Arcelor afronta una recesión con la regulación temporal de 1.624 empleados

Arcelor aplicará una regulación de empleo que afectará a 1.624 trabajadores de enero a marzo

Aplicará el ERTE de enero a marzo por la caída de pedidos en la automoción, la guerra arancelaria y los costes eléctricos y ambientales

LAURA CASTRO GIJÓN.

Hace poco más de diez días que ArcelorMittal había advertido de que aplicaría una regulación temporal de empleo en 2019 y así lo confirmó ayer. La multinacional ejecutará 7 días de ERTE, concretamente para el 18 y 25 de enero, el 1 y 15 de febrero y el 1, 15 y 29 de marzo. La medida afectará a todos los trabajadores de jornada normal y normal partida, que ascienden a 1.624, según confirmó ayer la propia Arcelor.

Tal y como adelantó EL COMERCIO, los responsables de la multinacional en España ya habían alertado hace un par de semanas a los representantes sindicales que la coyuntura no era favorable y ayer les hablaron, incluso, de una recesión del grupo, según afirmaron. Las previsiones para el primer trimestre de 2019 no son buenas, pero tampoco lo son las del segundo y el tercero, por lo que es probable que la empresa intensifique aún más el ERTE de cara a esos periodos siguientes.

Los motivos expuestos por la multinacional para ejecutar esta regulación de empleo, que el comité de empresa de Arcelor tilda de «extremista», responden a la incertidumbre de los mercados mundiales, a la bajada significativa de la demanda de chapa para el sector automovilístico y al aumento de los costes, entre otras. La guerra arancelaria desatada entre Estados Unidos y China y también los tipos aplicados por Donald Trump a Turquía, superiores al 40%, han desatado una incertidumbre en el mercado siderúrgico, que de por sí ya estaba amenazado en Europa por la introducción del acero chino.

Tampoco han ayudado a la hora de elaborar el presupuesto del grupo el aumento de los costes relacionados con las emisiones indirectas de CO2 -la tonelada de carbono llega a los 40 euros- ni la subasta de interrumpibilidad, en la que Arcelor llegó a perder hasta un 40% de las compensaciones por este servicio en comparación con la anterior convocatoria. La multinacional se sumaba así a las quejas de Asturiana de Zinc y Alcoa por la inestabilidad de la tarifa eléctrica en España que, aseguran, resta competitividad a las plantas del territorio nacional.

De hecho, Arcelor lleva apremiando muchos meses a las factorías asturianas para que ganen competitividad y la advertencia ha pasado ya a convertirse en una amenaza velada. Primero fue el jefe de la división de Planos del Suroeste de Europa, el asturiano José Manuel Arias, quien alertó a los sindicatos de que no dudarían en deshacerse de las plantas menos rentables para que las autoridades antimonopolio de la UE permitieran culminar la compra de la factoría italiana Ilva. En esa quiniela entraban por primera vez las plantas asturianas, que sumaban ya varios trimestres perdiendo competitividad respecto a otras similares del grupo como las de Gante y Dunquerque. Tras Arias, llegó el CEO de ArcelorMittal en Europa, Aditya Mittal, quien en la cumbre celebrada en París el pasado 11 de diciembre pidió a las plantas asturianas que «se focalicen» en ganar competitividad ahora que la entrada de Ilva -que requirió una inversión para mejoras de 2.300 millones- está sellada y planean, de hecho, aumentar su capacidad productiva.

Así las cosas, a mediados de diciembre la multinacional ya había trasladado la necesidad de prorrogar el expediente de regulación de empleo que mantiene desde 2009 y la mayoría de los sindicatos, ante la posibilidad de un empeoramiento de sus condiciones y de la coyuntura del sector, decidieron ampliarlo. De esta forma, se mantienen las condiciones de los empleos y la paz social, pues de lo contrario Arcelor tendría que utilizar un nuevo ERTE, un extremo que contempla la reforma laboral de 2012 sin necesidad de ningún acompañamiento social, ni la aprobación y el control de la Administración.

«No es para reducir costes»

El comité de empresa de Arcelor (CC OO, UGT, CSI, USO y ACIAA) criticó ayer que «la utilización del ERTE no está para ahorrar costes, sino que debería aplicarse en los casos que la falta de pedidos obligue a una bajada de actividad o a una parada de instalaciones». Además, consideran los representantes de los trabajadores, «no se han dado datos justificativos» que respalden la necesidad de aplicar dicha regulación de empleo.

Asimismo, el comité asegura que la empresa se ha negado a facilitarles los datos económicos y de producción hasta que presentaron una denuncia e Inspección de Trabajo requirió a Arcelor que la entregara. Por otro lado, el comité, con independencia de las medidas legales y sindicales que se pudieran realizar, insta a los trabajadores a cumplir «estrictamente» la jornada laboral mientras dure el ERTE y «se abstengan» de realizar horas extra.

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