«Los concursos ya los dejé, pero pretendo morir cantando»

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Maximino Solís, 'el Alleranu', esta semana en Gijón. / DAMIÁN ARIENZA

Maximino Solís Lada será homenajeado hoy en el Concurso de Canción Asturiana de EL COMERCIO: «Cuando disputaba una final, esa semana tenía tantos nervios que no podía ni hablar con mi familia porque les amargaba»

IVÁN OTERO GIJÓN.

Aunque ha dejado de participar en concursos, Maximino Solís Lada (Orillés, Aller, 1965) es el cantante en activo que más tiempo lleva. 'El Alleranu' recibirá un homenaje este mediodía, en la plaza Mayor, durante la entrega de premios del Concurso de Canción Asturiana de EL COMERCIO, certamen que él mismo ganó en dos ocasiones.

-Algunos cantantes se preparan un año o dos antes de empezar a participar. ¿Fue su caso?

-No. Yo empecé hace 53 años a cantar en bares y chigres, que era donde aprendías a cantar y donde nació la canción asturiana. También aprendías lo que oías por la radio. Ahora los cantantes tienen maestros. Antes no había nada de esto. Nadie te decía 'mira, tienes que mejorar esto'. Al contrario, nadie te ayudaba.

-¿Cómo descubrió su afición por la tonada?

-Tenía un tío que había sido campeón en varios concursos y mi madre cantaba muy bien, tanto como él o mejor. Lo que pasa es que, de aquella, no estaba muy bien visto que las mujeres cantaran. Tenían que dedicarse a otra cosa. Además, en la familia había unos cuantos cantantes, por eso me metí en ello. Aunque lo mío era la canción española.

-¿Ensayaba mucho para los concursos?

-Reconozco que tenía que ensayar más. Era un poco vago. No lo hacía lo suficiente. Hay que ensayar bastante. Poner las cintas, dar dos o tres pasadas, cantar tú, corregir cosas. Si querías estar en la élite había que hacer eso. Después venías de trabajar y no se te apetecía.

-¿Cómo vivía las finales?

-Una semana antes ya estaba nervioso. Pero no era solo que estabas nervioso tú, sino que ponías nervioso al resto en casa. Cuando tenía una final, una semana antes apenas hablaba con la familia porque les amargaba la vida a ellos y a mí. Fíjate que tontería. Muchas veces me preguntaba '¿por qué me tengo que poner tan nervioso?'. No lo sabía evitar. Luego muchas veces no te salía bien por culpa de los nervios. Hacías cosas que sabías pero por los nervios las hacías mal. Pero, en general, le pasa a todo el mundo.

-¿Por qué decidió retirarse?

-Lo hice hace dos años o más porque llegué a un momento en que llevaba cincuenta años concursando y eso es mucho. Tienes otro trabajo, tienes otras cosas, una familia... y para estar en la élite hay que ensayar mucho, viajar a un sitio y a otro. Ahora a veces hago de jurado y si hay que cantar una canción o dos, se canta. Pero los concursos ya los dejé. Aunque sigo cantando. Morir voy a morir cantando.

-¿Ve alguna diferencia entre el nivel actual y el de hace años?

-No se que decirte. Hay dos o tres que son los que ganan todos los concursos. Y el resto son buenos, pero no pisan como tienen que pisar. Vienen muy despacio. Entonces hubo años de ver más gente competitiva. No es que no tengan nivel ahora. Lo tienen, pero son pocos. Tenía que haber ocho o diez favoritos. Aquí al final quedó solo un favorito porque de los tres que son, solo se pudo apuntar Isaac Sierra.

-¿Cómo ve a los niños?

-Hay mucha juventud que no sabemos si llegará arriba. Me parece que los están llevando muy deprisa. Antes aprendíamos por los chigres y lo que oíamos en la radio y salimos arriba igual. Ahora no, ahora van a clases. Que no digo que no lo hagan, pero me parece que van muy deprisa. Críos que llevan cuatro días ensayando ya los llevan a la televisión. Y eso me parece correr mucho.

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