8.127 euros de multa para un hostelero de Gijón por servir su pareja una consumición

El dueño del local alega que la mujer atendió a los inspectores de Trabajo porque él estaba haciendo una entrevista laboral para contratar a una camarera

O. SUÁREZ GIJÓN.

La Tesorería General de la Seguridad Social ha sancionado con 8.127 euros a un hostelero de la avenida de Gaspar García Laviana después de que su pareja sentimental le sirviese una consumición a los trabajadores de Inspección de Trabajo y Seguridad Social que acudieron a su establecimiento a realizar un control sobre los trabajadores. Además de la sanción, le fue impuesta una responsabilidad solidaria de 13.001,30 euros por los ingresos supuestamente indebidos.

En el recurso presentado ante la sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Asturias (TSJA), que ha sido desestimado, alegaba que su compañera sentimental había atendido a los inspectores de trabajo de forma circunstancial ya que él en ese momento estaba haciendo una entrevista laboral a una mujer que tenía previsto contratar como camarera ese mismo día.

La visita de los trabajadores de la Seguridad Social tuvo lugar el 14 de noviembre de 2015. «Estamos ante una visita realizada de forma espontánea e inopinada que muestra un doble dato, objetivo y elocuente, como es la situación en la barra (y no en la zona de clientes), lo que revela un poder de disposición y atención sobre el negocio hostelero que se gesta en un espacio notoriamente reservado a personas de la confianza del empresario; de otro lado, atestigua la inspección su actitud 'a la espera de la llegada de algún cliente', o sea, que no constatan una ocupación distinta o ajena o técnica, sino expectante para prestar el servicio de hostelería a los clientes», señala la resolución judicial del Tribunal Superior de Justicia (TSJA). Un fallo en el que se añade: «Consideramos que el acta es idónea, correcta y suficiente a los efectos de anudar a los hechos constatados directamente la presunción de laboriosidad».

El hostelero adujo «una indefensión generada en vía administrativa al no haberse practicado las testificales propuestas, con falta de motivación de su denegación y especialmente la insuficiencia del acta que no plasma declaraciones de las personas allí presentes». También indicó que no se especificaba «qué hacía concretamente la mujer detrás de la barra».

El propietario del local aseguró que la mujer no era una empleada del establecimiento hostelero, sino su compañera sentimental y que había ofrecido una consumición a los supuestos clientes dado que justo en ese momento él estaba haciendo una entrevista laboral.

Temas

Gijón

Fotos

Vídeos