«Esta ópera va a ser algo histórico»

María Riera, Ana Mateo, Nicanor Fernández, Jaime Martínez, Javier Menéndez, Guillermo García, Roberto Sánchez y Carlos Wagner.
María Riera, Ana Mateo, Nicanor Fernández, Jaime Martínez, Javier Menéndez, Guillermo García, Roberto Sánchez y Carlos Wagner. / ALEX PIÑA

Carlos Wagner ha optado por una escenografía minimalista para el 'Siegfried' que abre la 70 temporada | La tercera parte de 'El anillo del nibelungo' ofrece al público cinco horas de música con la OSPA y Oviedo Filarmonía

LAURA SAIZ OVIEDO.

Todo está ya preparado para que la tercera parte de la tetralogía wagneriana 'El anillo del nibelungo', la historia sobre el joven Siegfried, llegue mañana al ovetense Teatro Campoamor con una renovada presentación. Y es que Carlos Wagner, escenógrafo, ha hecho posible que la obra maestra compuesta por Richard Wagner «se eleve a otro nivel» gracias a una puesta en escena minimalista tras hacer suya la idea de Javier Menéndez, director general y artístico de la Fundación Ópera de Oviedo, para hacer de la música «la protagonista absoluta».

En total, serán cinco horas de puro espectáculo con un nivel de exigencia y dificultad elevadísimos. De ahí que haya sido necesaria la unión de las dos orquestas, la OSPA y la Oviedo Filarmonía. María Riera y Ana Mateo, respectivas representantes de las agrupaciones, quisieron dejar claro ayer, durante la presentación oficial de este primer título de la temporada, en el Salón de Té del Campoamor, la importancia de esta colaboración. Pero no solo a un nivel institucional, ya que «los músicos se enriquecen al experimentar con otros compañeros y tocar juntos es más ilusionante todavía con el aniversario del teatro», que este año conmemora sus 125 años. El maestro Guillermo García Calvo, que estará al frente de la parte musical, cataloga este acontecimiento como «histórico» y confiesa que «el grado de implicación de todos los artistas es altísimo».

La «revolucionaria» idea que tuvo Wagner en el siglo XIX parece entusiasmar a Calvo, quien admite que «poder poner sobre el mismo escenario toda la tetralogía demuestra madurez y amor por la música y la cultura, y es todo un reto».

«Es difícil rechazar este proyecto. Sabía que podíamos hacer algo muy interesante»

Además, los 106 intérpretes estarán sobre las tablas como un elemento más de escenografía -el juego de luces con los atriles y la compenetración en los movimientos a la hora de tocar deben ser perfectos-, pero no es lo único con lo que los asistentes quedarán impactados. Y, de hecho, otra de las características diferenciales de esta ópera es la interactuación de los cantantes con el público en determinados momentos, mientras atraviesan la sala o admiran «el carisma del incansable tenor que no tiene miedo a nada, al igual que su personaje», admite el director de orquesta.

Añade también que el público podrá ver sobre el escenario a la primera Brunilda española, interpretada por Maribel Ortega, «con una dicción en alemán impresionante» que no será un problema para entender la historia gracias al sobretitulado en español, realizado por el colaborador de este periódico Alejandro Carantoña, y que se podrá leer en una pantalla situada justo encima del escenario.

Todo detalle es importante en el trabajo de Carlos Wagner, la mente pensante en lo relacionado con el decorado, que afirma que «era difícil rechazar este proyecto. Sabía que podíamos hacer algo muy interesante y hemos creado un entorno en el que las imágenes se mezclan de forma muy orgánica con la música».

Completa la escena un reducido vestuario en el que predomina el negro y donde cada personaje solo incorpora un elemento distintivo. Además, habrá dos superficies, una de tul, entre los cantantes y los músicos, y una pantalla al fondo con proyecciones que logran crear un efecto casi tridimensional en el que se verán envueltas tanto la orquesta como los asistentes.

Nada detiene a la dirección de la Ópera de Oviedo en su 70 temporada y que ya prevé el estreno de 'El ocaso de los dioses', última parte de la tetralogía, para dentro de dos años. Pero, entre tanto, el Campoamor espera a 'Siegfried'.

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