El Comercio

López Otín: «Más de la mitad de los pacientes de cáncer se curan»

Xosé Suárez Puente, César Menéndez Claverol, Carlos López Otín, Teresa Bernal, Enrique Colado y Antonio Fueyo.
Xosé Suárez Puente, César Menéndez Claverol, Carlos López Otín, Teresa Bernal, Enrique Colado y Antonio Fueyo. / A. PIÑA
  • El catedrático lanza un mensaje esperanzador, pero pide a la sociedad que no baje la guardia

Quiso el catedrático de Bioquímica Carlos López Otín agradecer ayer el apoyo que la Fundación de Cajastur-Liberbank ha brindado al Instituto Universitario de Oncología (IUOPA) en los últimos veinte años. Lo hizo en las jornadas que ha organizado este mes para dar a conocer el trabajo que realiza el instituto. Su mensaje sobre el cáncer fue de esperanza, porque «más de la mitad de los pacientes se curan y hay soluciones. No es una enfermedad incurable, aunque despierta susurros a nuestro alrededor».

Pero subrayó también que «hay tumores que siguen yendo mal y es necesario avanzar». Ahora bien, «ni la investigación más avanzada ni las técnicas más sofisticadas ni el desciframiento de los últimos genomas ni la inmunoterapia más avanzada salvará tantas vidas como una prevención adecuada. A la sociedad le falta aún mucha disciplina», en contra, dijo, de lo que ha sucedido con las enfermedadedes cardiovasculares, cuyo mensaje ha calado mucho más. «No hay enfermedad que nos haga sentir más vulnerables que el cáncer», añadió, para recordar que, según los últimos datos, en 2020 «uno de cada dos hombres sufrirá un tumor maligno y una de cada tres mujeres». «Parece que no nos va a tocar, pero nos tocará».

«Me asombra que se fume»

En cuanto al encendido debate sobre la contaminación, señaló que, aunque «es importante, me asombra más que la gente fume». El catedrático abrió una jornada en la que participaron tres ponentes: Xosé Suárez Puente, profestor titular de Bioquímica y Biología Molecular, y los médicos adjuntos del servicio de Hematología del HUCA Teresa Bernal y Enrique Colado.

Bernal habló de dos tipos de leucemia: la aguda promielocítica y la miloide crónica, caracterizadas porque las células hematopoyéticas, del tejido sanguíneo, crecen sin control. Mientras que «la aguda se trataba con quimioterapia (que destruía esas células, pero dañaba otras), ahora, gracias a los fármacos biológicos (dirigidos a las células enfermas), la quimioterapia se ha reducido a la mínima expresión. Y en la crónica ya no es necesario trasplantar células de un donante sano. Basta con una pastilla o dos al día». Estos logros, dijo, «son fruto de la investigación de 30 años» y pidió seguir avanzando en esta línea. Puente ha participado en la secuenciación del genoma de células de leucemia linfática crónica, la más frecuente, para identificar los genes mutados. «En el futuro esperamos decidir el mejor tratamiento basándonos en las mutaciones del paciente», dijo.

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