La disminución de las capturas de bonito eleva el precio en rula a casi 6 euros

Cajas con casi 13 toneladas de bonito preparadas para la subasta, ayer, en las instalaciones de LonjaGijón-Musel. /
Cajas con casi 13 toneladas de bonito preparadas para la subasta, ayer, en las instalaciones de LonjaGijón-Musel.

El gerente de LonjaGijón destaca la gran calidad de las últimas descargas al tratarse de piezas grandes y con solo uno o dos días de bodega

NACHO PRIETO

El momento para consumir bonito es óptimo, pero habrá que pagarlo a buen precio. Al menos, eso piensa el gerente de la rula de Gijón, Simón Arrizado, quien destaca la gran calidad de las últimas piezas subastadas, pero también las altas cotizaciones, cerca de seis euros por kilo (antes de aplicar el IVA) que está logrando.

La extraordinaria calidad está relacionada, según Arrizado, con la circunstancia de que prácticamente la totalidad de las tinas que salieron a la venta ayer y anteayer en la cancha de subastas de El Musel contenían ejemplares de once kilos o más, que son tradicionalmente los más valorados. Además, los referidos ejemplares fueron capturados cerca del litoral asturiano, al norte de Peñas, y conservaban al llegar a puerto toda su frescura. «Daba gusto verlos», dijo con entusiasmo Arrizado.

Todo ello, unido a una disminución de las capturas respecto al año pasado que se nota en todos los puertos del Cantábrico, hace que los comercializadores no se muestren remisos a la hora de pujar y que muchas partidas alcanzasen ayer los 5,7 euros por kilo, y 5,5 euros el jueves.

Son precios, antes incluso de cargar el IVA, que obligan a las pescaderías a aplicar precios impropios de estas fechas, es decir, cuando la costera está en pleno apogeo.

Pero las impresiones de Simón Arrizado apuntan a que el sobrecoste puede merecer la pena. Pocos se escandalizan de que los primeros ejemplares de cada campaña superen las actuales cotizaciones, a pesar de que a mediados de junio el bonito del norte tiene menos grasa que unas pocas semanas más tarde y no ha alcanzado, por lo tanto, plena sazón. Por si fuera poco, esos primeros ejemplares pueden pasar cerca de un mes en las bodegas del barco, por la distancia que tienen que recorrer las avanzadillas para llegar a los primeros caladeros (en el entorno de las Azores) y por la necesidad que tiene la flota de llenar las bodegas antes de regresar a puerto, precisamente para rentabilizar el desplazamiento.

Cacea o tanqueo

En cualquier caso, puede decirse que el peor de los ejemplares capturado con artes tradicionales (cacea o tanqueo) supera la mejor pieza sometida a los roces y golpes propios de las mallas pelágicas que han sustituido a las ya ilegales redes de deriva, con las que flotas extranjeras practican una pesca industrializada que parece preocupar menos a las autoridades competentes que las xardas que puedan obtener embarcaciones de diez metros de eslora.

En ese sentido, el gerente de la rula gijonesa tiene bastante claro que es mínimo el riesgo de que lleguen al mercado de consumo en fresco ejemplares extraídos con redes pelágicas, porque se notaría en el aspecto y porque su destino más o menos exclusivo son las industrias conserveras.

El efecto de la pesca industrial de túnidos sobre la oferta que hacen las pescaderías no es tanto por la competencia directa que supone como por la merma de capturas que provoca en la flota artesanal.

Y se nota. Arrizado estima en cerca de un 15% la reducción de las subastas este año respecto a la campaña anterior y dice que no es un problema de Gijón, que mantiene fieles a los barcos con los que trabaja desde hace años, sino que poco más o menos está sucediendo lo mismo en todas las lonjas del Cantábrico.

La flota artesanal achaca la escasez de pescado a los efectos de redes pelágicas en la mar.

«Los barcos de tanqueo entraban otros años con mareas de entre 22.000 y 25.000 kilos, y varios días llegaron en 2015 con 30.000 kilos o más. Esta campaña solo ocurrió eso en una ocasión, y es difícil que un barco llegue con más de 20.000 kilos en la bodega, pero, eso sí, se nota un esfuerzo por dar un plus de calidad que repercuta en el precio».