Gijón despide a un prohombre

Gijón despide a un prohombre
PALOMA UCHA

El velatorio de este hombre que sus allegados describen como «afable, profesional y cercano» fue uno los funerales más concurridos de los últimos años

EUGENIA GARCÍA

Una amplia representación de la sociedad gijonesa y asturiana llena la iglesia de San José en una de las misas más concurridas que se recuerdan para dar su último adiós al abogado Guillermo Quirós, quien dedicó su vida a «fructificar la ciudad a la que tanto amó»

Hacia la una de la tarde orbayaba suavemente. En un constante goteo se aproximaban a la iglesia de San José empresarios, juristas, políticos y representantes de numerosas instituciones de la ciudad dispuestos a dar su último adiós al abogado Guillermo Quirós, fallecido de forma inesperada el martes, a los 70 años, aquejado de una pulmonía.

«Nunca vi tanta gente», murmuraban los asistentes en el interior del templo. El velatorio de este hombre que sus allegados describen como «afable, profesional y cercano» fue uno los funerales más concurridos de los últimos años. Lo cierto es que a lo largo de su vida, gracias a su bonhomía, Guillermo Quirós cultivó numerosas amistades en las muy diversas ocupaciones a las que se dedicó.

Y pocos dejaron pasar la oportunidad de despedirse de Quirós, quien, como señaló el párroco, demostró con hechos su entrega a sus conciudadanos. «La vida de Guillermo, a quien todos conocéis y queréis, terminó de forma inesperada, pero ha quedado conclusa y definida por sus obras que tan profusamente habéis descrito con elogio y reconocimiento», dijo Fernando Llenín. «Nos ha hecho fructificar, no en su propio provecho sino en el de los demás y el de esta ciudad de Gijón, a la que tanto ha amado».

 

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