El Principado concede a Arcelor la autorización para reconstruir las baterías de cok de Gijón

Las viejas baterías de cok de Gijón, con uno de los gasómetros de la instalación a la izquierda. /DAMIÁN ARIENZA
Las viejas baterías de cok de Gijón, con uno de los gasómetros de la instalación a la izquierda. / DAMIÁN ARIENZA

La multinacional queda a la espera de la licencia de obra del Ayuntamiento para iniciar los trabajos, que deberán estar concluidos en 2019

Noelia A. Erausquin
NOELIA A. ERAUSQUINGijón

Con casi un año de retraso sobre el calendario previsto, Arcelor podrá iniciar las obras de reconstrucción de las baterías de cok. La comisión de asuntos medioambientales del Principado aprobó ayer la autorización ambiental integrada que permitirá a la multinacional comenzar los trabajos antes de que finalice 2017, aunque previamente aún queda un trámite más: que el Ayuntamiento de Gijón conceda la licencia de obra. Fuentes de la compañía dan por hecho que será la próxima semana y, aseguran que, al día siguiente, se iniciará la reconstrucción. No queda tiempo que perder. El deshornado de los primeros 45 hornos de Gijón está previsto para el primer semestre de 2019 y el de los otros 45, para el segundo. Dos o tres meses después cesará la actividad en las baterías de Avilés, según reveló el consejero delegado del clúster de Asturias de ArcelorMittal, Oswaldo Suárez, durante la presentación del plan ambiental de la factoría el pasado 4 de diciembre.

Arcelor inició los trámites de las obras de reconstrucción de las baterías con un importante colchón temporal que se ha ido perdiendo a lo largo de 2017 e, incluso, ya a finales de 2016. Fue entonces cuando elGobierno regional exigió a la multinacional presentar un estudio de impacto ambiental completo, frente al simplificado que había previsto la compañía, ya que defendía que no se trataba de crear unas nuevas baterías de la nada, sino de actualizar las instalaciones que estuvieron en funcionamiento hasta 2013. Sin embargo, a la Consejería de Infraestructuras, Ordenación del Territorio y Medio Ambiente no le bastaron esos argumentos y, atendiendo a la cada vez más restrictiva legislación medioambiental, a las quejas de vecinos y asociaciones ecologistas y a la magnitud del proyecto y a su «efecto acumulativo» en la situación atmosférica del entorno, pidió más garantías.

Desde entonces, hace más de un año, los trámites burocráticos han ido acumulando retrasos que la multinacional ha intentado paliar avanzando otro tipo de tareas que no requerían la autorización ambiental integrada, como el desmontaje de las viejas instalaciones o la excavación y movimiento de tierras para descontaminar los suelos, una tarea, esta última, en la que se continúa en la actualidad y que se compatibilizará ahora con los trabajos de reconstrucción.

Las nuevas baterías de cok de Gijón supondrán una inversión de entre 120 y 150 millones de euros y están llamadas a sustituir a las obsoletas de Avilés. Su función, fundamental en la siderurgia integral asturiana, es eliminar del carbón de hulla la materia volátil y aglutinarlo para obtener el cok siderúrgico que se empleará después en los hornos altos.

La decisión de elegir reconstruir las baterías de Gijón frente a las de Avilés vino motivada por varias razones, entre ellas, la posibilidad de compatibilizar la actividad en las viejas con las obras en las nuevas; que estas últimas se encuentran más lejos del casco urbano y los ahorros en logística que supondrán, ya que, hasta ahora, el carbón tenía que viajar desde El Musel a Avilés para ser coquizado y regresar después a los hornos altos de Gijón, unos viajes de ida que a partir de 2019 se ahorrarán los dos millones de toneladas de carbón que requieren cada año estas instalaciones de Arcelor y de vuelta para, aproximadamente, los 1,3 millones de toneladas de cok que van a parar a los hornos altos.

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