Los veterinarios asturianos crean su primer sindicato por las «agresiones» al sector

Víctor Manuel Álvarez, vicepresidente del sindicato; José Fernández Romojaro, presidente; y José Antonio Santos, secretario general. / PIÑA
Víctor Manuel Álvarez, vicepresidente del sindicato; José Fernández Romojaro, presidente; y José Antonio Santos, secretario general. / PIÑA

«Nuestra profesión está siendo expulsada del Sistema Nacional de Salud», advierten

EUGENIA GARCÍA GIJÓN.

Los veterinarios asturianos han decidido agruparse, por primera vez en su historia, en un sindicato profesional para poder defenderse frente a las «agresiones profesionales» que sufren, explican, desde hace unos veinte años. «La profesión está siendo expulsada del sistema sanitario», afirma José Fernández Romojaro, presidente de un sindicato que fue presentado ayer en la Facultad de Ciencias de Oviedo.

«Se ha trasladado la imagen del veterinario como un médico de animales», indica, «cuando su labor va mucho más allá». En el recién creado sindicato explican que aproximadamente el 70% de las enfermedades que sufre el hombre son de origen animal o alimentario y, por tanto, la actividad veterinaria resulta «esencial en la defensa de la salud humana» a través del control de las zoonosis, las enfermedades que transmiten los animales. Según Romojaro, inspector de sanidad y doctorado en Veterinaria por la Universidad de León, «la expulsión del veterinario del Sistema Nacional de Salud genera una disminución de la protección de la salud humana, además de discriminar laboralmente a los veterinarios».

Los inspectores sanitarios asturianos dependen de dos consejerías: la de Agricultura y la de Sanidad, lo que convierte a los veterinarios en «el único colectivo sanitario que no depende totalmente de Sanidad», critica el presidente. Esta situación genera «conflictos de intereses» que tienen un impacto directo sobre la salud humana a través de la propagación de virus peligrosos, como el de Crimea-Congo. «Se descubrió en garrapatas de venados en 2010 y no se hizo nada. Si esos profesionales hubieran dependido de las autoridades sanitarias y no de las ganaderas se habrían tomado medidas antes de que ese virus provocara la primera muerte en 2016», sostiene.

«Los políticos y la sociedad no perciben la veterinaria como una profesión sanitaria. Esto se ve en el hecho de que los centros veterinarios no están reconocidos como sanitarios y el saneamiento de las mascotas, desparatizaciones y vacunaciones se paga con un 21% de IVA». Este nuevo sindicato, que espera agrupar a cerca de ochocientos profesionales, trabajará para «concienciar de la labor de salud pública que hace la veterinaria».

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