De la plaza Franco a la calle Primo de Rivera, Justicia pide la retirada de todos los vestigios franquistas

Calle Falenge Española en Cantalejo, Segovia./Antonio Tanarro
Calle Falenge Española en Cantalejo, Segovia. / Antonio Tanarro

Placas, escudos, insignias y otros objetos conmemorativos de figuras y fechas mitificadas por la dictadura dan nombre todavía a 1.171 calles y plazas españolas

Miguel Ángel Alfonso
MIGUEL ÁNGEL ALFONSOMadrid

Hasta 2015, cuando un forastero preguntaba por la iglesia en Cantalejo (Segovia) los vecinos respondían «está en la plaza Francisco Franco». Se podía llegar hasta ella paseando por la calle General Queipo de Llano o, si se tenía menos prisa, haciéndolo a través de la paralela Falange Española. Las tres placas se acabaron retirando en 2016, pero estos vestigios franquistas en el callejero son tan solo una muestra de las 1.171 calles y plazas españolas repartidas entre más de 656 municipios que todavía ensalzan a figuras, acotecimientos y fechas mitificadas por la dictadura. Este miércoles el Ministerio de Justicia, a través de la Dirección General de Memoria Histórica, ha solicidato a sus repectivos ayuntamientos que sean eliminadas en cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica -aprobada en 2007 por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero-. En total, son más de 656 los alcaldes que han recibido el toque de atención.

El aviso ha llegado en forma de carta del director general para la Memoria Histórica, Fernando Martínez López, que solicita certificación sobre «la no existencia de simbología de exaltación en su municipio» y, en caso de que la hubiera, «proceda a dar cumplimiento a la Ley 52/2007, elaborando el catálogo de vestigios municipal, con su inmediata retirada de los escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación de la sublevación militar y represión de la dictadura». Por comunidades, la que más misivas a Ayuntamientos por vestigios del franquismo ha recibido es Castilla y León, con 259, seguida de Castilla- La Mancha (124). En el otro extremo,Cataluña solo ha recibido seis y País Vasco, ninguna.

Vestigios del franquismo en las calles españolas. / R.C.

Este peculiar callejero franquista no solo incluye placas, también escudos, insignias y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura. El artículo 15.1 de dicha ley es muy específico al respecto, e insta a «las Administraciones públicas, en el ejercicio de sus competencias, a tomar las medidas oportunas para la retirada». Este punto incluye también «la retirada de subvenciones o ayudas públicas».

El director general recuerda en su misiva que la sentencia de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo del 7 de junio de 2013 estableció que «el artículo 15 de la Ley de Memoria Histórica impone a todas las Administraciones Públicas adoptar las medidas oportunas para que se proceda a la retirada de aquellos monumentos conmemorativos que supongan una exaltación de la Guerra Civil, con el objeto de dar cumplimiento al espíritu de reconciliación y concordia que permitió el alumbramiento de la Constitución de 1978». Aquella sentencia rechazó un recurso contra la retirada de la estatua ecuestre del dictador Franco de la madrileña plaza de San Juan de la Cruz.

El yugo y las flechas

Además de los nombres en las placas, uno de los vestigios que sigue tatuado en metal y cemento en las calles españolas son el yugo y las flechas, símbolos centrales de la iconografía falangista. Se colocaban en la fachada, a la entrada del portal de las viviendas de protección oficial y para funcionarios o militares construidas por el Instituto Nacional de la Vivienda, un organismo dependiente del régimen que levantó miles de casas desde la posguerra hasta finales de los años 60.

Al formar parte del panorama diario de las ciudades, muchas han pasado desapercibidas frente a bustos, estatuas o la nomenclatura típica de la dictadura. Sin embargo, algunos ayuntamientos, como Basauri (Vizcaya), empezaron a fomentar su retirada antes de que entrara en vigor la Ley de Memoria Histórca-decisión que muchas veces de los propietarios o inquilinos- no concediendo ayudas a los edificios que no las quitaran o sustituyeran por «otras más democráticas». Puerto Real, en Cádiz, fue otro municipio precoz, y en 2004 comenzó a eliminar estas placas y grabados de las fachadas. Barcelona hizo lo propio en 2016, en todo el distrito de Poble Nou, al igual que un año antes Paterna (Valencia) –gobernada entonces por el PP–, cuyo Ayuntamiento recibió permiso de un 80% de las comunidades de vecinos y quitó 343 carteles con el escudo de la Falange Española de las JONS.

15 millones de euros

El envío de estas cartas se produce una semana después de que la senadora del Partido Popular Esther Muñoz reprochara a la ministra de Justicia, Dolores Delgado, que el Gobierno destinase 15 millones de euros a la partida presupuestaria destinada al cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica.

«Quince millones de euros, hombre, ahí no hubo error. Quince millones para crear una verdad de Estado. ¡Quince millones de euros destinados a que ustedes desentierren unos huesos en lugar de mejorar los salarios de jueces y fiscales», expetó Muñoz. Un comentario calificado de «indigno» por Delgado. La senadora popular aclaró después que se refería a la exhumación de Franco y no «a la gente que está en las cunetas».

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