Juan Cadiñanos, en el laboratorio del IMOMA.
Juan Cadiñanos, en el laboratorio del IMOMA. / PABLO LORENZANA

«El estudio desvela mecanismos desconocidos en nuestras células»

  • Juan Cadiñanos, director del laboratorio de Medicina Molecular del Instituto de Medicina Oncológica y Molecular de Asturias (IMOMA): «El proyecto, iniciado hace once años, es un ejemplo de lo importante que es la perseverancia»

¿Qué alcance desde el punto de vista científico tiene el descubrimiento de estos nuevos genes?

El principal valor de un trabajo como este es que desvela mecanismos hasta ahora desconocidos que están activos continuamente en nuestras células y que contribuyen a evitar que desarrollemos tumores. Conocer los mecanismos que cooperan entre sí para evitar el cáncer es fundamental para plantear nuevas estrategias de cara a combatir la enfermedad.

¿Se puede aplicar el hallazgo a otro tipo de tumores?

En este trabajo se han analizado tumores de próstata, mama y piel, y hemos identificado genes supresores tumorales que cooperan con PTEN en estos tres tipos de cáncer. No obstante, los ratones tenían otros tipos de tumores que continuamos analizando, como feocromocitomas (tumores de la glándula suprarrenal), por ejemplo.

¿El estudio tendrá continuidad?

Sí. Por un lado, como decía anteriormente, estamos analizando otros tipos de tumores surgidos en los mismos ratones. Por otro, estamos analizando más a fondo otros genes candidatos de entre los identificados en tumores de próstata, mama y piel. También estamos analizando más muestras humanas para profundizar en los hallazgos que mostramos en esta publicación, con la intención de evaluar su utilidad para refinar el pronóstico de los pacientes con cáncer de próstata, por ejemplo.

¿Cuándo se inició el trabajo?

Creo que este proyecto es un ejemplo de lo importantes que son la perseverancia y la paciencia para lograr objetivos del máximo nivel. Lo iniciamos hace once años, mientras era investigador postdoctoral en el laboratorio de Allan Bradley, en el WTSI de Cambridge. Tras mi incorporación al IMOMA en 2008, pudimos trasladar el proyecto a Asturias gracias al apoyo de la Fundación María Cristina Masaveu Peterson, a la participación de Jorge de la Rosa y a la colaboración de Carlos López Otín. Tras doctorarse, Jorge se incorporó también al laboratorio de Allan Bradley, desde donde ha seguido trabajando en el proyecto en estrecha colaboración con nosotros. Durante todo este tiempo, la tecnología de secuenciación de ADN ha avanzado mucho y esto nos ha permitido sacar más partido a la información obtenida de los tumores, pero también nos ha obligado a adaptarnos a esos cambios tecnológicos.

¿Qué otras líneas de investigación tiene abiertas en el IMOMA?

Actualmente, tenemos en marcha otras tres líneas de investigación mucho más traslacionales (es decir, de aplicación más inmediata a los pacientes) que la que dio lugar al artículo que se publica en 'Nature Genetics'. Las tres se basan en la utilización de la tecnología de secuenciación de ADN de nueva generación, que nos permite obtener la información contenida en el genoma de los pacientes y de los tumores. Cada una de estas líneas se centra en el estudio de una enfermedad: el cáncer, las sorderas y las cegueras.