El rincón de las flores

El Jardín Botánico de Gijón, que está totalmente florido, celebra este fin de semana la llegada de la primavera./DAMIÁN ARIENZA
El Jardín Botánico de Gijón, que está totalmente florido, celebra este fin de semana la llegada de la primavera. / DAMIÁN ARIENZA

El Jardín Botánico de Gijón recibe la primavera este fin de semana con la Fiesta del Equinoccio, pero hay muchos otros rincones que invitan a disfrutar de sus aromas

PABLO ANTÓN MARÍN ESTRADA

Se acerca el equinoccio de primavera y con él el inicio oficial de la estación florida, como la llamaron algunos espíritus sensibles de otra época ajenos a las alergias. En esa jornada, el próximo miércoles 20, las horas de luz y las de oscuridad serán las mismas. A partir de entonces, el día irá ganándole, minuto a minuto, la partida a la noche y las temperaturas benignas a los rigores del frío. Es tiempo de disfrutar de la naturaleza, contemplando cómo vuelve a renacer brote a brote hasta su esplendor floral. Nuestra región es un observatorio privilegiado para ello, aunque no hace falta coger la mochila al hombro e irse muy lejos para celebrar esta fiesta de los sentidos. Les proponemos un paseo por algunos de esos vergeles sin moverse de su ciudad.

Los ovetenses tienen la fortuna de contar con un espléndido espacio verde en pleno centro urbano, que es además lugar de paso cotidiano. Es el Campo de San Francisco, un parque cuya historia se remonta a la época medieval como antiguo huerto de un convento de frailes menores. Se extendía más allá de sus actuales límites, hacia la calle Uría y la zona de la Escandalera, incluyendo en su perímetro al recordado 'Carbayón'. Su configuración como el parque que hoy conocemos se produce en el siglo XIX y cuando se crea en él un Jardín Botánico. Muchas de las especies exóticas que aún hoy se pueden encontrar en él provienen de entonces. Hoy, como sucede también el jardin de Villa Magdalena, el Campo ofrece un lugar magnífico en el que observar el nacimiento de la primavera, desde las primeras flores de los plátanos hispánicos o los castaños de Indias hasta las magnolias que comienzan a despuntar en sus parterres.

El jardín francés del parque de Ferrera, en Avilés.
El jardín francés del parque de Ferrera, en Avilés. / marieta

El parque Ferrera de Avilés, es otro espacio con centurias de antigüedad y también situado en medio de una ciudad. Sus orígenes están unidos al palacio que los marqueses de Ferrera levantaron a mediados del siglo XVII y en cuya trasera crearon unos jardines de estilo inglés. En la actualidad es posible percibir los vestigios del vergel original, además del trazado de impronta versallesca emprendido con posterioridad. Abierto como espacio público en los años de la transición, brinda la oportunidad única de ver en un entorno urbano el florecimiento de una especie como el tejo, en el ejemplar anterior al palacio que se halla en él. Otras especies singulares que contiene son un Árbol del Amor o un ginkgo biloba, ambos a punto de desplegar los delicados colores de sus pétalos.

Las cuencas mineras, en cuyos montes y vegas ya despuntaron hace semanas las prímulas, los mimosales, el tojo o la celedonia, disponen también para el paseante callejero la ocasión de vivir el renacimiento primaveral en parques como el ya centenario Dorado de Sama, en Langreo, con sus magnolios, cedros y parterres de especies florales, rimando en verde con los montes cercanos o el Juan XXIII de Mieres, otro oasis urbano a orillas del río San Juan, en el que se pueden ver en este tiempo las flores del jacarandá o de un ciruelo rojo.

En Gijón, el parque de Isabel la Católica se prepara para mostrar en todo su colorido y belleza los dones de la naturaleza en múltiples especies, un milagro que una primavera más se irá expandiendo hacia otros jardines próximos al núcleo de la ciudad, como el de la Fundación Evaristo Valle en su quinta de Somió, con su diálogo vivo entre naturaleza y obras de arte. En la villa de Jovellanos le tienen preparado un recibimiento especial al equinoccio en el Jardín Botánico Atlántico, como tienen por costumbre y en esta ocasión la propuesta es entrar con buen pie en la primavera de la mejor forma que se puede hacer: a golpe de pedal. Este finde, se abre allí un amplio abanico de actividades para toda la familia apostando por la sostenibilidad y el uso cotidiano de las bicicletas, especialmente provechosas para recibir como se merece a la pri