El PSOE agrandaría su victoria en las autonómicas, municipales y europeas

Josep Borrell, cabeza de lista del PSOE al Parlamento Europeo, saluda a José Luis Ábalos, ayer. / DAVID HUFRA / EP
Josep Borrell, cabeza de lista del PSOE al Parlamento Europeo, saluda a José Luis Ábalos, ayer. / DAVID HUFRA / EP

Ganaría en diez de las doce comunidades, gobernaría con pactos en las grandes ciudades y sería el primero para Estrasburgo, según el CIS

RAMÓN GORRIARÁN MADRID.

Anoche se abrió la campaña para las elecciones autonómicas en doce comunidades, las locales en 8.131 municipios y las europeas para renovar 54 escaños en el Parlamento de Estrasburgo. Poco antes de la pegada de carteles, el PSOE, que vive días de vino y rosas, recibió las mejores noticias de la mano del CIS. El 26 de mayo sería la fuerza más votada en diez de las doce autonomías, los socialistas o Unidas Podemos retendrían los ayuntamientos de cinco de las mayores ciudades del país y sería el primer partido español en la Cámara europea. El reverso de la moneda es el PP, cuya crisis se ahondaría con estos comicios con las consiguientes consecuencias para Pablo Casado.

Pedro Sánchez, en cambio, disfruta de un fuerte viento de popa y las perspectivas para su partido parecen inmejorables. Aunque hay que tener en cuenta que el estudio del CIS se hizo entre el 21 de marzo y el 23 de abril, cinco días antes de las generales y cuando ya existía una ola favorable para el PSOE. Una tendencia que, de no mediar circunstancias excepcionales, no tiene por qué cambiar dentro de dos semanas. Diagnóstico que es aplicable en sentido inverso a los populares, que sufren una deriva sin freno que tampoco tiene por qué variar de aquí al 26 de mayo. La estrategia de pasar del discurso conservador agresivo a un moderado centrismo en un mes no es creíble ni para los propios dirigentes del PP, que no ocultan sus dudas sobre el viraje y se conforman con salvar los muebles.

Objetivo que a la luz del sondeo del CIS parece difícil. El PSOE sería el más votado en todos los territorios salvo en Cantabria y Navarra, y además de mantener Asturias, Extremadura, Castilla-La Mancha, Aragón y Baleares, estaría en condiciones de gobernar en Madrid, después de un cuarto de siglo en la oposición. Lo haría mediante una triple alianza con Más Madrid de Íñigo Errejón y el Podemos de Pablo Iglesias que auparía a Ángel Gabilondo. También podría hacerlo en La Rioja con el apoyo de Unidas Podemos, y en Canarias con los nacionalistas o con la formación morada. Tendría incluso opciones de arrebatar al PP su granero histórico de Castilla y León, impensable hace solo un año.

Declive hemogéneo

Los populares no mejorarían respecto a las generales y confirmarían un declive territorial homogéneo. No ganarían en ninguna comunidad, perderían dos de las cuatro que controlan y las otras dos quedarían a merced de las negociaciones. Ninguna se salva de la caída y si no fuera por la presencia de Vox, el PP perdería hasta Murcia, región que ha gobernado hasta hace poco con mayorías del orden del 60%. Los de Santiago Abascal sacarían allí su mejor resultado con el 10% de los votos, y solo si se reedita la fórmula andaluza, el PP retendría el gobierno.

Un descalabro que Ciudadanos no rentabilizaría. Los liberales quedarían por detrás del PP en todas las comunidades y ayuntamientos estudiados por el CIS. Ni siquiera en Madrid, su huerto electoral más feraz, conseguirían ser la segunda fuerza. El 'sorpasso' que anhela Albert Rivera tendrá que esperar.

Unidas Podemos resistiría porque su potencial urbano saldría a relucir en las municipales. En las elecciones autonómicas firmaría un mal resultado y se tendría que resignar a ser la muleta de los socialistas en todas las comunidades.

Vox tampoco despegaría en estas elecciones, y obtendría peores números que en las generales. Su única alegría llegaría de la mano de un Parlamento Europeo que denuesta porque entiende que muerde la soberanía de España. El partido de extrema derecha entraría en la Cámara de Estrasburgo con cuatro o cinco escaños beneficiado por la circunscripción única que permite rentabilizar los restos que se van a la basura en las circunscripciones provinciales.

Los nacionalistas vascos y catalanes no compiten en estas elecciones autonómicas, salvo en Navarra. En la comunidad foral la alianza de Navarra Suma, formada por UPN, PP y Ciudadanos, sería la más votada, pero si el nacionalismo logra trenzar un pacto con Podemos e IU y los socialistas se abstienen Uxue Barkos podría renovar su mandato. En las europeas, Esquerra Republicana lograría dos escaños, el PNV, EH Bildu y JxCat, uno cada uno.