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Amaresh Fernández Rodríguez ha denunciado al Sespa por demorar su operación de cirugía bariátrica hasta 2020. / P. CITOULA

«Mis 125 kilos no son por zampar hamburguesas»

  • Amaresh Fernández denuncia al Sespa ante la Fiscalía por una demora de cinco años para una cirugía de reducción de estómago

  • «Estoy agotada. Lo he intentado todo y ya no puedo más», clama la joven asturiana de 24 años, diabética desde pequeña y afectada de fibromialgia y depresión

Amaresh está agotada. Agotada de convivir con 125 kilos de peso a sus escasos 24 años y de haber iniciado decenas de dietas y ejercicios que le han puesto por delante durante años múltiples médicos y expertos de lo más diverso y «que no me han servido para nada, ya que no dejo de engordar». Amaresh está cansada de que todo el mundo la vea solo como una persona gorda, «muy, muy gorda», apostilla. De sufrir bromas de mal gusto y hasta crueles, que se iniciaron ya en el colegio y que siguieron luego en el instituto. Esta joven praviana está harta «de que la gente crea que estoy así porque me da la gana. Por capricho. De que muchos médicos me digan de que deje de zampar hamburguesas sin preguntarme qué me pasa. De no querer salir con mis amigos porque sé que voy a estar llorando tres horas ante el armario o de tener miedo a viajar en tren, avión o autobús porque no sé si voy a entrar en el asiento».

Pero cuando Amaresh consigue abstraerse de sus 125 kilos, de la diabetes que arrastra desde los nueve años, de su resistencia a la insulina (la única con este problema en una familia, asegura, donde casi todos son delgados), de la fibromialgia que se le agudizó por la obesidad mórbida e, incluso, de su depresión, la joven toma aire, sonríe y consigue iluminar de pleno todo su rostro. Vuelve a ser simplemente lo que es, una chica de 24 años. Y es ahí cuando relata que, a pesar de su agotamiento, de sus lágrimas y de haberlo «intentado todo para perder peso», aún le quedan fuerzas para «plantar cara ante algo que considero injusto».

Esta asturiana, vecina de Pravia, sufre un tipo de obesidad mórbida que ni ella ni los médicos han conseguido revertir mediante dieta, ejercicio o medicación. Pese a cumplir con todos los criterios clínicos para someterse a una cirugía bariátrica (reducción de estómago), el Servicio de Salud del Principado (Sespa) la ha conminado a esperar hasta el año 2020. «Lo mío es un problema de salud», insiste. «No me quiero operar porque estoy gordita. Mis 125 kilos no son por zampar hamburguesas como me han llegado a decir. Me quiero operar porque si sigo así seguro que acabaré muriendo en poco tiempo», se queja con crudeza. Esta joven, que trabaja de auxiliar administrativa, sufre problemas de tensión y de corazón provocados por su gordura, a los que se suman la propia diabetes que padece desde pequeña, la fibromialgia y los ataques de ansiedad. Sabe que de no poner coto a su obesidad «los trastornos irán a más. Lo último es que ya no siento nada en la zona lateral de las piernas, a la altura del muslo. Las tengo como adormecidas, además de los problemas en los tobillos, que tengo machacadinos».

Amaresh lleva años pendiente de una operación que ponga fin a su calvario. Insiste que lo ha intentado todo y que ninguna dieta ni ejercicio le ha quitado ni un gramo de encima. «Lo saben los médicos que no se explican qué le pasa a mi metabolismo». Un metabolismo que le hace ganar kilos «aunque no coma», como cuando estuvo ingresada una semana en el hospital y, pese a permanecer solo con suero, «engordé cinco kilos. Los médicos no se lo podían creer», recuerda. Con la cirugía bariátrica y manteniendo una dieta y vida saludable «algo que ya hago», Amaresh lograría quitarse de encima unos cincuenta kilos. «Sería maravilloso porque podría llevar una vida normal, que desde luego nunca he conocido».

La joven tiene el beneplácito de su endocrino del Hospital de Avilés, que en 2014 la derivó, con más dilación de la deseada, al Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). También dispone de informes psiquiátricos favorables. Pero en el HUCA, único centro sanitario público donde se llevan a cabo este tipo de intervenciones que en la medicina privada cuestan unos 15.000 euros, le han dicho que tiene que aguardar otros cuatro años, «ya que hay mucha lista de espera».

Defensor del Paciente

Amaresh, harta de reclamar sin éxito ante Atención al Paciente del HUCA y del Hospital de Avilés, puso su caso en manos de la Asociación del Defensor del Paciente. Dicha entidad ha denunciado al Servicio de Salud de Asturias ante la Fiscalía y ahora está a la espera de una respuesta. Hace poco más de un año, en agosto de 2015, Amaresh consiguió que la Dirección General de Planificación Sanitaria de la Consejería de Sanidad se comprometiera a operarla en el plazo máximo de doce meses, puesto que «cumple con todos los criterios clínicos para una cirugía bariátrica», reza el documento aportado ahora a la Fiscalía. Sanidad explica que «ha implementado las medidas pertinentes tendentes a reducir la demora de esta cirugía», por lo que confía (o confiaba) en poder operarla en un plazo máximo de un año.

Amaresh debería haber sido intervenida en agosto pasado, pero la joven no solo no pasó por el quirófano, sino que en la última consulta a la que acudió en el servicio de Cirugía General del HUCA en septiembre «me dijeron que tengo que esperar otros cuatro años más. Me parece una situación intolerable. Estamos hablando de mi salud y de mi vida. Yo solo quiero que me operen, me da igual dónde. Si espero a 2020, como me pide el Sespa, habré estado en lista de espera diez años». La joven ha escrito una carta al consejero de Sanidad, Francisco del Busto, donde le relata que su salud física como mental «se deterioran cada vez más. Solo tengo 24 años y llevo la vida de una persona de ochenta. Diez años de espera por una operación es inaceptable». De momento, la Consejería de Sanidad no quiere pronunciarse.