Dolor y lágrimas en la despedida del dominicano Daniel Capellán

Clari Capellán, hermana pequeña del fallecido, llegaba arropada por familiares y muy afectada por la pérdida. / MARIETA
Clari Capellán, hermana pequeña del fallecido, llegaba arropada por familiares y muy afectada por la pérdida. / MARIETA

Familia y amigos abarrotaron la iglesia de Santo Tomás de Cantorbery y protagonizaron escenas desgarradoras

S. GONZÁLEZ AVILÉS.

La iglesia de Santo Tomás de Cantorbery se llenó la tarde de ayer de familiares y amigos de Daniel Capellán, fallecido el pasado sábado tras ser apuñalado por el novio de su hermana. Las escenas de dolor y llanto fueron continuas a lo largo de toda la misa, en la que los silencios y la música de órgano también fueron protagonistas. «Siempre intentaba mediar en todos los conflictos y tuvo que venir uno de fuera para meterlo en líos», comentaba uno de sus amigos.

El féretro con los restos mortales llegaba veinte minutos antes del funeral a la plaza de La Merced directo desde el Cementerio de La Carriona, donde había sido velado por sus allegados. Junto a él los familiares más directos entre los que se encontraba la hermana pequeña, que estuvo arropada en todo momento por varias personas que la ayudaron a entrar y salir de la iglesia dado el estado de nervios y dolor en el que se encuentra inmersa desde la agresión. Los amigos del fallecido fueron los encargados de meter y sacar el féretro de la iglesia visiblemente afligidos.

A las puertas de la iglesia esperaron unos momentos la llegada de uno de los hijos de Capellán, que lo hizo acompañado y roto en un mar de lágrimas. El párroco, Reinerio Rodríguez 'Nello', fue el encargado de oficiar la misa, en la que pidió varias oraciones por Daniel Capellán y sus familiares. «Es una tarde triste para todos. Hay que rezar por Daniel y pedir misericordia por su familia y acompañarles en la pérdida de un padre, hijo y familiar», decía Nello al comenzar el sermón.

«Ha sido una muerte que nos ha conmocionado a todos. No hay palabras para tanta desesperación», recalcaba Rodríguez, que añadía que «han sido dos días muy duros y lo mejor es guardar silencio, porque solo en silencio se puede llevar mejor el dolor de perder a aquel que ha sido un buen hombre».

Mientras el párroco seguía adelante con la misa, uno de los hijos mayores de Capellán salía en volandas, junto a amigos roto de dolor y sin poder escuchar las palabras del cura hacia su padre. Instantes después regresaba al interior junto al resto de su familia, que también se encontraba deshecha por el sufrimiento de la pérdida.

Nello Rodríguez fue el encargado de hablar en nombre de la familia, que quiso agradecer a todos los presentes en la iglesia «las muestras de cariño, condolencia y amistad hacia Daniel y hacia la familia. Sobre todo gracias por acompañarles en estos momentos». Así finalizaba el funeral. La hermana y el hijo volvían a necesitar de la ayuda de allegados para salir de la iglesia y dirigirse al Cementerio de La Carriona, donde fue enterrado el cuerpo de Daniel Capellán, un acto más íntimo pero igual de emotivo.

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