Rubén, el niño con síndrome de Hurler, encuentra donante

Rubén, el niño con síndrome de Hurler, encuentra donante

En diez días, iniciará el proceso para recibir el trasplante de médula ósea extraída de un cordón umbilical llegado de Estados Unidos

P. LAMADRID GIJÓN.

Rubén Martínez y su familia han recibido la mejor de las noticias. El pequeño gijonés, de año y medio de edad, padece una enfermedad rara conocida como síndrome de Hurler y necesitaba encontrar un donante de médula ósea para frenar el proceso degenerativo que le provoca esta grave afección. Y lo ha encontrado. Según explicó ayer su padre, Gabriel Martínez, el viernes recibieron el aviso del hospital barcelonés Vall d'Hebron con la buena nueva.

Hay un cordón umbilical compatible con Rubén y procedente de un donante estadounidense, del que se extraerán células madre para introducirlas en el organismo del niño mediante una transfusión. «El día 19 tenemos que estar en Barcelona para iniciar el trasplante», señaló. Aunque «van a ser unos meses muy duros», la familia los afronta «con esperanza» de poder frenar el avance de la enfermedad. Gabriel Martínez quiso subrayar la importancia de donar el cordón umbilical: «Normalmente, se tira y a mi hijo le va a salvar la vida». El proceso durará, al menos, tres meses, según las previsiones de los médicos. «Primero, le van a hacer un estudio previo de todas las especialidades y luego le pondrán quimioterapia», con el objetivo de que su cuerpo esté preparado para recibir la nueva médula y, poco a poco, produzca células sanas.

En febrero, a Rubén le fue diagnosticada mucopolisacaridosis tipo uno. «No produce una enzima y, como consecuencia de ello, acumula toxinas», tal y como explicó en su día su padre. La padece en grado severo, por lo que los órganos de este niño de Gijón se degradan cada vez más. Todas las semanas tiene que recibir, por vía intravenosa, esta enzima. Pero el tiempo corre en su contra y, si no recibe un trasplante de médula ósea antes de cumplir dos años, será imposible frenar el proceso degenerativo. De ahí la inmensa alegría de la familia, ya que al niño todavía le quedan seis meses para alcanzar esa edad.

Rubén Martínez

En un primer momento, sus padres habían puesto sus esperanzas en que el hermano mayor de Rubén, Gabriel, pudiera donar su médula, ya que era compatible. Pero es portador de la enfermedad y, por tanto, no podía ser donante. Por fortuna, gracias a la generosidad de una familia, Rubén tendrá una médula ósea sana en poco tiempo.

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