El Comercio

«¿Cómo un Imperio tan brutal pudo convertirse en el mayor legado de Europa?»

Haciéndose un 'selfi' con los alumnos, que la recibieron como a una estrella del rock.
Haciéndose un 'selfi' con los alumnos, que la recibieron como a una estrella del rock. / FPA
  • La historiadora debatió sobre el mundo clásico con alumnado de 46 centros educativos

«¡Ave, Mary!». Al modo romano (y a la moda también, porque lucieron sus mejores túnicas) saludó ayer el alumnado del IES Pérez de Ayala a Mary Beard, que estaba citada allí con estudiantes de ESO y Bachillerato de 46 centros educativos que habían participado en la actividad 'La aventura de los clásicos'.

Se trataba de intercambiar impresiones sobre los pasajes acerca de la historia clásica escritos por ellos y, si hay algo que transmite Beard, es pasión, una determinación heredada de su madre, «que era profesora y que no se dejaba amedrentar por nada ni por nadie». Así que los estudiantes le devolvieron el entusiasmo con creces, formulándole preguntas (muchas, en inglés) durante una hora.

Uno de ellos fue Abel, que indagó sobre si «el valeroso astur Pintaius» fue uno de los precursores de las 'leyendas urbanas' obligadas a emigrar en nuestros días. Eureka: Beard le habló de la «enorme movilidad que existía dentro del Imperio romano, algo muy parecido a lo que ocurre en la Europa de hoy, construida sobre las migraciones». Tan grande era esa movilidad que «el 20% de los esqueletos analizados en Gran Bretaña muestran que esas personas habían muerto en un lugar muy distinto del que habían nacido».

Telva y Alba preguntaron por la mujer de la Antigua Roma más admirada por Beard y ella citó a «la emperatriz Livia, la mujer de Augusto, que era muy astuta, pero que ha quedado muy mal representada para la historia». Aunque también confesó «un afecto muy especial por Allia Potestas, de la que sabemos que convivió con dos hombres al mismo tiempo. En su lápida figuraba la inscripción: 'En este hogar de tres, ella era siempre la primera en despertarse y la última en acostarse'. Es decir: ella hacía todo el trabajo y los hombres se dedicaban a pasarlo bien. Como veis, todo sigue igual», puso el acento feminista marca de la casa entre risas. Y la misma similitud encuentra entre las guerras del Imperio y lo que hoy sucede, como ya dejó escrito Tácito: «Occidente va hacia el Oriente creando desiertos y llamándolos paz».

También quisieron saber por qué Hollywood nunca se ha ocupado de llevar al cine la historia de Trajano. «Era demasiado bueno. Trajano es mal material para Hollywood, porque siempre queremos que los romanos sean excesivos y él no lo era. De mayor interés sería Adriano, que era un poco diablillo, pero el único que les ha interesado es su novio», bromeó. O inquirieron «cómo un Imperio tan brutal pudo convertirse en el mayor legado cultural de Europa», con una respuesta de asimilación algo menos sencilla. «Es verdad que los romanos eran unos brutos, no me caen nada bien y no me hubiese gustado en absoluto vivir en la Antigua Roma, pero la corrupción y las brutalidades crean un caldo de cultivo para el desarrollo cultural. Sí, es cierto: nos gustaría pensar que la cultura nace de la buena gente, pero no siempre es así. Es algo que tenemos que superar». Y lo mismo ocurre con «la opresión de las mujeres en la Antigua Atenas, donde apenas podían salir a la calle. Tenemos que encontrar la manera de reconciliarnos con eso a nivel intelectual, porque de esa opresión surge un semillero que nos llevó a reflexionar sobre cuestiones de género».

Beard se llevó a casa los laureles de la gloria que le entregaron, además de la recopilación de sus relatos, y concluyó con algún consejo. Uno: «Cuando se os haga difícil leer a Cicerón, recordad que significa garbanzo». Y dos: «Trabajad duro. Y, cuando no tengáis éxito, intentadlo otra vez». Herencia materna y clásica a más no poder.