El Comercio

En franca minoría, los diseñadores negros se niegan a ser encasillados

Una mujer observa la exposición.
Una mujer observa la exposición. / JEWEL SAMAD (AFP)
  • «Somos más de 1 %, porque hay que tener en cuenta a todos que trabajan en la moda, no solo a los que tienen su propia casa de ropa», reivindica Alphonso McClendon

¿Existe una "moda negra"? ¿Deben los diseñadores negros sentir el peso y la responsabilidad de su herencia? ¿Por qué hay tan pocos modelos y diseñadores negros? Un simposio del Instituto de Moda y Tecnología (FIT) de Nueva York y una gran exposición que se puede visitar hasta mayo lanza el debate y busca celebrar a decenas de diseñadores negros que "demasiado a menudo han sido infravalorados e insuficientemente representados".

Hoy en día, pese a los avances logrados en el último medio siglo, "los diseñadores negros representan apenas un 1 % de todos los creadores exhibidos por VogueRunway.com", el principal sitio en línea para seguir las colecciones de las semanas de la moda en el mundo, recordó Ariele Elia, cocuradora de la exposición en el museo del FIT. "La discriminación aún existe, tanto con diseñadores como con modelos", sostuvo Elia ante un auditorio repleto de académicos, estudiantes y diseñadores.

Pero muchos creadores confiesan que están cansados de ser vistos como "diseñadores negros" y que desean ser vistos como "diseñadores" a secas. Algunos dicen que ni siquiera piensan en la raza a la hora de crear. Que no haya más diseñadores negros en la Semana de la Moda de Nueva York, que comienza este jueves, "es algo triste", pero más sorprendente es que haya tantos hombres y tan pocas mujeres, dijo la diseñadora Carly Cushnie, de la marca Cushnie et Ochs. "Pero no estoy segura de la razón real", apuntó Cushnie, que es londinense, de origen jamaicano y cuya socia Michelle Ochs es canadiense, creció en Estados Unidos y es mitad filipina, mitad alemana. "Se está hablado del tema mucho más que nunca en la historia, así que tengo la esperanza de que esto cambie", dijo Cushnie, de 32 años.

Su marca participa en la Semana de la Moda de Nueva York (NYFW) y saltó a la fama cuando fue escogida por la ex primera dama Michelle Obama en 2011, que catapultó también al estrellato a otras diseñadoras negras como Laura Smalls. El francés Olivier Rousteing, representado en la exposición con un magnífico vestido inspirado en el tejido a mano de rafia utilizado en sillas cubanas, es uno de los diseñadores negros más famosos del mundo hoy en día, pero es "más bien una excepción que la regla", señaló Elia. Cuando en 2011 fue designado director creativo de Balmain a los 26 años, Rousteing dijo que el mundo de la moda entró en shock, pero no por su edad, sino por el color de su piel.

La exposición en el FIT pasa revista a decenas de diseñadores negros como Tracy Reese, Stephen Burrows o Willi Smith, comenzando por Ann Lowe, considerada la primera diseñadora negra de alta costura de Estados Unidos, que diseñó el vestido de boda de Jackie Kennedy en 1953. Lowe consiguió estudiar moda en Nueva York, pero era la única estudiante negra, y sus compañeros no querían sentarse con ella. Debía cobrar más barato que sus pares, y murió en la ruina y el olvido a los 82 años. Pero la primera esposa de un presidente estadounidense en escoger una diseñadora negra fue Mary Lincoln, en torno a 1860. La esclava Elizabeth Keckly era su diseñadora y confidente.

Así como varios diseñadores negros prefieren ni pensar en raza, y crean piezas bellísimas inspirados en la alta costura francesa o la sastrería inglesa, otros se sumergen en las raíces del sur estadounidense o de tribus africanas. Algunos como Kerby Jean-Raymond, diseñador neoyorquino de la marca Pyer Moss, son activistas. Este joven ha creado ropa inspirada en Ota Benga, un congoleño enjaulado en el zoológico del Bronx a fines de 1800, así como en el movimiento 'Black Lives Matter' y los afroestadounidenses que han muerto recientemente a manos de la policía.

El estadounidense Patrick Kelly, que murió de sida a los 35 años tras conquistar un éxito tremendo en París en los años 80, bebía de sus raíces sureñas y trataba el tema de la raza y el racismo con un humor que generó polémica. Por ejemplo, entregaba a sus aristocráticas clientas prendedores de bebés negros para sujetar en sus solapas, y usaba como logo un 'golliwog', un muñeco de trapo negro que se convirtió en símbolo de estereotipo racista. "Yo creo que somos más de 1 %, porque hay que tener en cuenta a todos los negros que trabajan en la moda, no solo a los que tienen su propia casa de ropa", dijo Alphonso McClendon, profesor de diseño y autor del libro 'Moda y Jazz'. McClendon espera que aumente la diversidad con las ventas por internet, sobre todo de diseñadores pequeños que ya no dependerán tanto de contactos y de famosos editores de revistas de moda para triunfar.

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