El Comercio

Los trenes de cercanías no salen del túnel

Apeadero de Feve en Salinas, uno de los afectados por las cancelaciones de los últimos días.
Apeadero de Feve en Salinas, uno de los afectados por las cancelaciones de los últimos días. / A. QUINTANA
  • El viernes, una comisión técnica tratará de buscar una salida a la «situación de práctico abandono» que padece la red

  • La cancelación de trayectos por falta de conductores se suma a la falta de inversiones y la constante caída de viajeros

Hace exactamente un año, representantes de los comités de empresa del Grupo Renfe y Adif comparecían en Oviedo para presentar una resolución conjunta en la que instaban a la clase política a consensuar un «plan de choque» que pusiera fin a la situación de «caída libre» en la que se encontraba el ferrocarril en Asturias, y en particular las cercanías. «Aunque mueven casi siete millones de viajeros al año solo en el área central y son un servicio público competitivo social y económicamente, son discriminadas en relación al gran esfuerzo inversor que se está haciendo con la alta velocidad», denunciaban. Doce meses después, el panorama no solo no ha mejorado, sino que su horizonte parece complicarse.

Desde hace días, decenas de usuarios de Feve han visto cómo se suprimían varios servicios en las líneas Gijón-Oviedo, Laviana-Gijón y Avilés-Gijón. «Estás esperando un tren y lo cancelan. Te quedas hasta el siguiente y lo cancelan también», lamentaba anteayer un viajero. «Hay una sangría», considera el presidente del comité de empresa, Luis Blanco, que atribuye esta situación a la «desidia» del Gobierno central y el «silencio» del Principado.

La situación ha hecho que las críticas al funcionamiento de la antigua Feve excedan el ámbito interno y que a las quejas de trabajadores y usuarios se sumen ahora las de los ayuntamientos. En los últimos días han sido las alcaldesas de Carreño y Avilés quienes han arremetido con más fuerza contra las deficiencias en el servicio de cercanías. Amelia Fernández ha remitido una carta al Ministerio de Fomento en la que enumera las suspensiones que han afectado en los últimos días a las estaciones y apeaderos ubicados en su concejo. En la misiva insta al Gobierno central a «corregir las incidencias que se vienen reiterando en este servicio, algo necesario si queremos que la ciudadanía vea en este transporte público una solución eficaz a sus problemas de movilidad». También Mariví Monteserín acusa a la administración central de incumplir sus responsabilidades con Asturias y achaca la suspensión de varios trayectos entre Gijón y Avilés a «la falta de inversiones, los recortes en el mantenimiento y la ausencia de respaldo a este servicio». Hace apenas tres meses, en la Villa del Adelantado, sin previa comunicación al Ayuntamiento, Adif retiró la doble vía colocada en 2011 en el apeadero del Centro Niemeyer, inutilizando así el andén más próximo al complejo cultural.

También el Ayuntamiento de Gijón ha manifestado su preocupación por la situación de las cercanías. En abril el Pleno aprobó por unanimidad un acuerdo en el que instaba al Gobierno a adoptar medidas encaminadas a incentivar el uso de la red ferroviaria y de este modo mejorar sus resultados. Entre sus propuestas se incluían cambios en los sistemas de abonos, como suprimir la caducidad de los bonos de 10 viajes del Consorcio de Transportes de Asturias y de Renfe. No obstante, la principal demanda se refería a la inversión. En concreto, el Consistorio reclama el desdoblamiento de las vías entre Noreña y Gijón y el establecimiento de un servicio de trenes semidirectos entre Gijón y Pola de Siero, eliminando el transbordo de El Berrón. Estas peticiones forman parte de las demandas recurrentes de colectivos como Asturias al Tren, que también tiene entre sus objetivos acabar con las estaciones «fantasma» que ralentizan los trayectos -en 50 estaciones de Feve hay menos de 10 usuarios al día-.

Más allá de la escasez de inversiones en la mejora de la red y en un mantenimiento adecuado de infraestructuras y vehículos, las cercanías asturianas también sufren una progresiva reducción de personal. Se nota en las estaciones, donde la asociación de consumidores Facua advierte de los problemas que se genera a los usuarios, por ejemplo, para la adquisición de billetes. «En algunos lugares solo es posible comprarlos en máquinas que únicamente admiten el pago con tarjeta de crédito. No existe la posibilidad de abonar el importe en efectivo ni hay ningún operario que atienda las incidencias que se puedan dar».

Menos maquinistas

Pero se nota también en los talleres y en los trenes. En el marco de un plan de bajas pactado en noviembre entre el Grupo Renfe y los sindicatos, han abandonado la empresa una docena de maquinistas. Y aunque se ha recurrido a conductores de mercancías para suplir las carencias en Cercanías y Larga Distancia, en Feve estas vacantes son uno de los motivos que ha llevado a las cancelaciones de trenes de los últimos días.

El viernes, una comisión técnica en la que participarán el Principado, Renfe, los sindicatos, asociaciones de consumidores y de vecinos y la Federación Asturiana de Concejos tratará de buscar cómo «revertir la actual situación de práctico abandono» de unas cercanías que no acaban de ver la luz y que desde 2008 han perdido cuatro millones de viajeros.