El Comercio
Anuario 2016
La calle Uría permaneció cortada tres meses.

La calle Uría permaneció cortada tres meses. / Mario Rojas

Las otras consecuencias del siniestro de Uría, 58

  • El principal eje comercial permaneció cortado tres meses y generó importantes pérdidas económicas que no han sido satisfechas

El incendio del pasado 7 de abril dejó también otras consecuencias: el corte de las calles de Uría y Melquíades Álvarez, veintidós negocios afectados y más de 200.000 euros en pérdidas en el principal eje comercial de la ciudad.

El siniestro que acabó con la vida del bombero Eloy Palacio también se llevó por delante el edificio número 58 de la calle de Uría y el número 25 de Melquíades Álvarez, que fue derruido por los perjuicios causados por el incendio. Los graves daños estructurales en ambos inmuebles motivaron que las dos vías de la ciudad permanecieran cortadas al tráfico y a los peatones. Los negocios colindantes a los dos edificios tuvieron que cerrar sus puertas. Uno de ellos permanece aún con las persianas cerradas. Una zapatería ubicada en el bajo número 58 de Uría .

La primera calle en recuperar la normalidad fue la de Melquíades Álvarez. El 18 de abril de 2015 volvieron a circular los vehículos y los viandantes por esta vía que permaneció once días cerrada. Uría tardó un poco más. Su reapertura se dividió en dos fases. Los primeros en volver a pasear por el tramo del inmueble colapsado fueron los peatones, lo hicieron el 20 de mayo. El tráfico de vehículos se restableció el 1 de julio, casi tres meses después del trágico incendio.

Las ayudas que no llegaron

El corte de las dos vías supuso serias pérdidas para los comerciantes de la zona, que se constituyeron en Plataforma. El Ayuntamiento les prometió, entonces, ayudas económicas para paliar las pérdidas. El concejal de Economía, Rubén Rosón anunció tres líneas de actuación: subvenciones económicas directas e indirectas, la posibilidad de acceder a créditos ‘blandos’ y actuar sobre los tributos locales, como el IBI. Ninguna se cumplió, denunciaron los comerciantes, que amenazaron al Consistorio con demandarlo a lo que el concejal de Economía contestó que «el Ayuntamiento no es una correduría de seguros».

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