Sotres urge la instalación de viseras tras registrar tres aludes en un día

Uno de los tres aludes caídos ayer en la carretera que une Sotres con Tielve. / E. C.
Uno de los tres aludes caídos ayer en la carretera que une Sotres con Tielve. / E. C.

Los desprendimientos de nieve de ayer afectaron a la carretera que une el pueblo con Tielve y provocaron cortes intermitentes de una hora

GLORIA POMARADA ARENAS.

Hasta tres aludes registró ayer la carretera que une las localidades cabraliegas de Sotres y Tielve, la AS-264. El primero, indican los vecinos, se produjo a la una del mediodía y, solo tres horas después, entre las 15.30 y las 16 horas, el fenómeno se repetía a un escaso kilómetro de la primera avalancha. No sería la última del día, poco después del anochecer un tercer alud afectaba al mismo vial. Los incidentes de ayer marcan el inicio de una problemática que las localidades cabraliegas viven cada invierno desde hace veinticinco años. Esa fecha, 1993, está marcada en la memoria de los habitantes del pueblo de Sotres por coincidir con el fallecimiento de una de sus vecinas, Rosario, a causa de un desprendimiento. «Ahora viene el puente, esperemos que no pase nada», expresa Raquel López, residente en Sotres. El temor a circular por las carreteras que dan acceso tanto a Tielve como a Arenas de Cabrales se repite en el conjunto de los vecinos del pueblo, que ayer insistían en la necesidad de colocar viseras antialudes en los viales. El estudio de impacto ambiental de estos mecanismos de seguridad salió a información pública en junio de 2016 y, desde entonces, el Ayuntamiento cabraliego no ha tenido más noticias al respecto. El alcalde, el popular Francisco González, indicaba la pasada semana que el proyecto «está pendiente de resolución». En conversaciones mantenidas con el consejero de Infraestructuras, Fernando Lastra, el regidor cabraliego urgió «la tramitación para ver si se pueden licitar este año». La obra prevista por Infraestructuras contemplaba una inversión de 2 millones de euros, en los que se incluía la construcción de un total de cuatro viseras antialudes en los puntos kilométricos 13'8, 14'2, 14'62 y 15'2 de esta carretera de titularidad autonómica. La idea era habilitar unas unas longitudes de 27 metros de largo en la primera y la tercera, y de 35 las dos restantes.

«Están solicitadas desde hace muchos años y estaban presupuestadas, se hacen proyectos y luego desaparecen en el cajón. Hasta que no nos lleve la nieve no harán nada», lamenta Raquel López. La nieve, explica, «baja muy rápido, sin meter ruido, y no hay tiempo para darse cuenta». «Nos estamos jugando el pellejo», añade Sonia López.

Los aludes ayer registrados «no fueron muy grandes porque mucha nieve ya se derritió», señalan los vecinos, y bastó con la intervención de la quitanieves para despejar la carretera. No obstante, los desprendimientos ocasionaron cortes intermitentes en la AS-264 «de aproximadamente una hora».

La irrupción de los primeros incidentes de la temporada invernal en la localidad cabraliega despiertan en sus habitantes el temor a repetir los episodios de 2015, cuando Sotres quedó aislado en varias ocasiones como consecuencia de las fuertes nevadas y los consiguientes aludes. Ana Moradiellos, una de las 60 habitantes que resisten en el pueblo durante los meses de invierno, recuerda una incomunicación de 23 días. «Ahora la quitanieves viene las veces que haga falta y cuando los aludes se pasa aquí el día entero, con el peligro que supone para ellos. Hubo momentos en los que los aludes estuvieron a punto de llevarlos al río», valora. La solución de la quitanieves, no obstante, no siempre permite despejar la carretera, ya que los desprendimientos arrastran rocas y materiales que requieren de la intervención de maquinaria especializada. «Las viseras solucionarían el problema», defiende.

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