López Otín: «Nuestro futuro depende de los avances en el campo de la cultura»

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Carlos López Otín, a su entrada en el patio de butacas del Nuevo Teatro de La Felguera / J. C. ROMÁN

  • El folclore asturiano, la solidaridad con los desfavorecidos, la labor empresarial y la investigación brillan en La Felguera

  • La Fundación Marino Gutiérrez entrega sus premios anuales al bioquímico de la Universidad de Oviedo, Emma Susacasa, Juan María González y la Asociación Reija

«En esta zona pequeña, nos están dando lecciones de humanidad». Son palabras del bioquímico y catedrático de la Universidad de Oviedo, Carlos López Otín, dedicadas ayer al valle del Nalón y a sus gentes, durante la ceremonia de entrega de los decimonovenos premios anuales de la Fundación Marino Gutiérrez Suárez, en La Felguera. En esa gala el investigador recibió el Premio Especial Marino Gutiérrez Suárez. «Tenemos que contribuir a crear riqueza desde nuestro pequeño rincón», pidió a continuación a los presentes, al mismo tiempo que comparó su trabajo en el laboratorio con la labor del resto de los premiados.

Así, Otín inundó a todos de su pasión por la investigación, en la que «tratamos cada día de descubrir las claves de las enfermedades, aunque no sea fácil». Para él, nada amigo de la publicidad, «este tipo de reconocimientos son un estímulo para volver al laboratorio y para «ayudar a los que vienen después, el futuro depende de los avances en cualquier dimensión de la cultura», explicó el bioquímico.

Por otra parte, la generosidad con los más desfavorecidos estuvo representada en el acto por una langreana que lleva años dedicada a recoger comida y ropa para distribuir entre las familias con necesidades. Emma Susacasa se mostró muy contenta con el reconocimiento de sus vecinos, pero también mostró su preocupación porque «llevo dos días en que no pude trabajar casi nada y tenemos mucha ropa que colocar» explicaba. Para ella fueron los aplausos más intensos, al recibir el galardón A los Valores Humanos y Bienestar Social.

Otro de los reconocimientos más entrañables de la gala fue el que recibió la Agrupación d'Etnografía y floclore Reija, de Langreo. Sus más de seenta años de investigación y divulgación de la cultura asturiana les valió el premio Verdes Valles Mineros Asturianos. Su director, Armando Valdés, agradeció «el reconocimiento la labor de grupo. En los últimos años, hemos visto como a la gente le gusta estudiar y participar en la divulgación de nuestro folclore, nuestra cultura».

Una reivindicación de la cultura asturiana que entiende muy bien otro de los premiados el empresario bilbaíno Juan María González que llegó a Langreo hace ya una década para expandir su empresa en la que continua, de ahí el galardón recibido A la Creación, Promoción y Desarrollo. González puso de manifiesto su apuesta por el Nalón «más del 80% de nuestra plantilla es de aquí, con ellos hemos y seguimos prosperando, por eso siempre pensamos en seguir en la zona del Nalón». Pendiente de elogiar y remarcar la labor y la humanidad del resto de los premiados estuvo en todo momento Adolfo Barthe Aza, quien en numerosas ocasiones participó como miembro de jurado de estos premios, y siempre ha tenido elogios para ellos. Ayer recibió de la Fundación su Insignia de Oro, distinción que hacía cuatro años que no se otorgaba.