Jubilados asturianos se rebelan contra la «miserable» subida de la pensión

Monteserín, con abrigo negro, charla con pensionistas concentrados en la Plaza de España para protestar por la subida mínima de su paga. / MARIETA
Monteserín, con abrigo negro, charla con pensionistas concentrados en la Plaza de España para protestar por la subida mínima de su paga. / MARIETA

Cientos de personas se concentraron delante de los principales ayuntamientos de la región movilizados a través de las redes sociales

N. A. ERAUSQUIN / J. C. ABAD GIJÓN /OVIEDO.

Sin saber exactamente por quién estaban convocados, cientos de jubilados asturianos se concentraron ayer ante los principales ayuntamientos de la comunidad para rechazar la «miserable» subida del 0,25% de sus pensiones, como rezaba el mensaje que circulaba por las redes sociales animando a la movilización delante de los consistorios de toda España. A la mayoría de los asistentes el llamamiento les llegó por WhatsApp, pero también mediante el boca oreja o este periódico, que se hizo eco de la cita. No hizo falta mucho más para animarles a reclamar una revalorizacion «digna» para unas pagas menguantes en relación con el incremento del coste de la vida.

Hubo concentraciones en las localidades asturianas de mayor tamaño. En Gijón, Oviedo o Avilés fueron varios los cientos de pensionistas que se movilizaron, con la presencia testimonial de algún representante político, como la de Mariví Monteserín, alcaldesa de Avilés. La espontaneidad de las protestas se vio reflejada en el diferente cariz que tuvieron en cada municipio. Mientras que en Gijón, por ejemplo, no hubo proclamas, aunque sí un aplauso para cerrar el acto; en Oviedo, altavoz y un micrófono en mano, varios manifestantes fueron exponiendo los motivos por los que estaban allí. «Por la defensa de la caja de las pensiones» y para luchar por la «gente que lo está pasando muy mal», señalaron. Habló el que quiso. Algunos levantaron aplausos en la audiencia y otros abucheos, como el que dijo que «todos los políticos son iguales». «No lo son, te equivocas», contestaron airados desde varios corrillos.

«Ante la desaparición de las instituciones políticas que tenían que estar aquí, hemos entrado en esta dinámica de ser los pensionistas quienes defendamos, no nuestras pensiones, sino las de nuestros hijos y las de nuestros nietos», relató Francisco Muñoz, veterano militante socialista que, sin embargo, explicó que acudía a la concentración sin siglas.

«Hay gente que lo está pasando muy mal», se quejaron varios de los manifestantes

En Gijón, sin portavoces, las protestas se realizaban en distintos corrillos. Javier Mauro se quejaba de tener que venir «para pedir que nos suban el sueldo». «No tengo ni para comer, tengo un hijo en paro y cuatro nietos», aseguraba. Alfredo González, que se mostraba orgulloso de haber votado por primera vez a Dolores Ibárruri, reclamaba la marcha de Mariano Rajoy, «dinero para la dependencia y que suban las pensiones». «No ye normal que los políticos se suban un 7% el sueldo y a los pensionistas, trabayando toda la vida, nos suban un 0,25%», protestaba José Antonio Cameán.

Aunque en algunos de los mensajes difundidos por las redes se pedía portar un lazo marrón, símbolo de «pensiones de mierda», según se decía en los textos, fueron pocos los que lucieron el distintivo. En lo que sí había coincidencia es en la indignación que producen las subidas mínimas. «No hay derecho. Hay gente que no tiene ni para calefacción», censuraba María Teresa Llamas.

El próximo jueves hay convocada otra concentración y que coincidirá con las que varias centrales sindicales tienen previstas en diferentes puntos del país.

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