Relatos de la historia de la Pasión

Relatos de la historia de la Pasión
En primer plano, Francisco Váquez durante la lectura del pregón y, al fondo, el arzobispo Jesús Sanz. / P. G.-P.
Carreño

El arzobispo acude por primera vez al pregón candasín que leyó Francisco Vázquez

PEPE G.-PUMARINO CANDÁS.

«La esencia de la Semana Santa es la expresión, que con su muerte y resurrección refleja el infinito amor de Dios por los hombres». Con esta frase, el exembajador en la Santa Sede, Francisco Vázquez, puso el colofón a su discurso ayer en la iglesia de San Félix de Candás. Un acto religioso que estuvo presidido por el arzobispo de Oviedo Jesús Sanz Montes, pleno de solemnidad. En este escenario, el pregonero estuvo a la altura, reviviendo primero escenas y vivencias con sus padres en su niñez en la tierra paterna de Castropol.

Con estas primeras pinceladas, Vázquez ahondó en el significado de la Pasión en un paralelismo entre La Coruña y Candás. «Tiempos estos de la Pasión y Pascua que tan bonitos y tan familiares recuerdos me trae de mi infancia, cuando el Jueves Santo, siendo monaguillo en la iglesia de los padres Redentoristas en mi Coruña natal, sustituíamos después del último toque de Gloria las campanillas por carracas haciéndolas girar con fuerza para que sonaran muy alto. Y todo ello acompañando su atronador ruido con patadas en el suelo pasa así mostrar nuestro rechazo a los asesinos del Señor», dijo. Estos relatos y otros en los que toda su familia reunida visitaba las iglesias de la ciudad, constituyeron una pieza principal de su discurso.

En otro momento admitió que es de justicia reconocer que en tierras gallegas y asturianas y del noroseste peninsular «no gozan de la honda tradición y riqueza que tienen las más conocidas como Murcia, Andalucía y Castilla la Vieja. Pero nos honramos de se la cuna de la persona a la que, en gran medida, se debe el conocimiento y divulgación del rito de la liturgia de la Pasión tal como se oficia en la Semana Santa y que sirvió de modelo para extender su devoción por las naciones de Europa. Me refiero -dijo-, a la monja Egeria y por otros Eteria, intrépida viajera que allá por el siglo IV viajó a Constantinopla, Tierra Santa, Sinaí e incluso Egipto, dejando constancia de sus experiencias en un libro llamado ' Itinerantum'».

En este sentido divulgativo del culto a la Semana Santa, también se rescató la figura de otra mujer, la emperatriz Santa Elena, madre del emperador Constantino. Vázquez dijo que «viajó hasta los santos lugares y trajo a Roma una impresionante colección de reliquias que la tradición vincula a la Pasión y muerte de Jesucristo. Entre ellas, trozos de 'Vera Cruz', santos vestigios que siglos después sería la creación de las primeras cofradías penitentes». Y así, Vázquez, fue buceando y rescatando otros relatos de la historia del culto de la Semana Santa, en el que reveló que la madera de la Cruz donde el Señor pronunció sus últimas palabras, origen de del 'Sermón de las siete palabras', «curiosamente nació en tierras españolas».

Respecto a la Semana Santa de Candás, subrayó su celebración especialmente 'Mariana', en la que sus imágenes y sus procesiones «rinden culto y devoción a las Vírgenes, las Marías y las Madres del Salvador. La Virgen del Rosario, de los Dolores acompañadas por sus respectivas cofradías y por candasinos y visitantes que hasta este pueblo vinieron a contemplar vuestras tradiciones».

En este trazo de su pregón ensalzó el ritual del Encuentro y el canto de la Salve Marinera. «Un culto tradicional con el que habéis sabido rendir homenaje a vuestros antepasados y conservar con el paso del tiempo su religiosidad. Un rezo exclusivo de vuestra Semana Santa, la oración de los pescadores, la que cantada en Santiago por los guardamarinas de la Escuela Naval de Marín que emocionó al Papa Benedicto XVI que me confesó que era el mejor recuerdo de su viaje por España». Un canto de la Salve del que dijo, «aquí en Candás como en el resto de España, ni cultura ni tradiciones pueden resultar ajeno a nuestras raíces cristianas y la fé que junto a la lengua común nos identifica como nación entre todas las otras naciones», concluyó.

Antes de iniciar la lectura del pregón, la periodista y escritora María Teresa Álvarez se encargó de la presentación del acto en el que esbozó lo más significativo de la figura de Francisco Váquez, primero como alcalde de La Coruña y después como embajador de España en la Santa Sede. Igualmente, y tras finalizar el mismo, el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, dirigió unas palabras a los asistentes ensalzando el culto de la Semana Santa que calificó de «una vieja historia de amor que no cambia con el paso del tiempo». El coro de La Bodega, dirigido por Salvador Cuervo, puso la nota musical a la ceremonia anunciadora del inicio de la Semana Santa. Entre los muchos asistentes que llenaron el aforo del templo se encontraban el director general de Comercio y Turismo, Julio González Zapico y la alcaldesa de Carreño, Amelia Fernández, acompañada de buena parte de la Corporación local.

La programación religiosa continuará el Domingo de Ramos y se prolongará el resto de la semana con una amplia variedad de actos entre los que destacan los recitales y conciertos musicales.

El plato fuerte de la celebración será el Sábado Santo con el canto de La Salve y el Domingo de Resurrección con el Encuentro.

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