Ocupan un piso de alquiler en El Berrón y exigen 400 euros para su desalojo

Ocupan un piso de alquiler en El Berrón y exigen 400 euros para su desalojo
José Antonio L. A., en la cama de su camión antes de volver a partir de viaje. / PABLO NOSTI

La víctima, un camionero que se encontraba en Francia cuando sucedieron los hechos, está a la espera de una resolución por parte del juez o de Vipasa

J. C. D. SIERO.

Un camionero residente en El Berrón ha denunciado el allanamiento de su vivienda mientras se encontraba en Francia realizando un viaje de trabajo. Los hechos ocurrieron el sábado 3 de marzo y el piso sigue ocupado desde entonces, por lo que el afectado no ha podido regresar ni tan siquiera a recoger sus pertenencias. Además, una parte de sus enseres fueron sacados del domicilio y hasta le exigieron dinero a cambio de dejarle de nuevo libre su propia casa.

«Esto ye surrealista», resume José Antonio L. A., de 48 años, quien aún no da crédito a la pesadilla que está padeciendo: «Me quedé con lo puesto y con lo que llevaba en una maleta de viaje». La vivienda, situada en la calle Picu Pienzu, forma parte a una promoción pública de Vipasa y él lleva residiendo en ella desde hace tres años en régimen de alquiler. El jueves 1 de marzo estuvo por última vez su domicilio, y al día siguiente, partió muy temprano con su camión. Estando ya en Francia, recibió el sábado 3 por la mañana la llamada de una vecina comunicándole que le habían reventado la cerradura de la puerta de casa y que le habían sacado parte del mobiliario, cuyo destino desconoce.

Unas dos horas más tarde, le llamó una mujer -que le había pedido prestado el móvil a su vecina-, que se identificó como amiga de la persona que le está allanando la vivienda. «Me dijo que habían alquilado mi piso por cuatrocientos euros a un moro, pero que si yo les daba lo mismo, que volvían a meter mis cosas en casa y que se iban», relata. El hombre se considera víctima de «un allanamiento, robo y chantaje».

Los hechos fueron puestos en conocimiento de Vipasa, que presentó el lunes 5 una denuncia en el Juzgado de Guardia de Siero solicitando el desalojo urgente de la vivienda, ya que estaba previsto el regreso del inquilino para el jueves pasado. Sin embargo, José Antonio L. A. anticipó un día su vuelta para ir a presentar la correspondiente denuncia en la Comisaría de Policía de Siero. También solicitó el jueves 8 la baja del agua y la electricidad, pero se teme lo peor de los cinco días transcurridos. «Me dijeron que estuvieron escuchando el ruido de la lavadora un día entero», afirmó.

La víctima asegura que la ocupante de su vivienda es una mujer de etnia gitana, «con la que me crucé dos veces en el ascensor el mismo día que marché». Y que la ocupación de su vivienda no es el único caso que se ha registrado en ese bloque. De hecho, la vecina que le alertó del allanamiento ha decidido cambiar de domicilio «y la amenazaron para que les diera la llave», dijo.

Desde el juzgado no se han puesto en contacto con el denunciante y, según le han explicado, la Policía no puede proceder al desalojo del piso si no es por medio de una orden judicial. «Solo podría actuar si les hubieran pillado en el momento en que estaban reventando la cerradura, luego ya no», comenta el afectado.

Reclamar otra vivienda

Entre viaje y viaje, el camionero ha recurrido a una abogada, quien le ha planteado rescindir el contrato con Vipasa y reclamar una vivienda en otra localidad. Él mismo ve inviable seguir residiendo en ese mismo piso tras lo ocurrido. Está elaborando un listado de todo lo que dejó en su domicilio. Al margen del coste económico, lo que más lamenta es la pérdida de sus pertenencias «más personales», afirma.

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