El Comercio

La supresión de trenes lleva a Feve a la mayor caída de pasajeros de su historia

Pasajeros en una estación de Feve.
Pasajeros en una estación de Feve. / Paloma Ucha.
  • Se dejó el 13,2% de la clientela, por lo que cerró 2016 con poco más de dos millones de viajeros. La indignación toma forma de protestas y manifiestos

La oleada de cancelaciones que Feve inició el año pasado espanta a los viajeros. La empresa cerró 2016 con poco más de dos millones de viajeros, un retroceso del 13,2% que es la mayor variación en términos porcentuales conocida por la compañía y horada un nuevo suelo histórico. En 2015 los ferrocarriles de ancho métrico embarcaban en las cercanías a 6.328 clientes al día, pero ahora hay 835 que han decidido darle la espalda y buscarse otras alternativas.

La empresa encadena once ejercicios seguidos restando clientes, lo que evidencia que su dinámica se ha independizado de la evolución económica. De hecho, también muestra un comportamiento ajeno al del resto de transportes. A estas alturas el uso del vehículo privado está recuperándose a ritmos que rondan el 4%, el del Alvia a Madrid crece con fuerza, y el aeropuerto incrementó un 14,5% los viajeros el curso pasado. Hasta noviembre el transporte urbano cedía apenas un 0,35% de su pasaje, mientras que los cercanías de ancho convencional, los tradicionales de Renfe, se dejaban, estos sí, un 3,65%.

La recuperación o resistencia del resto de modos de transporte prueba que a Feve le castigan decisiones propias. El desplome del año pasado está vinculado a la oleada de cancelaciones que protagonizó. Según los datos oficiales de la compañía, fueron 2.472 los servicios programados, anunciados, pero que finalmente no pudieron prestar, perdiendo así de cara a su parroquia una de las principales virtudes del ferrocarril: su fiabilidad a la hora de cumplir los horarios.

El inconveniente se mantiene. Hasta el viernes pasado Feve reconocía 256 cancelaciones, a razón de nueve al día. Ayer mismo la avería de un tren a la altura de Veriña obligó a prescindir de dos servicios entre Gijón y Avilés. Los horarios afectados fueron los de las 10 y 11 de la mañana. La necesidad de remolcar la máquina impidió que la circulación pudiese retomarse antes. Las supresiones fueron anunciadas por los paneles luminosos, en las estaciones que lo tienen. La Asociación de Vecinos de Candás considera que el hecho «es una práctica habitual. La única forma de conseguir que se solucione es denunciándolo públicamente y eso vamos a seguir haciendo», en palabras de su presidente Luis Fernández.

Cabe recordar que el problema de las supresiones vivió un pico en junio lo que puso el foco en la política de personal. Los trenes no salían entonces mayoritariamente por la falta de conductores en una empresa que estaba ejecutando entonces su segundo plan de bajas incentivadas, sin haber tenido la cautela de organizar las pertinentes sustituciones.

Trenes nuevos problemáticos

El episodio provocó indignación en la región, pero desdibujó los problemas. Por ahora la falta de maquinistas se ha logrado solventar estirando las horas extras del personal, pero Feve sufre una sangría de cancelaciones más constante y silenciosa, que nace de lo que ocurre en el taller de El Berrón y de la escasa inversión que el Ministerio de Fomento está realizando en las vías y catenarias de su red. Según los datos oficiales de la compañía, de las 2.472 supresiones del curso pasado, un 62,7% responden a averías en los trenes que no se repararon a tiempo, un 22,5% obedecen a problemas con la infraestructura, y 'solo' el 14,8% restante se debió a esa falta de conductores.

¿A qué responden tantas averías? La integración de Feve dentro de Renfe Viajeros impuso un nuevo formato de gestión de repuestos, con un comité supervisor que debe autorizar cada adquisición que supere los 1.800 euros. Este control obliga a una mayor anticipación de los problemas que no se está logrando.

Uno de los factores que lo dificulta es la baja fiabilidad de las unidades más nuevas, las de la serie 2700 y 2900, todas fabricadas después del año 2009 por CAF y Sunsundegui. Según las fuentes sindicales consultadas, las máquinas sufren averías frecuentes en el motor diésel, el equipo neumático, y tienen un coste elevado de mantenimiento. Son ferrocarriles adquiridos bajo la presidencia de Ángel Villalba quien, por cierto, acaba de ver como el Tribunal de Cuentas archiva el segundo y último pleito que promovió contra su persona el equipo de Ana Pastor, por la compra de unas parcelas en León.

Los gestores actuales de la empresa anunciaron, como solución a los problemas de los talleres, que doblaría los turnos para atajar los problemas algo que no está resultando suficiente. El grueso de los mecánicos está en el turno de mañana, de las siete de la mañana a las tres de la tarde, y de ahí hasta las diez de la noche solo quedan de guardia cuatro operarios, con especialidades y categorías que no dan a basto para resolver todos los problemas. «Como en el tema de los mecánicos, la plantilla está en mínimos; fuimos más de un centenar y ahora solo quedan 65», señalan los representantes laborales.

De 11,5 a 1,1 en mantenimiento

Esto en lo tocante a las averías. Sobre el estado de las vías baste decir que la última instrucción a los maquinistas les obliga a reducir la velocidad en veinte tramos de la red por el mal estado que presenta en ellos la infraestructura. Los desperfectos se acumulan en la línea Gijón-Ferrol y el más antiguo de ellos data de 2011, sin que hasta la fecha haya sido resuelto.

Son las consecuencias directas de un presupuesto, el de mantenimiento, en constante mengua. Adif reconoce que invirtió en conservación de vías y catenaria de ancho métrico (el de Feve), 11,5 millones en 2012 en Asturias, 3,7 durante el curso siguiente, en el 2014 el gasto ejecutado descendió hasta los 2,8 y en 2015 cerró con apenas 1,1 desembolsados.

La tercera fuente de problemas, la carencia de maquinistas, vive una calma chicha. La empresa está formando a 18 nuevos conductores, cuya incorporación había anunciando inicialmente para diciembre, pero que se viene retrasando. Los sindicatos advierten de que si este asunto ha dejado de causar cancelaciones es porque los profesionales están echando unas horas extras que, sin embargo, «no están pagando, algo que tarde o temprano nos llevará a un conflicto».

Respuesta ciudadana

Las disfunciones no escapan a los usuarios, que empiezan a organizar una cierta resistencia por la región. Existe desde hace unos meses el colectivo SOS Tren, cuya acción más visible hasta la fecha fue la de 'tomar' el pasado día 13 un tren entre Avilés y Gijón, disfrazados de personajes de época, para visibilizar la importancia que tuvo el ferrocarril en la región.

El colectivo mantuvo ayer un encuentro con representantes vecinales de Aller y Mieres para planificar nuevas actividades, esta vez centrado en la comarca del Caudal. El objetivo principal de la reunión fue la de coordinar las actuaciones en la región; de este modo, ya se plantea realizar una campaña de recogida de firmas para entregarlas al Ministerio de Fomento y al Defensor del Pueblo. También se quieren impulsar acciones de sensibilización ciudadana para destacar la importancia de este servicio público en el Principado.

También se está moviendo Asturias al Tren, grupo de usuarios que se ha caracterizado por reivindicar que los trenes de Feve dejen detenerse docenas de veces cada día en apeaderos en los que embarcan menos de tres pasajeros al día. El colectivo tiene convocados a sindicatos, alcaldes y políticos mañana a la presentación de un manifiesto que reivindica un 'Ferrocarril para el siglo XXI'.

En la esfera política también IU aportó su granito de arena. El diputado autonómico Ovidio Zapico y la europarlamentaria Ángela Vallina se entrevistaron con Jan Mikolaj, el director general de Desarrollo Regional para España, Italia y Polonia. El alto cargo descartó que Asturias pueda recibir fondos Feder para mejorar la red de cercanías, por haber dejado de ser considerada una región prioritaria en este capítulo.

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