El Comercio
Ángel Iglesias, Gumersindo Fernández y Rolando Díez, en el pozo.
Ángel Iglesias, Gumersindo Fernández y Rolando Díez, en el pozo. / E. C.

Santa Bárbara culmina la rehabilitación del polvorín del pozo Espinos para su visita

  • Los miembros del grupo de arqueología industrial instalan el panel informativo tras cinco meses de trabajos en la zona del valle de Turón

Los miembros del grupo de arqueología industrial de la Asociación Cultural y Minera Santa Bárbara de Mieres -conocidos como los 'marines' del Patrimonio- han culminado la rehabilitación del antiguo polvorín del pozo Espinos, en Turón. Las trabajos de recuperación comenzaron a principios del pasado mes de febrero y esta semana han instalado el elemento característico de todos sus trabajos. Se trata del panel informativo que explica la importancia patrimonial del elemento, su antigua función dentro del sistema minero del valle y su historia.

Es una labor, como señala José Luis Soto, componente del grupo, que se realiza de forma desinteresada para la protección y conservación de los elementos mineros existentes en la comarca. La actuación sigue, de este modo, el ejemplo de los trabajos de recuperación patrimonial realizados por esta agrupación que cuenta en su haber con obras similares como fue la restauración del cementerio protestante de La Rebollada -vinculado a la antigua Fábrica de Mieres-, la bocamina anexa del Canto la Escrita (de mediados del siglo XIX), o la rehabilitación del socavón de La Rebaldana, en Turón, junto al pozo Santa Bárbara. La intención es que el polvorín se pueda visitar como el resto de elementos.

Labor investigadora

La importancia de este polvorín se centra en la fecha de su construcción. Su construcción original finalizó en mayo de 1934 y tenía capacidad para albergar unos 10.000 detonadores y una tonelada de dinamita. La historia sigue su curso hasta la revolución de octubre de ese mismo año, cuando se usó el material ahí almacenado para alimentar el movimiento armando en la zona. Los componentes de la asociación, de forma paralela a los trabajos de limpieza y restauración, realizaron una investigación histórica para conocer todos los detalles.

Lo que ahora se conoce es que, por entonces, el polvorín contaba con una pequeña chabola que hacía las funciones de garita para un guarda de seguridad. El pozo Espinos es uno de los mejores ejemplos de explotación hullera inserto en el atractivo valle. Data de la década de 1920 y fue promovido por la firma de capital vasco Hulleras de Turón. Es una obra de ingeniería cuya reducida escala y su restauración permiten comprender el funcionamiento de estas instalaciones y lo que fue la historia industrial de la zona. En el recinto se encuentra el Aula de Interpretación, que se cobija en la antigua lampistería y es el punto de partida de la visita guiada, junto con el acceso a un mirador.

Enlazado con la Vía Verde del Valle, dentro del Paisaje Protegido de las Cuencas Mineras, el recorrido peatonal descubre al visitante diversas piezas de interés histórico-industrial en un entorno de gran calidad ambiental. José Luis Soto señala que «en todo este recorrido hay un gran número de elementos que merece la pena ser mostrados y de ahí este proyecto que durante estos meses hemos llevado a cabo».

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