El Comercio

El reparto del poder en el PSOE ahonda la fractura en Asturias

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Adriana Lastra, vicesecretaria general del PSOE, fue ovacionada por los asistentes tras ser presentada como número 2 del partido. / IÑAKI MARTÍNEZ

  • Los 'sanchistas' copan los puestos en la ejecutiva y el comité federal y dicen que la estructura es fruto de un acuerdo de todo el partido; el sector oficial de la FSA ve «sectarismo»

Lejos de amansar las aguas, el congreso federal del PSOE ha revuelto todavía más el océano del socialismo del Principado. Es evidente que entre los dos sectores que lo conforman, el afín a Pedro Sánchez y el 'oficialismo' a los mandos de la Federación Socialista Asturiana, que en las primarias apoyó a Susana Díaz, hay poca o ninguna sintonía. No la hay en temas como la plurinacionalidad, un avance para los primeros y un peligro para los segundos, y ni siquiera en temas como el carbón la coincidencia es plena. La chispa que provocó el incendio definitivo fue el reparto de cargos en la nueva estructura del partido. Los 'sanchistas' asturianos han copado los puestos de responsabilidad en los órganos de dirección, tanto en la ejecutiva como en el comité federal. Fruto, dicen, de un amplio acuerdo del conjunto de la organización del que se ha aislado el sector oficial de Asturias. Estos, por su parte, hablaron de un ejercicio de «sectarismo» que abre la puerta a un futuro de «exclusión e imposición».

Al margen de interpretaciones de parte, lo que es un hecho es que el peso de Asturias en el nuevo organigrama del PSOE se refuerza notablemente. Ostenta una vicesecretaría general, que ocupa Adriana Lastra, persona de la máxima confianza de Sánchez, y dos secretarías. Hugo Morán se encargará de la Transición Ecológica de la Economía y Luisa Carcedo se ocupará del área de Sanidad y Consumo.

Con todo, el epicentro de la polémica no está ahí, sino en la configuración del comité federal, el principal órgano del partido entre congresos. Ese debate venía caliente desde el sábado. Fue a última hora de la noche, después del encuentro que el nuevo secretario general del PSOE mantuvo con el líder de la FSA y presidente del Principado, Javier Fernández, cuando los 'oficialistas' dejaron entrever su temor a que los 'sanchistas' ocupasen los cinco puestos reservados en el comité a la federación asturiana. Dos más, por cierto, que los tres con que se contaba hasta ahora. Algo que hacía presagiar tempestad.

La composición del comité federal no se conoció hasta primera hora de ayer, cuando la adelantó EL COMERCIO en su edición digital. Los cinco representantes asturianos en el mismo eran de sensibilidad 'sanchista': el secretario general del SOMA-Fitag-UGT, José Luis Alperi; la directora general de Cooperación, Gimena Llamedo; el alcalde de San Martín del Rey Aurelio, Enrique Fernández; el de Corvera, Iván Fernández; y la gijonesa Ana Blanco. Del mismo sector es Delia Losa, que asume un asiento en el Comité de Garantías, otro órgano relevante del PSOE. En el comité sí hay un 'oficialista', Nino Torre, pero en su caso a través de la cuota de Juventudes Socialistas.

Los 'sanchistas', en concreto el alcalde de Laviana, Adrián Barbón, enmarcaron la composición del comité federal en un amplio acuerdo del partido que se refleja, a su juicio, en que formen parte del mismo representantes de la federación andaluza que lidera la rival de Sánchez en las primarias, Susana Díaz. Desde el sector afín al secretario general se dejó entrever el mensaje de que fueron los 'oficialistas' quienes se autoexcluyeron del acuerdo.

Entre los 'oficialistas' el descontento venía rumiándose desde la noche del sábado y explotó a primera hora de ayer. Si en el inicio del congreso la posición de esta parte de la delegación asturiana se había delegado en portavoces del segundo escalafón, ayer fue el número uno en la Junta General, Fernando Lastra, quien tomó la palabra. Lo hizo sin medias tintas. «Es la primera vez que una dirección no negocia un órgano de control que representa la pluralidad del partido», comenzó diciendo.

«Mal síntoma»

Pero no se quedó ahí. Habló de una negativa 'sanchista' siquiera a sentarse a hablar del asunto. Lamentó que en público se pida pluralidad y respeto y en privado se actúe «excluyendo» a una parte de la organización. Una actitud «sectaria», objetó, que supone un «mal síntoma» para lo que está por venir, con un congreso regional previsto para septiembre en el que habrá de elegirse al relevo de Javier Fernández a los mandos de la FSA. «Son formas que no son justas ni convienen y hacen pensar que vamos a un partido de exclusión e imposición», anotó.

Los partidarios de Sánchez rebatieron esta versión. En público, Barbón presumió de la «fortaleza» que legítimamente puede exhibir Asturias con esta pujante presencia en los órganos federales. Negó que hubiera una actitud excluyente e incidió en la actitud más proclive al entendimiento que mostraron otras federaciones. Y rechazó que se analice a quienes forman parte de la dirección como simples miembros de «tribus» y se tenga en cuenta su valía. «Es hora de ponerse detrás del secretario general. Son órganos que nacen fruto del acuerdo y formados por compañeros que representan el sentir mayoritario del PSOE asturiano», remachó.

En privado, cargos 'sanchistas' cuestionan la actitud de los 'oficialistas'. Apuntan que dejaron pasar días hasta el congreso sin mostrar interés alguno por el comité federal o su composición. El asunto, de hecho, ni siquiera llegó a salir en la reunión que en la tarde del sábado mantuvieron Pedro Sánchez y Javier Fernández. Y lamentan que no fuera hasta última hora del sábado cuando se tratase de empañar el proceso dejando entrever el mensaje de que se buscaba aplicar un 'rodillo' que, remarcan, «no es tal».

Más allá del rifirrafe, entre los nuevos miembros del comité federal se respiraba ayer ilusión y optimismo. «No es la presencia de Alperi, sino la de una organización de trabajadores», el SOMA, que trata de hacer frente a las políticas del Gobierno del PP, dijo el líder del sindicato minero, quizá el nombre más significativo, especialmente por su simbolismo, de los que se estrenan en este órgano. Términos como ilusión, responsabilidad o futuro fueron los que utilizaron Llamedo, los alcaldes de Corvera y San Martín o la gijonesa Ana Blanco.

Un entusiasmo por un nuevo PSOE que simbolizó ayer con especial fuerza Adriana Lastra, una de las más aplaudidas en el acto de clausura del congreso y jaleada al sonido de las gaitas por los más de 150 asturianos que se desplazaron a Madrid. «Ahora, a trabajar para avanzar rumbo a la Moncloa», dijo rodeada por una multitud de simpatizantes y amigos que buscaban una foto sobre el estrado en el que minutos antes había intervenido Pedro Sánchez.

En el plano federal el objetivo es la Moncloa y en el regional, el congreso de septiembre. Un cónclave que se aborda en un escenario de creciente división interna, agudizada en esta cita madrileña, y que los 'sanchistas' afrontan henchidos de optimismo. Suenan aires de «cambio», como deslizó ayer Barbón, que apunta a ser el candidato de este sector a la secretaría general de la FSA.

El sector 'oficialista', como ya avanzó este diario, también está moviéndose para encontrar un candidato con el que presentarse al cónclave regional. Según varias fuentes, el portavoz del PSOE gijonés, José María Pérez, es uno de los que se perfila para encabezar esa lista. Otras fuentes citan al eurodiputado Jonás Fernández como opción susceptible de generar cierto consenso interno.

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