El Comercio

Dimite el jefe de Radiodiagnóstico del HUCA en protesta por la apertura del viejo Hospital

Faustino Blanco, ayer. Tras él, el director del nuevo HUCA, Miguel Rodríguez.
Faustino Blanco, ayer. Tras él, el director del nuevo HUCA, Miguel Rodríguez. / MARIO ROJAS
  • Sanidad admite que «hay 300 pruebas pendientes de informar», pero añade que «tenemos radiólogos suficientes».

Nuevo polvorín en la Consejería de Sanidad. Esta vez, protagonizado por los radiólogos. A primera hora de la mañana de ayer, el veterano jefe del servicio de Radiodiagnóstico del Hospital Universitario Central de Asturias, Serafín Costilla, presionado por superiores y subordinados, reunió al grueso de los profesionales de su equipo y les comunicó su dimisión, la última en la abultada nómina de ceses y destituciones que acumula el nuevo Hospital.

La gota que colmó el vaso de Costilla -que, además, es profesor en la Universidad de Oviedo- fue la reactivación -programada también para ayer- de un escáner y una resonancia del viejo hospital para derivar allí las pruebas de diagnóstico que se acumulan por cientos y, de esa forma, aligerar una lista de espera que se ha vuelto insostenible después de que, hace dos años, el Sespa decidiese suprimir las horas extras, las llamadas 'peonadas'.

Pues bien: apenas unas horas después de que Serafín Costilla comunicase su decisión, los responsables del hospital comparecían para presentar la Unidad del Ictus del HUCA, una cita en la que pudieron esquivar la nueva crisis desatada en La Cadellada. Eso sí: ni palabra de la marcha de Costilla.

«Es verdad que hemos reactivado esas máquinas. Ya lo anunció el gerente del Servicio de Salud en el mes de septiembre. No sé por qué sorprende una medida que incluso estaba planteada para los primeros días del mes de octubre», sacó balones fuera el gerente, Manuel Matallanas.

Según su versión, esas dos máquinas «van a permitir reducir el volumen de pacientes» que permanecen a la espera de esas pruebas. Unas demoras que pueden alcanzar los doce meses.

«La intención que tenemos es mantener abiertas estas dos máquinas arriba hasta final de año como mucho», añadió Matallanas, que explicó, además, que mantienen conversaciones con los radiólogos «desde hace tres semanas» para establecer un sistema «que combine la presencia del radiólogo en las pruebas que lo requieran» y el telediagnóstico.

Esa es otra de las claves del colapso, porque, además de la lista de espera, en el nuevo HUCA se acumulan decenas de pruebas que, aunque ya han sido realizadas, no han sido aún «informadas» o «leídas» por el especialista, lo que implica que tampoco se puede establecer el tratamiento que requiere cada uno de esos pacientes.

El director del hospital, Miguel Rodríguez, admitió que hay «en torno a 300 estudios de radiología pendientes de informar», aunque negó que la acumulación se deba a la falta de radiólogos provocada porque el HUCA se niega a pagar las peonadas: «El área sanitaria IV tiene una dotación de 13 radiólogos por cada 100.000 habitantes. La media en España es de 7. Es decir, que casi duplicamos la tasa nacional. En el HUCA, concretamente, hay 38 radiólogos, los suficientes».

Recordó también que lo previsto en el nuevo hospital «eran 5 escáneres y 5 resonancias», un equipamiento que aún no se ha completado (hoy funcionan tres y tres). «Así que, hasta que no esté completo, vamos a utilizar las máquinas de arriba» -adonde se han desplazado cuatro radiólogos-, «que funcionan perfectamente y que puedan permitirnos abordar la lista de espera en pruebas radiológicas».

No opinan lo mismo los profesionales, que han alcanzado su límite y que advierten de que las máquinas del viejo HUCA son «antiguas y de inferior calidad» a las del nuevo y que, entre otras «cuestiones graves», las instalaciones de El Cristo, vacías y «abandonadas», no cuentan «con los medios humanos ni materiales» para hacer frente a complicaciones como una parada cardiorrespiratoria.

Los radiólogos consultados por EL COMERCIO creen que no servirá de nada desplazar radiólogos, temen por la seguridad de los pacientes y denuncian que «la consejería quiere terminar con las listas de espera a coste cero, sin hacer ningún contrato y sin ninguna garantía, antes de las elecciones».

Y, aunque el consejero, Faustino Blanco, negó que el nuevo HUCA haya estado colapsado, a Matallanas no se le escapa que mantener ingresados 15 días a los pacientes a la espera de una de estas pruebas -como ha llegado a ocurrir- «nos llevaría a una situación poco sostenible en el hospital».