«Necesitamos recuperar nuestros valores»

«Necesitamos recuperar nuestros valores»
Adela Cortina, en el Hotel de la Reconquista. / DANIEL MORA

«Los independentistas catalanes piensan que son mejores y, por eso, quieren separarse de los que creen inferiores»

Azahara Villacorta
AZAHARA VILLACORTAGijón

Adela Cortina Orts (Valencia, 1948) es la creadora del término 'aporofobia', que designa la aversión «a las personas pobres o desfavorecidas», una tendencia «universal» que, como una plaga, se manifiesta en todo el mundo, de la valla de Melilla al muro de Trump, pasando por la fobia a los refugiados. De ella hablará la catedrática de Ética y Filosofía de la Universidad de Valencia a partir de las 13 horas de mañana en la X Jornada de Comités de Ética para la Atención Sanitaria de Asturias, que se celebrará en el Hospital de Cabueñes. Pero, de momento, esta filósofa de referencia integra el jurado que, a mediodía de hoy, fallará el Premio Princesa de Ciencias Sociales 2018.

-La aporofobia no es nueva.

-No. Es un mal de toda la vida. Por eso el siglo XXI tiene que acabar con ella. Lo que ocurre es que estaba sin nombrar. Y ya se sabe que lo que no se nombra funciona, influye, pero no sabemos que está ahí. Es lo mismo que pasaba con las borrascas. Ahora ya sabemos que hay una borrasca social con la que hay que acabar. Es tristísimo, porque fíjese que hasta Adam Smith, que es un filósofo preclaro, dice que el gran vicio de las sociedades es la admiración a los ricos y el desprecio a los pobres. Se desprecia, incluso, a los que son sabios. Solo interesan los que son muy ricos.

-Y asegura que está detrás de fenómenos como la xenofobia. ¿También podemos encontrarla en el independentismo catalán?

-Sí. Ahí también se mezcla la aporofobia. No se dice, pero lo que hay detrás no es solo pensar: «Somos catalanes o somos asturianos». Eso es normal, enriquecedor y fantástico. Sino que, en el fondo, se piensa: «Somos mejores. Y, por eso, queremos separarnos de los demás, que son inferiores». Detrás de todo esto está el supremacismo y un rechazo a los otros porque aportan menos, porque nos traen problemas... No es de recibo.

-¿Otro mal que nos acucia es la falta de ética generalizada?

-La ética es como el oxígeno que, cuando nos falta, nos damos cuenta de que es necesario para respirar. La gente está reclamando ética y valores desde distintos sectores y hay que hacerles caso porque necesitamos una 'remoralización': recuperar los valores de honestidad, probidad, limpieza, transparencia, igualdad, libertad. Hay que luchar por ellos.

-Algunas formaciones presumen de código ético. ¿Tiene un pase el chalet de Iglesias y Montero?

-La verdad es que no deberían haberlo hecho. Me sabe mal decirlo así de claro, pero quien está todo el tiempo defendiendo que ellos son la gente y los otros son la casta no puede elegir una opción de ese tipo, que va justamente contra lo que se critica en el otro. Y, luego, comprometer a todo el partido para que revalide tu opción doméstica, particular, tampoco me parece lo más adecuado.

-Aunque del chalet a la 'Gürtel' todavía media un buen trecho...

-La trama 'Gürtel' es una maldición. Me resulta muy sorprendente que gentes que tienen el poder y, por lo tanto, posibilidades de hacer infinidad de cosas, quieran además apropiarse ese dinero para el partido, para ellos mismos... Es que, sencillamente, me resulta incomprensible.

-¿La corrupción ha alcanzado cotas nunca vistas?

-Desgraciadamente, yo me temo que ha estado instalada ahí desde hace mucho tiempo. Solo que, cuando hay sociedades democráticas, sale muchísimo más a la luz, llega a los tribunales y la gente se da cuenta de que la justicia existe. Es lenta, pero, por lo menos, existe.

-¿También se hizo justicia con los miembros de 'La Manada'?

-Yo, sinceramente, esa sentencia tampoco la puedo entender. Es inconcebible que un juez, en un caso así, no piense desde el punto de vista de la víctima y piense desde el punto de vista de los violadores. ¿Cómo se le está diciendo a la pobre víctima que no estaba claro que se hubiese resistido? ¡Pero por el amor de Dios! No lo entiendo en absoluto y da la sensación de que es también un caso de aporofobia. En esa situación, lo que hay que hacer es mirar quién es el más vulnerable y tratar de defenderlo. Y me parece difícil sostener que la persona más vulnerable no era la chica.

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