Polémica en el Oktoberfest: «Los homosexuales harían bien en ser discretos»

Un portal no oficial sostiene que «no todos los visitantes son tan tolerantes como para estar contentos con la presencia de parejas de hombres»

AGENCIAS

El Oktoberfest de Múnich, la fiesta de la cerveza más multitudinaria del mundo, fue inaugurada este sábado, con reforzadas medidas de seguridad ante el temor de atentados, sobre todo con vehículos pesados, como los de Niza, Berlín y, más recientemente, Barcelona.

La cerveza comenzó a fluir del primer barril tras dos mazazos al grifo del alcalde de Múnich, Dieter Reiter, quien dio por abierta la fiesta con el ritual grito de "O'zapft is!. Auf eine friedliche Wiesn!", algo así como "¡Abierto está! ¡Por un prado pacífico!", en referencia al recinto donde se celebra la fiesta, el "Theresienwiese" (Prado de Teresa). A continuación, y como marca la costumbre, el alcalde sirvió al jefe del Gobierno bávaro, Horst Seehofer, la primera "Maß", la tradicional jara de cerveza de litro, que este año cuesta 10,95 euros, 25 céntimos más que en la anterior edición.

Pero el arranque del certamen este año se está viendo empañado por l a polémica. Uno de los portales no oficiales del evento ha recibido fuertes críticas tras solicitar a los homosexuales que fuesen «discretos». «Harían bien en serlo. No todos los visitantes son tan tolerantes como para estar contentos con la presencia de parejas de hombres homosexuales», recoge el portal que ha provocado la indignación de numerosos ciudadanos.

El alcalde de la ciudad ha recibido en estos días varios mensajes denunciando esta situación. Así lo hicieron desde incluso grupos políticos: «No puede ser que homosexuales y lesbianas no puedan visitar la mayor fiesta popular de Alemania sin correr peligro». El pasado domingo se dieron cita unos 7000 homosexuales, siendo el día dedicado a los gays. Por el momento no ha trascendido incidente alguno.

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