«Nunca ha habido tanta infelicidad»

El psicólogo y escritor Rafael Santandreu. / E. C.
El psicólogo y escritor Rafael Santandreu. / E. C.

El psicólogo catalán Rafael Santandreu presenta su libro 'Nada es tan terrible' | Asegura, mediante ejemplos como el de Stephen Hawking, que «es posible lograr la felicidad en situaciones extremas»

ALBERTO PIQUERO GIJÓN.

Es Rafael Santandreu (Barcelona, 1969) uno de los psicólogos más populares en nuestro país, a lo que han contribuido sus libros, el cuarto de los cuales, 'Nada es tan terrible', será presentado hoy a las 19 horas en el Ateneo Jovellanos con la colaboración del Aula de Cultura de EL COMERCIO. En las páginas del volumen, una guía para combatir algunas de las patologías que caracterizan a nuestra sociedad.

-¿Qué añade esta obra a sus entregas anteriores?

-Entre las novedades que plantea está cómo superar dos de los trastornos más comunes de nuestro tiempo: los ataques de ansiedad o pánico, que afectan al diez por ciento de las personas, y el estrés, en general, que está presente en ocho de cada diez españoles. Y lo primero que hemos de saber es que ambos se producen en un noventa y cinco por ciento debido a nuestros procesos mentales, al diálogo interno. Existe un método comprobado para remediarlo.

-Menciona a Lao Tsé, en uno de los capítulos, a modo de antecesor histórico en la búsqueda de la felicidad. ¿A qué obedece que habiendo tan excelentes maestros desde tiempos remotos, los seres humanos se empeñen en la desdicha?

-Lo cierto es que nunca ha habido tanta infelicidad. Y eso solo puede explicarse por los valores equivocados de nuestra sociedad. Hay más bienes materiales, pero mayor infelicidad. Necesitamos una filosofía vital distinta. Un cambio radical de nuestra visión del mundo que incluya una mayor apertura mental, aunque no es fácil.

-Asegura que uno puede ser feliz, independientemente de la situación... ¿Incluso bajo tortura?

-Hay ejemplos de personas que lograron resquicios para la felicidad en las situaciones más extremas. Es el caso del neurólogo Viktor Frankl, que lo consiguió en Auschwitz. Lo contó en su libro 'El hombre en busca de sentido'. O el de Epicteto, filósofo del siglo I, al que su amo daba continuas palizas. O el de Stephen Hawking, quien desde que fue diasgnosticado de ELA se acogió al lema de que la queja es inútil y una pérdida de tiempo. O el del periodista Jean-Dominique Bauby, cuadripléjico y mudo, autor de 'La escafandra y la mariposa'... No son las adversidades la clave, sino el modo en el cual las asumimos. Nadie puede impedirnos nuestra libertad interior.

-Alude en varias ocasiones al budismo y a la alegría de las monjas de clausura. ¿Usted es una persona religiosa o espiritual?

-A medida que desarrollas capacidad para ser feliz, te invade cierta dimensión espiritual, una comunión con el entorno. Pero esa espiritualidad puede proceder, como a mí me ocurre, de la psicología cognitiva, de la ecología o de la propia ciencia, al modo en el que le sucedía a Newton o a Einstein.

-Reparando en su condición de catalán, ¿Quiénes son más felices, los catalanes independentistas o los constitucionalistas?

-Pueden serlo por igual unos y otros, a condición de que no 'terribilicen' sus opciones. La felicidad es dialogante y creativa.