El Comercio

El diputado socialista Antonio Trevín, en un momento de la entrevista.
El diputado socialista Antonio Trevín, en un momento de la entrevista. / PURIFICACIÓN CITOULA

«Por responsabilidad, el PSOE tiene que abstenerse»

  • Antonio Trevín, diputado del PSOE

  • «Otras elecciones serían malas para España y para el partido; no vamos a disminuir la distancia con el PP y podemos perder el liderazgo de la oposición»

La palabra 'abstención' es casi tabú en el PSOE. Todo el partido tiene claro que se camina en esa dirección, hacia un voto que favorezca la investidura de Mariano Rajoy, pero casi nadie quiere pronunciarla y quien lo hace utiliza siempre el condicional. Antonio Trevín, diputado por Asturias, es de los pocos que la maneja sin tapujos. Cree que es la única opción porque entiende que el otro camino, el de las terceras elecciones, sería malo para el país y para el partido. En esta entrevista repasa los turbulentos acontecimientos de los últimos días y el futuro que viene.

Sea claro. ¿Abstención, sí o no?

Terceras elecciones, no.

No me desvíe el tiro. ¿Abstención, sí o no?

Se lo explico. Ante la situación de bloqueo, el PSOE tenía tres opciones.

Una.

Un gobierno alternativo. Es imposible. Lo intentó con intensidad, en la legislatura actual y en la anterior, Pedro Sánchez. Y se demostró que es imposible. Podemos y Ciudadanos se vetan, el PNV ha dicho claramente que no va a estar y ERC, que estará si se contempla el referéndum.

Dos.

Otras elecciones son una irresponsabilidad. Ir a unas terceras elecciones después de 300 días sin gobierno no es aceptable. Aumentará la desafección política en un momento de crisis económica, habrá una erosión del sistema democrático y, además, nada asegura que vayan a resolver el bloqueo. Nadie puede asegurar que la derecha o la izquierda vayan a llegar a 176 diputados.

Para el PSOE, en su situación, serían una catástrofe.

Si son malas para España, para el PSOE no son mejores. No vamos a disminuir la diferencia con el PP. Y podemos perder el liderazgo de la oposición porque una parte importante de nuestro electorado se abstendría o cambiaría de opción. Por responsabilidad, con España y con el PSOE, tenemos que abstenernos para que gobierne quien logró más diputados.

Vaya, ha dicho la palabra maldita. Abstención. La tercera opción.

Sí, pero la abstención no significa ningún tipo de apoyo a quien vaya a presidir el gobierno. Una abstención nunca fue un sí. Y sigue sin serlo.

¿Y no teme que la abstención dé una baza al PP para que, apelando a la responsabilidad, les pida apoyo en cada decisión importante?

Yo no defiendo la abstención porque lo pida el PP. A mí no me lo ha pedido. Lo hago para que el PSOE siga siendo un partido relevante. Tengo el temor de que de continuar así pasemos a ser un partido irrelevante, ajeno a una alternativa de gobierno. La abstención no significa acuerdo. ¿Usted sabe lo que quiere Rajoy?

Hombre, si yo fuera él querría la mayor estabilidad posible.

Quiere una gran coalición con el PSOE fuera del gobierno.

¿Y eso el PSOE no se lo va a dar?

En ningún caso. Estamos acordando una abstención favorable para el país y para el PSOE. Para desbloquear la situación institucional y para que el PSOE vuelva a ser un partido relevante. Haremos una labor eficaz de control y trataremos de desmontar buena parte de las leyes perniciosas que el PP aprobó entre 2012 y 2015. Será una labor rigurosa de oposición. Tengo, además, miedo a una cosa.

Dígame.

A que, a base de repetir elecciones tratando de impedir un gobierno de Rajoy, le demos la mayoría absoluta.

El peligro es que, con su abstención, Podemos se convierta en el referente de la oposición con el argumento de que si Rajoy gobierna es porque el PSOE lo permite.

Nosotros vamos a decir una cosa. En España hay un presidente de derechas porque Podemos votó con Rajoy para impedir que Sánchez fuera presidente. Esa ocasión la desbarató Podemos, que tiene más responsabilidad que nadie en esta situación. Pudo cambiar a Rajoy y no quiso, prefirió votar con él. Podemos es un partido de 'todo o nada' y si el PSOE cae en esa podemización iríamos a la repetición de elecciones hasta que Rajoy tuviera mayoría absoluta.

¿Cree que habría que consultar la decisión a la militancia?

Creo en la democracia deliberativa y representativa. En el PSOE tenemos establecido qué órgano tiene que tomar las decisiones. Hay una ejecutiva, ahora la gestora, que tiene unas competencias. Hay un comité federal que toma las decisiones sobre acuerdos de gobierno. Y luego hay competencias que tienen los militantes: elegir al secretario general y al candidato a presidente. Si no respetamos las formas dejamos de ser una organización democrática y coherente. La cultura de mayoría del PSOE es lo contrario del asamblearismo, una enfermedad infantil del izquierdismo resucitada por Podemos. Tenemos que lograr que estas modas efímeras no nos contaminen. La democracia directa es más manipulable que la representativa.

¿Cisma interno?

¿No teme que este proceso acabe en una ruptura entre las elites, los cargos del partido, y las bases?

El PSOE está en un proceso de discusión. Había una diferencia de la que solo llevamos hablando una semana. Ese fue nuestro problema. Pasamos cuatro meses en los que había una diferencia importante en el partido, una diferencia táctica, pero...

Pero nadie tuvo el coraje de plantearla. Nadie dijo: 'Oigan, que a lo mejor tenemos que abstenernos'.

Así es. Era una diferencia respecto a qué tenía que hacer el PSOE para desbloquear la situación. La alternativa era ir a terceras elecciones o abstenerse para propiciar el gobierno de la fuerza más votada y liderar una oposición rigurosa. Perdóneme que me cite en primera persona.

Adelante.

Es cierto que se debería haber abierto el debate hace semanas. Yo lo hice el pasado día 18, en la fiesta de La Portilla de los socialistas de Llanes. Dije que no podíamos ir bajo ningún concepto a terceras elecciones. Y dije que había que aplicar la ética de la responsabilidad. Dije que era necesario que tras las elecciones vascas y gallegas la dirección estableciera un criterio de acuerdo con los 'barones' territoriales. Cuando Javier Fernández habla de la podemización del PSOE se refiere a que encerrarnos en el 'no es no' es lo mismo que el 'todo o nada' de Podemos. Y el PSOE es un partido transformador que con diálogo y pacto ha permitido la mejora de este país.

Usted era 'sanchista'. ¿Cuándo se quebró su confianza en él?

En el debate de investidura de Rajoy. Tuve la convicción de que la estrategia que seguíamos nos llevaba a otras elecciones. Y mi posición es clara al respecto. Me di cuenta de que estábamos ante una táctica equivocada que podía ser letal para el PSOE y perjudicial para la democracia.

¿Ve a Sánchez, a César Luena, a Adriana Lastra, absteniéndose?

Yo, más que a la disciplina de voto, que es importante para mantener la cohesión y el peso político de un grupo, apelaría a que cada diputado vote más desde la reflexión que desde la vehemencia, pensando en el futuro del PSOE y de España más que en agravios personales propios. Es decir, pensando más con la razón que con las vísceras. Sobre todo por historia. El PSOE siempre ha sido un partido con cultura de mayoría.

¿No tiene dudas, pues, de que votarán la abstención si finalmente se toma esa decisión?

No tengo la más mínima duda de que serán leales a la historia y la cultura socialista.

¿Y a partir de ahí? ¿Alfombra roja para Susana Díaz?

Primero, creo que Javier Fernández lo está haciendo muy bien.

Menudo marrón.

No es fácil. Sé que él no quería y que todo el mundo pensaba que si había una persona que pudiera hacer que el PSOE superase esta crisis, era él. No olvidemos que es especialista en apaciguamientos, recordemos su labor en la FSA con aquel complicado congreso del 2000. Tengo confianza en que ahora sea quien logre apagar este incendio interior que nos consume.

Pero me ha desviado el tiro. ¿Y después? ¿Susana Díaz?

¿Usted piensa que somos capaces de, con la que tenemos encima, pensar más allá? Nuestra obligación ahora es que este partido continúe siendo uno de los pilares de la democracia, una alternativa de gobierno. Que bajo ningún concepto consintamos que vaya hacia la irrelevancia y que sea capaz de seguir liderando el proyecto de la izquierda en España.

Al final, la sensación que queda de lo que ha pasado en los últimos días es la de una conspiración palaciega de 'barones' contra un líder elegido por la militancia. Eso es muy grave.

Es una simplificación.

Haga usted una encuesta.

Yo soy muy refranero y, ya sabe, 'las apariencias engañan en el mar y en la montaña'. En Ferraz también engañan. Entiendo la pregunta pero lo que había era una discusión táctica y el pecado colectivo, el mío hasta el pasado día 18, fue no abrir antes ese debate. Lo que pasa es que las formas, que han sido llamativas, son las que han llevado a una falsa impresión. El debate es este que le digo y me alegro que podamos hacerlo público.