Asturias se alía con Cantabria y Galicia para lograr una excepción a la norma de purines

La pendiente y el tamaño de las fincas, además de la temperatura media de la zona, son los argumentos que esgrimirán las regiones ante el ministerio

M. MENÉNDEZ GIJÓN.

El futuro de gran parte de los ganaderos asturianos que reciben algún tipo de subvención de la Política Agraria Común (PAC), unos 10.000, puede estar en manos de los integrantes de la reunión que mantendrán hoy los representantes de las comunidades autónomas y los del Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA), dependiente del Ministerio de Agricultura y Pesca, para tratar de lograr excepciones en la aplicación de los purines, que se pretende limitar para reducir las emisiones de amoniaco.

Asturias quiere presentar una postura consensuada con Cantabria y Galicia, con el fin de tener un frente común del Noroeste español dadas sus peculiaridades orográficas, climatológicas y de explotaciones ganaderas. Las tres comunidades defienden que las que más emisiones de amoniaco lanzan a la atmósfera son las explotaciones porcinas de las dos Castillas, Aragón y Cataluña, mientras que la ganadería del Noroeste es mucho más respetuosa con el medio ambiente.

Tres son las claves que se defenderán ante el FEGA: la pendiente de los recintos, el tamaño de las fincas y la temperatura. Hay que tener en cuenta que el ministerio prohíbe aplicar purines y estiércol en abanico, mediante plato o con cañones. Eso hace necesario enterrar el estiércol y aplicar los purines inyectándolo en el terreno, mediante la técnica de la subsolación. Es una modalidad prácticamente imposible de aplicar en Asturias debido a que las praderas tienen poca cubierta vegetal y rápidamente en encuentran rocas y piedra, lo que destroza los equipos inyectores.

La medida afecta a unos 10.000 ganaderos asturianos que reciben ayudas de la PAC El Principado solicitó en diciembre una moratoria de dos años, pero no tuvo respuesta

Asturias, Cantabria y Galicia pedirán la excepción para la aplicación de esta normativa a aquellas fincas que presenten una pendiente superior al 10% ó 12% ya que supondría un peligro de vuelco para los tractores; que no alcancen una superficie de unos 5.000 metros cuadrados, pues en fincas menores las grandes máquinas no son eficientes; y para las zonas cuya temperatura media sea de unos doce grados centígrados, dado que los purines y el estiércol no se volatilizan y, por tanto, no hay emisiones de amoniaco a la atmósfera.

Asturias también pone sobre la mesa que se exceptúen de la obligatoriedad de enterrar el estiércol a los cultivos realizados mediante siembra directa o mínimo laboreo, a los pastos, a los cultivos permanentes y cuando la aportación del estiércol sólido se realice en cobertera con el cultivo ya instalado.

Moratoria

El pasado mes de diciembre, la Consejería de Desarrollo Rural y Recursos Naturales solicitó al ministerio una moratoria de dos años para la aplicación del decreto que entró en vigor el pasado 1 de enero, pero hasta el momento no ha obtenido respuesta. Los ganaderos asturianos defienden que se luche por conseguir esa moratoria excepto para las regiones en las que sí hay un problema con el amoniaco y donde abundan las grandes productoras de porcino, que generan residuos más contaminantes que los del ganado vacuno. Es más, apuntan que sería necesario prolongar esa excepcionalidad el máximo posible.

El Principado recuerda que solo estarán afectados por esta normativa los ganaderos que reciban subvenciones de la PAC, ya que las ayudas están condicionadas a que los beneficiarios adopten medidas de mejora medioambiental. El Ejecutivo asturiano podría aplicar la excepción, pero al haber por medio ayudas comunitarias, éstas quedan sometidas a controles, por lo que se quiere llegar a un acuerdo con el ministerio.

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