El Comercio
David Delfín, en una instantánea tomada durante su debut en Nueva York.
David Delfín, en una instantánea tomada durante su debut en Nueva York. / AFP

El niño terrible de la moda

    El diseñador malagueño David Delfín, fallecido el sábado en Madrid a los 46 años víctima del cáncer, fue considerado el 'enfant terrible' de la moda española por su audacia y espíritu transgresor en la pasarela. Profesional genial y polémico, su trayectoria se remonta a 2001, año en el que creó la firma Davidelfin junto a los hermanos Postigo (Deborah, Diego y Gorka) y la modelo Bimba Bosé, que fue su musa, su amiga y su socia.

    Pero fue en su estreno en Cibeles cuando se dio a conocer al público general. En un desfile a mediados de septiembre de 2002 protagonizó un incidente que muchos han considerado el más grave que nunca ha visto la pasarela madrileña. Delfín sacó a varias modelos con la cabeza cubierta con capuchas. Además, les colocó sogas al cuello y les envolvió las piernas, los brazos y las manos con vendas. Como música de fondo sonaba el ruido de un orgasmo. Los más tradicionalistas consideraron aquel desfile como una provocación y muchos reconocieron que no habían entendido qué mensaje quiso transmitir el diseñador. Para evitar más problemas, Delfín se disculpó posteriormente. «Mi equivocación es que este era un concepto teatral y aquí, en Cibeles, no hay ensayo general», dijo.

    Pero la polémica no impidió que al año siguiente, en idéntico escenario, lograra el premio a la mejor colección de un joven diseñador.

    En 2009, dio el salto internacional debutando en la New York Fashion Week, donde participó durante cuatro temporadas y en el escenario madrileño de la Mercedes-Benz Fashion Week presentó su última colección el 16 de febrero de 2016, pero ya, gravemente enfermo, no pudo acudir a la última edición de la cita el pasado septiembre.

    Con una trayectoria ascendente, Delfín -que además de en la moda mostró su talento como pintor, actor y modelo fotográfico- logró multitud de reconocimientos hasta que, tras empezar a sentirse mal en las Navidades de 2015, en enero del pasado año le diagnosticaron cáncer. El modisto anunció entonces que padecía tres tumores en el cerebro y, tras ser operado y mostrar sus cicatrices, en su reaparición en septiembre dijo que se encontraba «con mucha fuerza» y que le parecía «poco atractivo rendirse». En noviembre, el Ministerio de Cultura le concedía el Premio Nacional de Moda. El jurado valoró de él «la fuerza de su mensaje creativo» y destacó «la audacia, valentía y compromiso social de su obra, con una señalada identidad española que desarrolla un universo vanguardista propio». «Ha logrado traspasar las barreras entre la moda y el arte, los géneros y las generaciones, lo comercial y lo artístico»», añadió.

    Pero el hueco que deja Delfín no es solo creativo. Ayer, Pablo Sáez, el hombre que amó, acompañó y cuidó al diseñador desde que le diagnosticaron el cáncer que acabó con su vida, escribió en Instagram siete veces 'te quiero'. Fue su particular forma de despedirse de la persona con la que compartía su vida desde 2014. Una declaración de amor que destila la misma pena con la que llegó al lugar en el que el cuerpo de su compañero esperaba a que le despidieran.

    Junto a él, Modesto Lomba, que apenas podía aguantar las lágrimas a las puertas del Museo del Traje, en donde se instaló la capilla ardiente. Tampoco Miguel Bosé, que escribía en Twitter: «Adiós mi amigo, mi compañero, mi hermano, mi inspiración. Adiós David, mi delfín. Dale un beso muy grande a Bimba cuando la veas».

    Durante toda la mañana, decenas de personas pasaron por allí. Alaska y Mario Vaquerizo, Rossy de Palma, Juan Gatti, Màxim Huerta, Roberto Verino, Leonor Watling, Elena Benarroch, el ministro de Cultura -Íñigo Méndez de Vigo-, Nuria Roca, Martiño Rivas, Hiba Abouk, Paco León y Óscar Jaenada fueron solo algunas de las caras conocidas que acercaron a la avenida Juan de Herrera. También Charlie Centa, la pareja de Bimba Bosé y uno de los amigos más íntimos del diseñador, acudió a despedirle vestido con una sudadera suya.

    David Delfín (Ronda, 1970) se ha marchado veinticinco años después de que llegara a Madrid decidido a convertirse en actor y de que el destino se encargara de hacerle cambiar de opinión abriéndole las puertas de la moda y convirtiéndole en un diseñador tan controvertido como valiente. Desde su primera colección en 2002 hasta sus últimos trabajos antes de que el cáncer le amargara la vida, el chaval de Málaga dio muestras de ser un tipo a tener en cuenta. Boris Izaguirre escribió ayer: «Suaviza el dolor saber que David Delfín coaguló a una generación e imaginarlo ahora balanceándose de atrás hacia delante por cualquier mar que le apetezca». Mientras el escritor venezolano le rendía homenaje, Antonio Banderas aseguraba que toda la Miami Fashion Week lloraba la muerte de su paisano; la directora de la pasarela Cibeles 2016, Cuca Solana, le definía como «un genio» y su amiga la presentadora Eva Hache aseguraba que la tristeza que provoca su pérdida no es comparable con el placer de haberlo conocido.

    Incinerado en Marbella

    Incluso Belén Esteban acudió ayer el Museo del Traje para trasladar su pésame a la familia y contar que Delfín había sido el primero en invitarla a la pasarela Cibeles y que, desde entonces, ambos se habían convertido en amigos. Aunque quizá una de las depedidas más emotivas haya sido la del asturiano Pelayo Díaz, estilista de 'Cámbiame' y exnovio del diseñador.

    El ovetense escribió ayer en Instagram: «No entiendo qué sentido puede tener que alguien como tú nos deje tan pronto. Eras valiente, fuerte y no temías a nada ni a nadie. Te has llevado un buen pedazo de mí contigo, amor de mi vida. Solo puedo decirte, una vez más, gracias».

    Por expreso deseo de su madre, ayer por la tarde sus restos fueron trasladados a Marbella y, tras una breve ceremonia en la iglesia de la Encarnación, incinerados.

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