La negociación entre los 'anticasta' y la izquierda avanza en Italia sin «obstáculos insalvables»

Andrea Marcucci (i), Andrea Orlando (2-i) y Graziano Delrio. /Efe
Andrea Marcucci (i), Andrea Orlando (2-i) y Graziano Delrio. / Efe

El Movimiento 5 Estrellas comienza las conversaciones para formar un Gobierno con el Partido Democrático, sacudido por sus habituales peleas internas

DARÍO MENORCorresponsal en Roma (Italia)

Comenzó con buen pie este viernes la negociación entre el Movimiento 5 Estrellas (M5E) y el Partido Democrático (PD) para crear una coalición gubernamental que evite la convocatoria de elecciones anticipadas en Italia y deje a la Liga de Matteo Salvini en la oposición. Después de las primeras reuniones entre las delegaciones de las dos formaciones, parece que no existen obstáculos insalvables que impidan pensar en un próximo Ejecutivo compartido. El M5E, mayoritario en el Parlamento, tiene que darse prisa para cerrar su pacto con el PD u optar en cambio por tratar de reeditar la alianza con la Liga dinamitada por Salvini. El próximo martes los líderes de los partidos serán recibidos por el presidente de la República, Sergio Mattarella, para saber si es posible que nazca un nuevo Gobierno o le toca convocar elecciones anticipadas sólo un año y medio después de la anterior cita con las urnas.

«No hay obstáculos insalvables», comentó con optimismo a la salida de la reunión con la delegación de la formación 'anticasta' Andrea Orlando, vicesecretario del PD, quien informó de un encuentro ulterior entre su jefe de filas, Nicola Zingaretti, y su homólogo en el M5E, Luigi Di Maio, sin dar más detalles sobre esta cita. «Les hemos pedido claridad sobre el hecho de que esta sea su única interlocución. Hay que acabar con cualquier forma de ambigüedad», comentó Orlando. El partido de centro izquierda espera exclusividad y que la formación promovida por el cómico Beppe Grillo se olvide de la idea de volver a pactar con la Liga. «Hay una amplia convergencia sobre los temas medioambientales y sociales y existe un compromiso serio para crear una agenda de trabajo sobre los próximo Presupuestos, porque son la cosa más importante», comentó por su parte Graziano Delrio, portavoz en la Cámara de los Diputados del PD.

Discordia dentro del PD

Además de las desconfianzas entre ambos partidos, la negociación deberá superar también las sempiternas peleas internas de la izquierda italiana y sus luchas de egos, especialmente el del ex primer ministro Matteo Renzi. Este viernes se publicaron unas grabaciones en un encuentro con jóvenes militantes en las que criticaba duramente a uno de sus compañeros de filas, el también antiguo jefe de Gobierno Paolo Gentiloni. Le acusaba de intentar boicotear el acuerdo con el M5E al filtrar a la prensa tres condiciones impuestas a los 'anticasta' que, a su juicio, supondrían que «abjuraran de sus principios». Para desestabilizar aún más, Renzi incluso volvió a coquetear en público con la idea de formar una escisión en el PD al decir que no estaba claro que el partido fuera a concurrir compacto a las urnas en caso de que fracasaran las negociaciones y finalmente se convocaran elecciones anticipadas. A Zingaretti le tocó salir en defensa de Gentiloni y llamar al orden a los miembros del PD para no poner en riesgo las conversaciones con el M5E ni «desgastar nuestra credibilidad».

Di Maio pidió a sus interlocutores que «se aclaren un poco las ideas» lamentando que una vez más la izquierda de su país se enzarce en peleas internas. El líder de los 'grillini' dejó claro que para su formación la exigencia de base en la negociación es el recorte en el número de parlamentarios, una medida que con el Gobierno saliente ya había casi concluido su recorrido legislativo y estaba a falta de una votación para convertirse en realidad. «Se debe hacer enseguida. Es el inicio de cualquier discurso. Si no está este primer punto no hay nada más», comentó Di Maio. Orlando dijo que el PD está de acuerdo con esta cuestión pero pidió incluirla en una reforma más amplia que incluya una nueva ley electoral y el fin del bicameralismo perfecto.