales: apoyo al sector primario y el mundo rural, promoción de la salud a través de la nutrición, protección del entorno natural y fomento de la de la empleabilidad ejemplar. Una estrategia «que forma parte del ADN» del grupo empresarial desde su fundación por su carácter de cooperativa.

Al igual que sucede en Caja Rural de Asturias, que sigue ese mismo modelo societario. Su vicepresidente, José Manuel Riestra, ha señalado que la RSC «forma parte de la mentalidad de un cooperativista» e indirectamente supone un retorno de la inversión «porque la sociedad va a ser mejor». Entre los proyectos sociales a los que respalda Caja Rural de Asturias, ha destacado la colaboración con el Laboratorio de Oncología Molecular del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) y la Fundación para la Investigación Biosanitaria de Asturias, así como con el Banco de Alimentos, Cáritas y Cruz Roja, entre otras organizaciones.

Juan Ignacio Domínguez, director comercial de CaixaBank en Asturias, ha resaltado que «en época de crisis es cuando cobra más importancia mantener la obra social». De modo que Fundación La Caixa «ha aguantado el presupuesto son mover ni un euro de los 500 millones anuales» que dedica para este fin. En el último año, la entidad bancaria ha colaborado en 200 proyectos, entre los que se encuentra su aportación a Mar de Niebla, entidad sin ánimo de lucro de La Calzada que lucha por la inclusión social.