«Recordaremos a Pedro con una sonrisa, con la que él tenía»

«Recordaremos a Pedro con una sonrisa, con la que él tenía»
Amigos y familiares introducen el féretro de Pedro Antonio Pérez al interior de la iglesia. / DAMIÁN ARIENZA

Familiares, amigos y compañeros de Pedro Antonio Pérez González, fallecido en accidente, despidieron al joven en la iglesia de Granda

O. SUÁREZ GIJÓN.

Los amigos del colegio, los de toda la vida de Granda, los compañeros de trabajo, los conocidos con los que pasaba tiempo en el bar, los colegas con los que compartía aficiones... Decenas de personas arroparon ayer a los padres, a la novia y al resto de familiares de Pedro Antonio Pérez González durante el funeral celebrado en la iglesia parroquial de Granda.

El joven de 31 años fallecido la noche del lunes en un accidente de tráfico a escasa distancia del templo, en el camino de la Perdiz, fue despedido «con mucha tristeza pero con agradecimiento por todo lo que nos dio en vida». Pese a que el infortunio se cruzó en su camino a una edad muy temprana, sus amigos sacaban fuerzas de flaqueza para intentar recordarle con una sonrisa. «Era una persona muy positiva, siempre creaba buen ambiente donde estaba. Con eso nos queremos quedar, con lo mucho que nos dio», comentaban sus amigos, incapaces de asimilar la repentina pérdida.

Investigación judicial

El juzgado de instrucción de Gijón que abrió las diligencias tras el fatídico accidente de tráfico está a la espera del informe de la autopsia y del atestado elaborado por la agrupación de Tráfico de la Guardia Civil para determinar las causas que desencadenaron el siniestro. El coche que conducía, un Mercedes CLK, perdió la dirección, se salió de la calzada y colisionó primero con una zona de arbolado y luego contra un poste de la luz. «Creemos que pudo haber tenido un despiste o que sufrió alguna indisposición, estamos a la espera de la autopsia. Era una persona prudente y conocía muy bien la carretera, no nos explicamos qué pudo pasar...», comentaba su cuñada.

Pedro Antonio era vecino de Granda y trabajaba en la misma parroquia, como repartidor del macelo municipal. La fatalidad quiso que también el accidente que le sesgó la vida ocurriese allí.