«La cama se movía de un lado a otro, las paredes crujían y las cosas se caían»

Uno de los edificios siniestrados. A la derecha, el profesor Antonio Calleja. /
Uno de los edificios siniestrados. A la derecha, el profesor Antonio Calleja.

El profesor asturiano Antonio Calleja vive a 31 kilómetros del epicentro del terremoto de Taiwán. Este es el relato de su experiencia

CRISTINA TUEROgijón

"La cama se movía de un lado a otro, las paredes crujían y las cosas se caían". Así describe el profesor asturiano, Antonio Calleja, la experiencia de vivir de cerca el terremoto de Taiwán que, hasta el momento, deja seis víctimas mortales, más de 115 heridos y 120 atrapados. Calleja, que es profesor del área de Tecnología Electrónica en la Universidad de Oviedo y se encuentra en la ciudad de Tainan disfrutando de una beca de movilidad en la National Cheng Kung University, vive a 31 kilómetros del lugar en el que se registró el epicentro del seísmo. "A los pocos segundos te das cuenta de que es un terremoto y te sorprendes por la situación. Al principio no te da tiempo a tener miedo. Luego, cuando pasa, te das cuenta de la situación", explica desde Tainan.

Según explica el profesor, el terremoto duró "unos diez o quince segundos. Lo primero que piensas es cuándo parará. La sensación es como ir en un ascensor muy grande y que se empieza a mover de lado a lado". Ya con la certidumbre de que se trata de un terremoto, la primera reacción del profesor fue asomarse a la ventana. "Ahí empiezas a ver las luces que la gente empieza a encender en sus casas. Esperé a ver si se oía algo en la calle por si bajaba la gente, pero nada".

Antonio Calleja decidió entonces encender su ordenador y buscar más información sobre el terremoto. Una página del Gobierno de EE UU le dio los datos técnicos del siniestro. "Según estoy dentro, recarga la pantalla automáticamente y ya aparecen los datos del terremoto de magnitud 6.7 y con una profundidad de 23 Km y a una distancia de 31 kilómetros de donde yo me encuentro, Tainan".

La ciudad de Tainan es una ciudad grande de casi dos millones de habitantes, situada en el sur de la isla a 300 Km de la capital Taipei. Esta fue capital de Taiwan en el pasado. Es una ciudad muy bulliciosa y el trafico es muy intenso, sobre todo por la infinidad de motos que circulan.

El profesor envió entonces mensajes a su esposa y compañeros de trabajo explicando su experiencia y comenzó también a recibirlos. "El Profesor Ray Lee, con el que estoy trabajando en la universidad me envió un correo preguntándome que si estaba bien. Yo le contesto que todo bien, y según estaba contestando siento una réplica, de 4.5 pero más corta. Ya la sensación es distinta, pero con pleno conocimiento que lo que está ocurriendo. Estuve delante del ordenador hasta las 6 de la mañana, me recosté un poco en la cama pero pronto me levante para ir a desayunar y preguntar a la gente del lugar.", explica.

Su experiencia directa es diferente a la forma de vivirlo de los habitantes de la ciudad, más acostumbrados a este tipo de sucesos. "Estando es la cafetería del hotel donde desayuno todos los días, pregunté y mucha gente, aunque están acostumbrados, sintió miedo. Me imagino que el conocimiento de las cosas te hace tener mas respeto por ellas. Luego estando allí empezaban a llegar noticias y fotos de los edificios que colapsaron en la ciudad y las víctimas y heridos que había hasta el momento", relata el profesor Antonio Calleja sobre la que ha sido su primera experiencia con un seísmo "fuera de mi casa".